Los que la deben estan afuera…

“Todos los que la deben están afuera, y los que no deben nada están dentro”, dice la mujer fea (tan fea como patear el pesebre del Niño Dios, con el niño vivo dentro) a su comadre flaca (tan flaca como la esperanza del pobre en tiempos de crisis económica), refiriéndose a las prisiones, tan llenas de inocentes mientras los culpables andan libres, y a la injusta justicia que parece imperar en el país.

Ambas se dirigen al mercado ambulante, o “tianguis” como se le llama a esta tradición comercial pública que data desde los aztecas (que por cierto NO tenían estadio), en donde no se vendían corazones humanos (pues esos se agotaban en las ceremonias a los dioses en los templos piramidales), pero sí se comerciaba la carne de perro xoloesculcle. Hoy en día, en los tianguis se vende carne de res, de cerdo, pollo, pescado y quizá gato que se da por liebre o alguno que otro perro, pero nadie lo admitirá.

En este mercado hay un puesto donde venden frijoles, garbanzos, arroz, conservas y demás alimentos secos, no tan frescos (no, ahí no se vende tampoco perro). El dueño del puesto es un gordo monumental sentado en un silla elevada y reforzada, que está como a un metro del piso. El gordo luce como un Buda sin sonrisa, o mejor aún, como Brando interpretando a Kurtz en un trono en pleno corazón de la oscuridad, o quizá como el mismo Marlon haciéndole del Dr. Moreau a punto de preguntarle la ley a un híbrido humano/leopardo.

La mujer fea llega a preguntar por los frijoles, “¿A cuánto el kilo?” le dice al gordo autoentronizado, quien responde: “Hoy a 40 pesos”. La fea eleva su protesta, primero al Cielo que todo lo ve y luego al gordo comerciante a quien le dice que es demasiado. El gordo argumenta que debido al precio internacional de la gasolina y de los combustibles fósiles, además de las políticas proteccionistas que está tomando Trump en los Estados Unidos y al neoliberalismo que acabó con las medidas de apoyo popular es que el frijol está tan caro, pues todos esos factores internacionales, ajenos a México, imposibilitan la buena administración del Estado, así que en pocas palabras el kilo de frijoles está a 40 pesos.

A la mujer fea le importa un carajo la economía internacional, pues “tiene que tragar” y por eso se ve obligada a pagar el precio, pues el gordo se niega al tradicional regateo. Para la mujer la alimentación tiene que ser frijol, no hay opción, pues la carne tiene un costo mucho más elevado, por las mismas rezones sin duda: la gasolina internacional, Trump y el dólar. Cuando se aleja del puesto con su medio kilo de frijol, la mujer fea le susurra a su amiga flaca: “Se lo dije comadre, los que la deben están afuera…”

tianguis

 

En vano (falso orgullo)

En el futuro incierto clavas con acero tus esperanzas, dejando varado en el olvido todo tu pasado. Todos los días las malas sorpresas caen sobre ti como en un diluvio. Al final del camino sentirás que no fuiste a ningún lado.

Más de una vez te quemaste con el fuego inmortal, sin lograr quitarte de los ojos la venda de la ignorancia. Cometiste más de siete veces siete el mismo error, con involuntaria constancia. Creíste reconocer al amor donde sólo había una mezcla de costumbre, instinto animal y figuras de nube.

Todo será de nuevo ceniza, todo regresará a la tierra. ¿De qué valió tu efímera gloria de seudoprofeta, si de la tumba ni tú podrás regresar?

En muchas ocasiones tus anhelos fueron sesgados, en otras las necesidades naturales fueron ignoradas y suplantadas por acciones que te sugirieron serpientes, que desde un árbol de oro te encantaron son sus miradas.

Alguien olvidó sus sueños en un rincón oscuro y tuvo que sobrevivir en el desierto de la multitud. Si alguna vez confiesas que ya no quieres nada, pondrías gravemente en riesgo tu salud.

Todo será polvo de nuevo, todo será como la arena. ¿De qué sirvió tu atesorada sabiduría, falso profeta, si de la tumba no podrás escapar?

