Aurora

El dulce tono de tu voz, el imán que es para mí tu anatomía, capaz de alterar la circulación en mis avenidas, la nobleza asomada en las ventanas de tus ojos y el jardín de las delicias que siento en tus labios; por todo eso y más se encendió de nuevo mi corazón.

El tiempo a tu lado corre como negro fugado en un estado gringo del sur, me haces replantear mis opiniones arraigadas y ahora creo que no es tan malo ser humano.

Sueño contigo cuando estoy despierto, por eso creo que no sueño contigo cuando duermo. Eres la mejor realidad que ni la mayor de mis ilusiones pudo vislumbrar.

Eres una artista cuya mayor obra de arte es tu propia persona, artesana de buenos recuerdos, un encanto con buenos sentimientos, eres capaz de llenar de alegría la vida de quien te conoce.

Eres magia que respira.

Eres un amanecer constante con aura gentil, tu nombre te va muy bien. Eres impresionista, no porque uses lienzos y óleos, sino porque con gracia natural dejas una huella en las almas, durante tu paso por los días.

Eres la belleza que enciende mis deseos de explorarte minuciosamente para ir descubriendo los secretos que llenen de placer tu cuerpo.

Yo tuve la fortuna de volverte a encontrar, es algo que mientras yo respire agradeceré al destino.

Aurora eres un gran premio existencial.

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Tan civilizados

No es sencillo “madurar”, aprender las contradictorias reglas que flotan entre lo que debe ser y lo que se espera que seas. No es fácil hacerte experto en el juego del vudú de vodevil  que necesitas durante todo el recorrido del camino hacia el éxito aplaudido. ¡Gloria y fortuna! ¡Tener más que ser! ¡Ser porque tienes!

El fracaso y el no estar enfrascados no son cosas permitidas, y la gente diferente no es bien vista, salvo en los circos.

La cohesión de la sociedad civilizada depende del aleccionamiento, del “juntos somos todo” (pero manteniendonos en realidad separados), depende de que cada uno sea nada. Eso mismo lo practicaban los tiranos (incluyendo a los tiroleses) que la historia condena y que son espejos casi perfectos de los líderes de hoy, a quienes el futuro deplorará.

Una vez que conoces las condiciones y las reglas te quedan pocas opciones:

  • vivir en el aturdimiento con esa indescripible molestia que llevarás dentro, difícil de identificar, ese grito que sepultarás con ruidos y aturdimientos;
  • despertar, creer en la magia, tener fe en que todo se puede alcanzar, intentando no amargarte;
  • nadar contra la corriente hasta que te silencien o te compren y pases a ser un elemento más de la maquinaria de los tiranos o un ser menos en esta vida.

El panorama no es nada alentador, nunca lo ha sido, te lo digo yo, que soy un débil eco de esas voces claras que por siglos han expresado claramente la verdad.

Dichosos aquellos que salen del rebaño, aunque duela, porque a pesar de peroratas montañosas son libres y valientes. A su muerte serán homenajeados por la doble moral imperante, pero eso no les importa, pues nada tiene valor una vez que has dejado de respirar.

La navidad de la familia Araña

La familia Araña, que habitaba en la gran telaraña de un jardín se disponía a prepararse para la celebración de Nochebuena. Mamá, que inició el día pisando con sus cuatro patas derechas al salir de su pequeña cama, pensaba reñir a Papá porque éste no daba indicios de buscar un mejor sitio dónde trasladar a su familia. Pero, “es 24 de diciembre y sería impropio que inicie este día peleando con Papá”, se dijo Mamá posponiendo para otro día la recriminación a su marido.

Papá con sólo mirar los múltiples ojos de su esposa adivinó al instante lo que ella pensaba y le dijo: “Antes de prepararnos para los festejos de la noche, me gustaría entregarles mi regalo avisa a todos que empaquen sus pertenencias rápidamente y se reúnan conmigo en la vieja ventana rota”.

