Nadie conoce a alguien del todo

Nunca nadie conoce a alguien del todo, ni siquiera a su propia persona. Igual hay excepciones, así como hay también iluminados; pero esas excepciones, de haberlas, deben ser muy discretas.

La mujer que mantiene más elevado el nivel del misterio, se queda más tiempo grabada en tu memoria. Se reirá de ti regalándote un jarrón lleno de vino del olvido, pero cada que la intentes olvidar, la recordarás más.

Puedes convencerte de que el futuro ofrece cosas nuevas que, como agua del Leteo o como si fuera real ese vino del olvido, permitan reinventarte y te den otra vez ánimos para andar. Puede ser, quizás tengas tú la suerte que me eludió.

Si el amor es un juego, cada que me miro al espejo veo el rostro de la derrota. Por esa ruleta perdí la camisa, la cabeza y la paciencia. De ahí que me encuentre varado en este desierto, hasta que pase por aquí la línea del tren.

En cada mujer percibí ecos de la más misteriosa, de la inconquistable, y detrás de cada montaña siempre encontré una montaña más. En eso parece consistir la vida, hasta que descubres que nunca nadie conoce a alguien del todo… hasta que sorpresivamente termina.

concha

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