Buscando la resignación (mientras llega el olvido)

El estruendo nocturno y las luces de neón, son sordera y ceguera cuando no está contigo la persona que amas.

Los amigos, por muy sinceros que sean, no pueden llenar el vacío que deja el verdadero amor perdido.

No hay pasatiempos suficientes para sacar las horas de soledad de ese estanque enfangado que ella te dejó tras su partida.

Pareciera que la vida sólo la continúas por costumbre. La mente y el corazón ansían su regreso, quizá eso sea el único motivo por el que tu corazón sigue latiendo.

Las palabras que escribes son dirigidas a su ausencia, como faros en la tormenta que buscan guiar a buen puerto al navío extraviado.

En las obras ajenas siempre encuentras pretextos perfectos para justificar su recuerdo.

Las calles, parques y cines te gritan constantemente el eco de su presencia; recuerdos que no dejan cicatrizar la herida de la ausencia.

Buscar su rastro en otras personas es un engaño, mal truco de un mal mago.

La resignación sabe a tarea imposible.

Es tan difícil tratar de escapar de esta “unión alejada”, más difícil que tratar de olvidar una culpa aceptada.

Ahora experimentas el suplicio de Sísifo; así, mientras llega el olvido.

Pendiente

El número de escalones que hay de aquí al cielo es igual a la cifra de días que le restan a tu vida. Estoy hablando de matemáticas puras, ignorando por completo la moral. El número de golpes que alguien tiene que darse antes de conseguir lo que más desea, es equivalente al número de hombres que buscan lo que para ellos vale la pena. El número de veces que iré a buscarte a tu casa, será directamente proporcional al número de mis decepciones. Por eso desde ayer ya no me esperes, porque hoy estoy en el circo, entre cristianos y leones. El número de poemas que me quedan por dedicarte, son muchos como para poder contarlos; aunque realmente no hablan de ti, mujer, sino de las cosas que cometemos los humanos. El número de líneas que quedan a esta canción, dependen de qué tan aburrido me sienta, además los minutos ya no alcanzan y el tiempo me apremia…

Sólo amigos

Puede que al olvidar la mente encuentre un alivio. Puede que sólo las aves nacieron para volar. Yo por más que vuelo sobre infinitos abismos, de mi pensamiento no te he podido borrar. Naufragando por siete mares furiosos, en espera del rescate anhelado, debo confesar que es curioso, que sin ti no llegue a ningún lado. ¿Qué caso tiene enterrar lo que está vivo? ¿Cómo puedo conformarme sólo con tu amistad? La verdad es dura y a veces duele, pero no hay peor pena que la de aquél que de todo se arrepiente.