Mamá fue a avisarle a Hija, quien la noche anterior había tenido esta discusión con su padre:

Hija (acercándose cariñosamente a su Papá y con una voz melosa): Papaíto ¿verdad que me quieres mucho?

Papá (casi cayendo en la trampa, pero encendiendo de inmediato su sistema arácnido de protección): Sí hijita, ya lo sabes bien que sí.

Hija: Oye, me preguntaba si yo… eh… yo…

Papá (pensando que un preámbulo tan dubitativo presagiaba una difícil petición): ¿qué es lo que mi hija querida quiere pedir a su Papaíto?

Hija: Bueno es que… Escarabajo Cara de Niño me invitó a pasar la noche del 24 en su departamento-agujero y yo quisiera ver si tú me lo permites.

(Escarabajo Cara de Niño era el novio en turno de Hija Araña, un ‘bueno para nada’, según la opinión de Papá, que ‘sólo sabe manipular excrementos ajenos’.

Papá: Lo siento hijita, pero ya sabes muy bien que la celebración del 24 de diciembre es FAMILIAR. Ya tendrás otra ocasión de salir con Escarabajo en el futuro.

Hija: Pero Papá, tú no entiendes, él ya avisó a su familia para que yo asista a su reunión…

Papá: Pues que les avise ahora que no vas a poder asistir.

Hija: Pero, tú sabes bien que eso no es correcto. No seas injusto…

Papá: Espera, esto no tiene nada que ver con asuntos calificables de correctos o incorrectos. Tú le dirás que avise que no puedes ir y punto. Así que por favor piensa un poco en tu actitud, señorita, y acepta que pasarás con TU FAMILIA la noche del 24.

Hija: Pero todo tiene que ser de acuerdo a lo que TÚ decides…

Papá: Ya sabes que mientras TÚ vivas en MI telaraña se hará lo que YO diga y si no te parece, la rama que conduce al muro es lo suficientemente fuerte para soportar tu salida.

Tras la frase que utilizan todas las arañas progenitoras cuando se ven en una situación similar, a Hija no le quedó de otra más que dar la media vuelta pensando: “ya verá cuando yo sea independiente, entonces podré hacer lo que YO quiera de mi vida”.

Toda la familia Araña se reunió con Papá en la vieja ventana rota. De allí Papá los condujo al interior de la cocina y no se detuvieron hasta llegar a un gran sitio cerrado y oscuro.

“Este es nuestro nuevo hogar”, anunció Papá inflando con orgullo su voluminoso abdomen.

“¡Papá, es maravilloso!”, exclamó Hija olvidando todo el malhumor y vislumbrando un futuro dorado, digno de ser presumido, habitando en esa gran vivienda cálida y acogedora.

“¿Pero, qué no es este el hogar de los Cucaracha?”, dijo el Abuelo, rompiendo las ilusiones y la alegría familiar.

“Sí, lo era, pero ayer me lo vendió Cuco Cucaracha por muy poco…”, le respondió Papá sabiendo de antemano que el Abuelo haría una observación semejante, “…por la adicción al juego que tiene Cuco Cucaracha tuvo que malbaratar su vivienda”.

El nuevo hogar era amplio, limpio, seco y, sobre todo, cálido. Las lisas paredes metálicas eran un ejemplo perfecto de la limpieza. Mamá Araña terminó de elaborar las camas, tras lo cual procedió a fabricar esferitas de seda para ambientar el hogar. Hija Araña estaba pensando en la cara que pondrían sus amigas al ver su nueva casa; aunque también dudaba de si sería conveniente seguir saliendo con Escarabajo Cara de Niño, pues con el nuevo estatus adquirido tal vez hasta podría reconquistar el corazón de Alacrán Galán.

En ese momento, un sonido como de voz humana se escuchó afuera de la flamante casa de los Araña (ellos, de ese sonido, sólo entendieron algo asó como: “EO, EE, E, OO”).

“Bien, tomemos nuestros asientos y dispongámonos a devorar esta deliciosa mosca que…”, dijo Papá ignorando por completo el sonido humano. Pero su frase fue interrumpida por una gran luz proveniente de la súbita apertura de una de las paredes del hogar.