Desearías haber renunciado hace mucho tiempo, pero la regla exige llegar al final. La espera te consume a cada momento y ya nadie te escucha ni te vuelven a hablar. Todos los límites son alcanzados tarde o temprano, y yo alcancé el mío contigo desde antier. Ahora, saber quién queda al último en pie es el asunto que debemos resolver.

Todo será nada de nuevo, todo regresa a la tierra. ¿De qué sirvieron tus riquezas, falso profeta, si de la tumba no podrás volver?

Julio 2000

vanitas

Sólo una sirena

Serás el aparente calor en el corazón del suplicante
Puedes representar la belleza que ilumina corazones
Igual que la sonrisa que tiene control sobre el dolor
Pero que termina causando después más aflicciones
Por eso eres sólo una sirena para mí

Hechizo válido con ruecas y manzanas para insomnes
Encanto esclavista, más severo que el de aquellas plantaciones
DuBois, de Beauvoir, pasarela, Mozzarella
No eres feminista, únicamente artífice de la destrucción gratuita
Sólo una sirena para mí

Conoces la tonada que encanta a reptiles y borregos por igual
A marineros de agua dulce, con cera o sin cera en las orejas
Podrían incluso darte el premio Nobel de la Paz
Pero igual que yo, conoces bien tu realidad
No eres más que una sirena

Popular, todos los días en primer lugar de las 10 principales
Desde la escuela supiste encontrar quién te hiciera los deberes
Podrás engañarnos a todos por un tiempo, pero eso no se prolongará por siempre
Como cualquiera, estás sometida a la ley de la gravedad
Dicen que tus trucos se pagan con penas
Y de eso no está excenta ni la mejor sirena

siren

Sólo los buenos mueren jóvenes

Sólo los buenos mueren jóvenes.

Mucho hay de cierto en esa frase, que debe deprimir a quienes seguimos respirando, a quienes seguimos arrancando hojas al calendario, a quienes vemos al tiempo como adversario.

Es una frase muy cierta porque sólo es bueno quien no se corrompe, quien aún cree en la justicia, aquél que no ha sido contagiado con cinismo ni seducido por las dulzuras aparentes del poder, quien crea basado en todo lo que cree, quien no busca quedar bien. Por eso sólo los jóvenes pueden ser buenos, pues un viejo bueno sería un santo, y no hay santos vivos, nunca los ha habido.

Para seguir siendo bueno sería necesario no comer del árbol de la vida, no ganar dinero ni ver noticias, no cuestionarnos cada acto, no contratar asesores que nos digan lo que es bueno y lo que es malo, ni tener fe en los comerciales de televisión o en los dogmas de cualquier religión, tampoco en los avances tecnológicos.

El que es bueno se gana muchos enemigos (la mayoría de ellos disfrazados de corderos), y cree que no hay palabras hechas pare decir mentiras ni para barnizar engaños. Por eso el que es realmente bueno no verá muchos amaneceres.

Te digo, es cierto, sólo los buenos mueren jóvenes.

gs

Me recordabas a alguien

Me recordabas a alguien, algo en ti activó los ecos en mi memoria, haciendo de nuevo muy palpables las huellas dejadas allí por otra persona.
De repente creí regresar al lugar en el que alguna vez fui feliz, y del que me exiliaron sin posibilidad de retorno.
No sé si fue tu rostro, tu estatura o tu perfume, pero el recuerdo reavivado me hizo querer conocerte.
Lamentablemente descubrí que no eres como ella. No te gusta el cine, escuchas otro tipo de música, te vistes distinto, te desvistes diferente, no tienes autores favoritos porque ni siquiera lees, tus opiniones son huevos ajenos envenenados dejados en el nido de tu cabeza, tus besos no producen temblores, hueles de otra manera y tu ausencia ni siquiera duele. No eres como ella.
Fue un desastre. Ni a quien reclamarle.
Ahora sólo me queda decirte el trillado, no eres tú, simplemente no eres ella.

shadow

Los amantes equivocados

Mobtomas

Ella era el horario de oficina, él era la eternidad. A pesar de sus purezas cristalinas, no tenían nada de que hablar.

Ella siempre tenía prisa, él nunca iba a ningún lado. No me preguntes cómo ni cuándo, pero sé que terminaron juntos.

