Tiempos modernos

Parece que el espejo de la verdad desnuda se ha empañado.
Cualquier ignorante es Rey Feo en este mal carnaval, donde todos buscamos desesperadamente ser horribles, y todos somos reyes aparentes en este reino de la mediocridad estandarizada.
Mientras eso sucede, alguien más listo que nosotros, pero en el fondo más estúpido también, jala los hilos del teatro de marionetas de cabezas huecas.

¿Qué nos hizo olvidar que siempre debemos cuestionar la autoridad?

Puede que el fuego se combata con el fuego, pero las pendejadas jamás pueden combatirse con pendejadas.
Así seguimos asustándonos con fantasmas artificiales de nuevo cuño y esclavizándonos con necesidades creadas, ansiando las cosas innecesarias. Soñando con poseer imposibles que tienen etiquetas con precio y se exhiben en aparadores. Queriendo y creyendo ser estrellas bajo los reflectores, cuando en realidad a nadie importamos.
Nos enfrascamos en absurdos y discusiones sin sentido, vociferamos con pasión ciega el orgullo de cosas que debieran ser naturales… dejamos que lo importante se agrave o nos mate.

La igualdad no se logrará simulando ignorar las diferencias.

Y violencia, mucha violencia, por doquier. Lamento aceptar que el cine y la TV nos ayudaron a “normalizarla”.
La intolerancia se pavonea elegantemente vestida con ropas de buenismo. Lo políticamente correcto es la dictadura de los cobardes idiotas.
Crimen y superioridad (sexual, racial o de la más pura estupidez), es un binomio inseparable.
El nuevo jinete siamés es el de Enajenación y Guerra, la nueva peste que nos asola.
Me siento como la Rosa dentro de la cabina telefónica.

nuda veritas

 

La criatura de Frankenstein de Natura

Somos la criatura de Frankenstein de Natura

“¿Pero qué han hecho?”, dice la Madre-Padre al contemplar nuestras acciones, importándole un comino el sexo.

Impusimos nuestro orden artificial al caos natural, que es el orden perfecto.

Implantamos lógica y matemáticas tras erguirnos en dos patas.

Decidimos que las cosas se dividen entre el bien y el mal.

Lo teníamos bueno y lo quisimos mejor.

Cada avance implicó un paso hacia el retroceso fatal.

Al punto final de nuestra historia.

Cada creación nuestra ha implicado mucha destrucción.

Los combustibles fósiles serán prohibidos,

y entonces el problema serán los desperdicios de lito.

Así, así…

Así ha sido siempre, y seguirá siendo lo mismo.

La distopía de hoy será el pasado dorado del mañana,

si es que hay mañana.

No hay marcha atrás, aunque nos engañemos con lo contrario.

Fuimos creados con una dosis extra de ambición, que es lo que nos pierde.

Poder, control, sumisión y comodidad.

Dinero, política, pereza y mediocridad.

Ingredientes de una receta para un platillo saldrá quemado.

La corriente sigue desbordada y no hay manera de contenerla.

Pero qué bonita es la buena voluntad.

adam and eve

En estos días

Solté las amarras mientras danzaban las masas marranas, felices de festejar lo infestejable, por el mero hecho de despilfarrar a crédito.

Dije adiós en el puerto, y a nadie le importó. No puedo decir que eso es bueno o malo, he decidido no emitir juicios de valor.

“¿Ya compraste las muestras del afecto insincero de tu corazón? ¿Tienes lista la botella de agua de Leteo etílica para las fiestas con amigos desleales y familiares desangrantes?” Yo respondí que no.

Lo mío no es cinismo ni indiferencia, simplemente puse en su sitio cada cosa de mi vida. No me siento mayor ni menor, quizá un poco más tranquilo.

Un presidente nuevo que será igual o peor que el anterior, y los muchos apuestan todas sus esperanzas por el siguiente falso mesías, sólo porque vende camisetas de pis and love.

Sigo esperando el último tren en la misma estación, donde la razón brilla por su ausencia y el cochambre del absurdo es cada vez más grueso.

La tolerancia obligada es intolerancia hitleriana. LGTBYYCBSSS, blanco, negro, amarillo, enano, retardado, Gengis Kan de la Mongolia clandestina, simplemente no hables ni digas palabras prohibidas. La hipocresía siempre resalta más lo que dice querer ocultar.

Miro la hora, se acerca el momento, y mientas tanto aplico mi Maestría de Perder tiempo.

Hasta que llueva fuego, de nuevo…

Piensa positivo

Piensa positivo.

El Día de la Independencia te llenas de un orgullo que no tiene sentido.

¿Independencia de qué? Tu nación independiente sólo cambió de explotadores, amo nuevo vida nueva, pero también sometida.

¿Libertad? ¿Democracia? Pero si en realidad no eliges a tus gobernantes, eliges de entre opciones que de antemano fueran elegidas para ti. Sólo validas la farsa con tu voto.

Luis XIV, Calígula y Genghis Khan viven todavía, nomás que ahora se les llama “partido político”. Una monarquía oligárquica (en realidad la perpetua cacocracia), el engaño perfecto apodado democracia.

L’État, c’est moi*… Que me odien mientras me teman… Soy el castigo de Dios… Amén.

Y detrás de esos personajes en oropel está el verdadero poder. Monopolio económico e ideológico.

Piensa positivo.

En tu trabajo te hacen laborar 12 horas y te pagan 7 (porque el tiempo de comida no se paga, y debes comer en menos de 30 minutos).