La familia se llenó de terror ante el también repentino olor a gas que salía del grueso tubo de varios orificios, y al ver acercarse a este una gran mano humana con una cerilla encendida.

Lo último que vieron los miembros de la familia Araña (exceptuando al Abuelo quien descansaba sin sospechar que su sueño repentino se convertiría en su sueño eterno) fueron grandes y apocalípticas lenguas de fuego, escapadas de los orificios del tubo. En pocos segundos lo único que quedó en ese hogar fueron restos carbonizados de la familia Araña, un buen fuego y un gran pavo horneándose.

Esa noche la familia de Pedro López disfrutó una deliciosa cena cuyo platillo principal fue un pavo que quedó listo un poco tarde porque el horno no se encendió a tiempo.

El 25 de diciembre Cuco Cucaracha regresó a su hogar, felizmente aliviado de haber podido pagar todas sus deudas y tratando de decidir a quién le haría la misma broma macabra la próxima navidad.

NOTA: La frase humana que oyó la familia Araña poco antes de morir fue: “Pedro, prende el horno”; pero, como es bien sabido por quienes han vivido dentro de un horno, las consonantes expresadas desde el exterior son imposibles de escuchar.

 

Eres la belleza, interna y externa, que ningún artista podría captar en su totalidad.

Eres la inspiración que emana de un misterio y que hace vibrar las cuerdas más musicales del alma.

Eres el rostro que habita en mi mente y corazón.

Con palabras quisiera expresar lo mucho que eres para mí.

Pero una vez más me siento como el niño que saltando del columpio quiere alcanzar la luna.

Y no importa la imposibilidad, con gusto vuelvo a saltar.

No me gustan las despedidas

No me gustan las despedidas.

Sobre todo no me gustan “esas” despedidas. El adiós de la persona querida que el destino te aleja a muchos kilómetros, esa despedida que ansía el juramento del reencuentro, que rara vez se cumple.

Muchas veces he vivido las despedidas que son el fin de la línea, el “hasta aquí llegamos”, que a su vez se dividen en esas de “que tengas suerte” y en las de “que te vaya bonito, pero no quiero ya saber nada de ti”; la última subdivisión a veces es mero eufemismo cuyo significado real es “vete al carajo”.

El adiós que más duele es precisamente aquel que no se da cuando importa mucho darlo. Ese adiós omitido de las relaciones que quedaron pendientes. La separación de la persona a quien jamás le dijimos “te quiero” cuando siempre la llevamos en el corazón, y cuano ya no habrá manera de expresárselo.

Imagino que debe existir la despedida que es cortesía del olvido, la de quienes se fueron, o que a veces ahí siguen, pero que no son nada para nuestras vidas, su presencia es ya en sí una ausencia, presencia que carece de importancia.

Pero insisto: no me gustan las despedidas, de ninguna especie, aunque sean necesarias.

Titanic

Mejora tu vida

“Improve your life” , dice el anuncio del más nuevo “gadget” en la pantalla/aparador de una tienda prestigiosa en este país cuyo idioma oficial es el español, y que en vez de poner “Mejora tu vida”, opta por hacer creer cosmopolitas a los idiotitas. Sin importar el idioma, ese mensaje busca engañar a las masas de incautos que creen que comprando y consumiendo “gadgets” (esto se puede traducir como “mierda tecnológica que brilla cuando nueva y apesta a los 3 meses de comprada”) o cualquier producto pueden rellenar los huecos de sus existencias de gran queso gruyer impostor. Y tan se lo creen como aquél deprimido que se convenció de que su vida sería feliz e indolora tras comprar el champú para bebés que prometía “no más lágrimas”.

A pesar de los anuncios animados y los colores llamativos, de los mensajes simplones en idiomas extranjeros, el siglo XXI no se diferencia mucho del XIV ni del menos VII, y tampoco será muy diferente del felacional-cunnilingüista LXIX, si es que la existencia del mundo llega tan lejos.