Ella soñaba contando, él contaba sus sueños.  Como siempre, la rutina terminó haciendo trizas el velo del misterio.

Ella ganaba mucho dinero, él gastaba más de la cuenta. Para ejercer presión sobre él, ella lo obligó a pagar la renta.

Ella trataba de cuidar su cuerpo, él empezó a perder el sentido.

Ella se fue con alguien con un futuro sólido, él se quedó durmiendo muy solo.

Ahora sabemos que el amor engaña, y nos hace alabar cosas extrañas. Poco es claro cuando estamos enamorados, y a veces es muy tarde cuando queremos rectificarlo.

Ella murió de úlcera y de cáncer, él murió de frío y de…

Ver la entrada original 35 palabras más

Del amor y del olvido

En un principio todo era como vivir en el paraíso por adelantado.

Las endorfinas deforman nuestra percepción. Ojalá todo siguiera así por el resto de la historia, pero eso es imposible.

Las más de las veces se llega a la encrucijada de la resignación o del autoengaño unilateral. Seres tan necios y empecinados como tú y yo, sólo tenemos la segunda opción.

Si el paraíso se convierte en infierno, y no se sale a tiempo, sabe a manicomio.

Esas altas murallas que uno mismo construyó por seguridad, pueden terminar siendo una prisión, pues son muy difíciles de saltar.

Uno no quiere dejar ir, eso significaría perder, y tan clavado queda ese sentimiento de derrota que se ignora cualquier ganancia posible en otro lado. Todo parece pérdida cuando duele el corazón.

Si te dije que te quiero fue en serio, es una frase con la que no me gusta jugar.

Todo lo que hago por amor, tiene factura que intento cobrar más tarde. Se convierte el asunto en una lucha de poder, hasta que alguien se hunde en la impotencia.

Quizás fui demasiado sincero y me diste por hecho; quizás en mi ilusión seguí sin poder ver la realidad. Quizá me mentí desde un principio y creí vivir lo que mi imaginación dictaba.

Ilusión no compartida es como la mitad de una mentira.

Lo bueno es magnificado, y por lindo se intenta prolongar, en una estructura de decorado cinematográfico.

Lo malo, se va al no-me-acuerdo voluntario.

Lo feo es el pan de cada día.

Quizás nada nunca fue completo, en ningún momento. Muy tarde me enteré de que lo mejor es cortar las amarras a tiempo.

Dicen que las reglas del amor se parecen al olvido, quizás sea cierto, pero siento que no es lo mismo.

Confusión

Entre las vueltas que me produce verte y los giros que me provoca tu perfume; yo ya no sé si estoy aquí o afuera, si lo que me quema es el hielo o es la lumbre.

Contigo sonrío de rabia, contigo me enojo de felicidad. Por ti escribo disparates en el aire, para luego ponerme a razonar. Las nubes son mi suelo y mi cabeza reposa en las olas, me tienes confundido, los años ya los mido con las horas.

No puedo separarme de ti, y tampoco puedo estar siempre a tu lado. Sé que hoy estoy tranquilo y que al rato estaré desesperado. El viento del norte gira al este, mi camino ya no es el mismo. Ignorando lo que me sucede, soy el único que entiende lo que pasa contigo.

saint

Confusión

Hay mucho de ti que no comprendo, que me inspira lo sublime y robarte besos; aunque de repente se hace la distancia y termino siendo como un espía en tu ventana.

Aún no conozco qué tan alto puedo llegar, impulsado por ti y por la locura que inspiras; también desconozco qué tan bajas pueden ser, por ti, todas mis caídas.

Eres una estrella y eres fango dañino, eres la calma y un gran torbellino.

Eres el deseo, el olvido de las razones, eres la reina de espadas y de corazones.

Nunca pierdes tu legendario aplomo, todo lo que tocas lo conviertes en oro, a veces creo que no hay nadie más pura, anque sueles hundirme en el mar de dudas.

Sólo en los sueños te convierto en mía, mía para siempre, para toda la vida; pero al despertar regreso a la realidad, al desierto de nuevo, a la soledad.

Quizás no sea yo la respuesta, a tu eterna pregunta que nadie contesta. ¿Cómo se puede asegurar la verdad, si no me das una oportunidad?