De las 12 horas que te quedan libres, te pasas 6 en atasques cotidianos de tránsito, el caos vehicular de cada día.

Y las 6 horas restantes te sirven para doparte con noticias, deportes y series con los que crees contectarte con tus semejantes, cuando en realidad te convierten en un insignificante bicho.

Bueno, piensa positivo, al menos tienes trabajo y no vives debajo de un puente, ni te violan los policías… ¿o sí?

Despierta, es sólo un mal sueño, algún día nos sacudiremos tanto positivismo.

Las 10 marcas que te venden casi todo lo que compras
Las 10 marcas que te venden casi todo lo que compras

 

No te entiendo

No te entiendo.

No comprendo tu cerrazón, ni tu firme convicción respecto a la verdad absoluta de las matemáticas, ni tu creencia en la perfección de las estadísticas.

No entiendo la falsa idea que tienes de poder manipular a la gente, ni tu absoluta inmersión en el trabajo.

No entiendo por qué tus momentos de soledad son una constante evasión con juegos, series y películas en tu dispositivo móvil.

No entiendo tu fe en esa multitud de falsos profetas sin dios.

No entiendo tu artificial amor a la música, enajenándote con melodías de la noche a la mañana.

No entiendo tu aversión al silencio ocasional, y tampoco tu necesidad de envolverte en ruido.

No comulgo con tu soberbia histórica, y mucho menos con tu creencia de que la humanidad es ahora mejor que nunca.

No comprendo tu adoración a la tecnología, tu autismo mecánico ni tu automatización existencial.

No entiendo cómo puedes confundir y mezclar tanto el tener con el ser.

No entiendo que te autoproclames creativa, cuando a toda creación la quieres encerrar en cálculos, gráficas, cuentas y “revenue” (que por cierto puedes llamar “ganancias” o “ingresos” sin hacer el ridículo).

No entiendo tus supuestas aventuras cuando éstas no son más que vacaciones en serie, empaquetadas para comodidad del cliente y pagadas con una tarjeta de crédito.

No entiendo tu concepto de libertad cuando éste sólo lo ejerces para elegir marcas de consumo masivo.

Lo que antes era ciencia ficción es ahora realidad, y no has notado que eres una esclava.

Ahora entiendo la náusea vomitiva que producen los tibios, los borregos aleccionados, los mediocres que se autoproclaman exitosos.

Ahora sé que todo es vanidad.

Ahora renuncio a tu realidad.

Ayer, hoy y mañana

El siglo XXI no se diferencia mucho del XIV ni del menos VII; tampoco será muy diferente del felacional-cunnilingüista siglo LXIX, si es que la existencia del mundo alcanza tan lejos.

A pesar del actual cacareo de respeto, apertura mental y buenismo rampante, seguimos viviendo esclavitudes, racismos, desigualdades, diferencias y discriminaciones que se arrojan groseramente a los rostros de los que menos tienen y más necesitan, o a las caras de las víctimas favoritas que suelen ser todos aquellos que salmonean contra la corriente.

Por todo eso aún demasiados homosexuales (LGTB, CBS, NBC, CIA, KGB, CNN, BB King) siguen en el armario, de lo contrario serían señalados; por eso tantos ancianos despiertan los domingo sin comida, la seguridad social es una broma que tratan de erradicar el capitalismo caníbal, el neoliberalismo de Friedman y la tecnocracia ignorante; por eso una mujer sin poder tiene que ignorar las peticiones marranas de su jefe o enfrentar el desempleo con cargos de difamación; por eso niñas y niños son abducidos en parques para convertirse contra su voluntad en atracciones turísticas sexuales o parte de un harem de un jeque árabe o empresario europeo; por eso los políticos se entremezclan con el crimen, el tráfico de drogas, de armas y con el terrorismo, son todo lo mismo; por eso no falta el imbécil ignorante extremista religioso dispuesto a morir por lo que su supositorio dios ordena, o hacer morir inocentes por la misma razón.

Podrás argumentar que hoy en el mundo hay menos violencia que antes, yo lo dudo. Para mí podrán cambiar los escenarios y las tecnologías, pero seguimos actuando en la misma tragedia bestial de siempre.

Esperando la Aurora

Ha sido una larga noche en vela.

Llena de aterradores pensamientos sin esperanza.

Soy testigo claro, iluminado por el eco de los tiempos,

de que no tiene caso apostarle al mañana… los dados están recargados.

Sin embargo aquí estoy, respirando y pensando, esperando la aurora.

La vida es corta para muchos.

Principalmente para aquellos que no la saben vivir.

Para quienes cada día es una rutina y cada noche una ruina,

esos son los dopados con series, canciones en serie, modas inmundas y dispositivos sometedores.

La vida es corta sobre todo para quienes no tienen ni idea de lo que es la libertad.

Al final nada importa y sin embargo aquí estoy, esperando la aurora.

La soledad no es una maldición, el abandono sí, y estos son tan hermanos como Abel y Caín.

De arriba nos hacen creer que no estamos solos, cuando en realidad acá abajo estamos abandonados.

La vida no tiene ninguna razón ni motivo en sí, está en nosotros crear el nuestro, y seguirlo.

Pero somos pereza viviente, preferimos todo empaquetado, a pesar de que el precio a pagar sea nuestra propia destrucción.

A veces es difícil seguir por aquí y sin embargo aquí sigo, respirando y pensando, esperando la aurora.

esperando la aurora