A pesar del actual cacareo de liberalismo, apertura mental y buenismo rampante, seguimos viviendo esclavitudes, racismos, desigualdades, diferencias y discriminaciones estampadas groseramente en los rostros de los que más necesitan y menos tienen, de insultos arrojados a las caras de las víctimas favoritas que suelen ser todos aquellos que por una u otra razón salmonean contracorriente.

Por eso, aún demasiados gays (LGTB CBS, NBC, CIA, KGB, BB King, WC Fields) siguen en el armario, de lo contrario los acosarían en sus grupos sociales diurnos; por eso un anciano despierta en domingo sin comida pues la seguridad social es considerada una broma aberrante que el capitalismo caníbal, el neoliberalismo de Friedman y la tecnocracia ignorante intentan eliminar a toda costa; por eso una mujer tiene que hacer lo posible por ignorar o ponerle límites a las peticiones marranas de su jefe, bajo riesgo de perder su empleo; por eso niñas y niños siguen siendo abducidos en parques y calles para convertirlos en atracciones turísticas sexuales o parte de un harem de un jeque árabe o de algún empresario rubio; por eso no falta el imbécil obtuso extremista religioso dispuesto a morir por lo que su supuesto dios ordena o hacer morir inocentes por la misma razón. Nada cambia.

Podrás argumentar que hoy en el mundo hay menos violencia que antes, yo lo dudo. Para mí podrán ser distintos los escenarios y las tecnologías, pero seguimos actuando en la misma tragedia bestial de siempre.

Pero no te preocupes, no pienses y mejor…

“Improve your life”. Tómate la selfi, saca una foto a tu comida, dale me gusta a todo lo que veas (eso que en una fracción de segundo te parezca bonito), lleva a la mierda tu memoria pues todo es googleable, olvídate de que tienes cerebro y criterio (esas chingaderas solo te causarán penas), ten amigos y amigos en tus redes sociales (aunque jamás hayas cruzado ni media palabra con ellos), forma parte de la gran familia, evade a toda costa la difamada y satanizada soledad, para ello tienes a tu disposición películas, canciones y series las 24 horas que te darán de que hablar, siéntete parte de todos, recuerda que la individualidad es peligrosa y fría, la pasión es La Vida y la pasión solo se vive en compañía.

El poder está en tus manos, la democracia te otorga la elección para dirigir tu destino, así que vota por cualquiera de los pendejos que los de arriba ya eligieron para ti; la moda te hace original, escucha el último éxito alternativo que todos aplauden. Eres único, eres valiosa, pero no seas tan diferente, recuerda que lo importante es pertenecer a esta gran manada que te necesita y a la vez te protege.

Sí, en el mundo hay problemas, hay injusticias, pero mientras tengas qué tragar, no te preocupes, la gente en la cima está trabajando en ello. No preguntes, solamente no preguntes.

Te lo dije

Quisiera haberte dicho lo mucho que significas para mí.

Haberte dicho que te amo, pero que supieras que te lo digo porque lo siento, y no porque es lo que se espera que uno diga.

Haberte dicho que contigo siempre me siento una mejor persona, o me esfuerzo en serlo.

Decirte que tu belleza me hechiza positivamente, y que aunque me digas que no eres tan bella, para mí eres la más hermosa.

Decirte que veía en ti una cómplice existencial, alguien que aporta mucho a la vida, con quien mejor me entiendo, nos entendemos.

Me hubiera gustado decirte que simbolizas el hogar al cual el corazón siente pertenecer, el faro firme que indica el camino que se percibe correcto.

Decirte que aunque te conozco, no dejas de ser un misterio, el acertijo que aún intriga y del que quiero saber más.

Decirte que contaba yo siempre contigo y de alguna manera en el fondo me pregunto qué viste en mí.

Hubiera querido decirte eso y mucho más, y de hecho te lo dije, pero al parecer no coincidieron del todo nuestras visiones.

Bueno, si lees esto… aquí no he dicho nada que no te haya dicho antes.

Caso de la vida real

Oigo que alguien llama, tocando con golpecitos en el buzón de mi casa.