Es horrible sentir celos y no ser nada

“Es horrible sentir celos y no ser nada”, dijo triste el fantoche cuando tras prometerle varias veces el ‘mañana seré tuya, áun no es el momento’, le expedían la visa para la ‘zona de la amistad’, esa del ‘te quiero como hermano’, cuando siempre había estado claro para todos que sus ambiciones iban en otra dirección, hacia otro país más ‘comprometido’ y ‘carnal’. Al menos eso creía el triste fantoche de fantasía animada.

Pero a pesar del tiempo pasado y de la pesada experiencia, él decidió seguir allí. Total, igual más adelante ella aprendería a amarlo, él la convencería con su constancia, presencia y apoyo. La gota que agujera la roca, la fe que mueve montañas, la Roma que no se construyó en un día. Su amor Roma era verdadero, al menos eso creía.

Mientras ella se seguía enamorando y desenamorando de otros. Rosario sucesivo e interminable de amantes dementes, fríos glaciares, galanes salvajes y machistas atávicos. Tipos eventuales, cuyo interés radicaba en pasar con ella sólo un buen rato. Ella al final se sentía abandonada, pero tenía el hombro del fantoche, siempre presente, para llorar. Tenía a esa gran compañía para sobrellevar el desprecio y, aunque no confesado, curarse el herido ego.

El fantoche no entendía, seguía con su visa, siempre rechazado para lo que él quería. ¿Cómo despreciaba ella el amor verdadero? ¿Era tan ciega y tonta? Era un absurdo, pero él allí seguía. Paciente como el inglés herido en la Seguna Guerra Mundial. En el fondo humillado y ofendido. Pero ‘el amor todo lo puede’, se decía como mantra que no se desgasta.

El fantoche sentía celos y se sentía nada. No era amante, amor, ni siquiera amigo, el fantoche estaba en el limbo sentimental, en el espacio de las moleculas amorfas del corazón. Para ella era sólo una muleta que se usa cuando se comienza a cojear, en esos espacios intermedios en los que ella cogía y recogía parejas eventuales y pasajeras que le hacían mal. Seductores, don juan y don nadie. Un patrón siempre igual. Sin fin.

El fantoche esperaba con paciencia, mordiéndose las uñas, desesperado, sintiendo celos hasta del portero que le abría a ella las puertas del edificio, y obvio que más celos aún del Romeo al que ella le abría las piernas tras el primer guiño.

Hay muchos fantoches así. Algunos más pacientes que otros. No faltan aquellos que hacen de este ‘sentir celos siendo nada’ una forma de vida, miserable, pero al cabo ese es el sinsentido que les da motivos para seguir vivos.

Esos fantoches convierten las quejas y lamentos en el aire que respiran. Mártires voluntarios que aspiran al Sagrado Cielo del Ridículo.

Los fantoches de esa calaña esperan y se muerden las uñas.

Pasa el tiempo. Algún fantoche despierta, recoge su estrujado corazón del fango y su dignidad del excusado de bar a medianoche. Los lleva a la tintorería y sigue caminando, con un aprendizaje bien tatuado, que sin embargo a veces se le borra. La naturaleza manda, el instinto rige y el llamado de la selva siempre está tocando a la puerta.

‘Es horrible sentir celos y no ser nada’, son las últimas palabras en el lecho de muerte de los buenos fantoches, que ni al final de sus días tienen suerte como en los tiempos del cólera.

Hay un ‘pero’ que vale: el peor caso de todos, es el de aquellos que logran tener una relación de pareja con su amada. Despiertan de la peor manera, dándose cuenta de que ella no es lo que esperaban. ïdolo caído del nicho ruinoso, ilusión rota. Y todo estalla, el fracaso Titánico se hunde así, de repente, con un choque estrepitoso. Glu, glu, glu. Y luego rencor del más odioso. Para culminar con celos de nuevo, esos celos rencorosos, cancerosos, acumulados desde el primer día en que ella jugó con él.

De todo esto sólo destaca una verdad: “es horrible sentir celos y no ser nada”.

“La mujer y el pelele”, de Ángel Zárraga, 1909