Salgo a asomarme.

Hay un tipo desconocido, con cara de Muppet salvaje, barbas de 27 días sin recortar, lentes de espejo y casco como de bacinica nazi, urgando sus dientes con un palillo o quizá con una varita pequeña, trepado en una motocicleta destartalada.

El grotesco individuo no dice nada.

Le digo “buenos días”.

Él responde “buenos días”, cómo si yo hubiera salido nomás a saludarlo.

Regresa al silencio y prosigue urgándose los dientes con el palillo.

Dejo pasar unos segundos a ver si reacciona y me explica para qué llamó, qué rayos quiere.

Sigue entretenido con sus dientes.

Le pregunto “¿sí?”.

Él, como saliendo de una ensoñación me dice, “ah, no, es acá”, y señala hacia la casa de mi vecino inmediato.

“Ah”, digo yo cerrando la puerta y regresando al interior de mi casa.

Acaba de ocurrir esta escena.

Quien diga que el surrealismo es exclusivo de los sueños, se equivoca. Vaya que se equivoca.

casco nazi

Mirando ángeles

Se dice que los niños pequeños son capaces de reconocer a sus madres por el olfato y por la voz de ellas, pero pocas veces se dice que también tienen la capacidad de ver a esos ángeles etéreos que deambulan entre nosotros, que están en este Mundo por curiosidad o por encargo divino.

Hay ángeles buenos y los hay malos, como los hay bellos y también tan feos que serían capaces de hacer llorar de miedo al campeón mundial de los pesos pesados; pero solo los niños pequeños pueden ver a los ángeles etéreos.

A los niños pequeños no los subyuga la belleza de los ángeles hermosos, ya sean estos del Cielo o del Infierno (en donde por cierto hay muchos ángeles bellos); a los niños pequeños tampoco les asusta la fealdad de los ángeles horrendos (de los cuáles hay muchos en el Cielo), pues para los niños pequeños la apreciación estética es una habilidad que se les enseña, algo no natural.

Cuando descubras a un niño pequeño mirando fijamente hacia un sitio en apariencia vacío, es que en realidad está viendo a un ángel, bueno o malo, bello o feo, no importa, el crío lo mira como se mira a una silla, a un cacahuate o a un elefante.

Todos los niños pequeños pierden la habilidad de ver ángeles cuando adquieren la capacidad de comunicarse efectivamente con los bichos de su misma especie; y la falta de práctica desemboca irremediablemente en el olvido de que alguna vez fueron capaces de ver a los ángeles etéreos.

Ya de mayores, a los únicos ángeles que podemos ver, son a los encarnados.

Me consta.

marruecos

Hasta que la muerte nos separe

Firmemos el pacto de nuestra unión para siempre, y no nos alejemos nunca jamás.

Demos un paso adelante, más allá del enamoramiento efímero, que suele comenzar en verano, pero que no sobrevive al invierno.

Anestesiémonos en serio con series, películas y deportes, y cuando nuestros ojos se pongan rojos como semáforos en alto, tomémonos mecánicamente de las manos y deambulemos sin sentido ante los aparadores del centro comercial.

Ingiramos todos los días nuestros alimentos rápidos, juntos y en silencio. El verdadero cariño no necesita de palabras. Lo juro.

Vayamos al templo cada semana, para mostrarles a todos lo unidos que estamos y la solidez de nuestra fe verdadera. Así sea.

Aburrámonos juntos, pues el tedio es parte de una relación, sin sacrificio nunca hay amor.

Durmamos todas las noches en la misma cama y acompañémonos a todas las fiestas, hasta que estas sean únicamente funerales.

Construyamos con nuestras 4 manos un sólido futuro, a prueba de toda contingencia, fortalezcamos este engaño hasta tener la certeza de que es posible un mañana así.

Convenzámonos de que la inminente soledad que trae el tiempo es solo un cuento, el Lobo de Pedro, el cielo de Henny Penny, y de que estaremos acompañándonos hasta el final.

Hasta que la muerte nos separe.