Aferrarse

A veces siento que trato de predecir al viento, que estoy predicando en el desierto, hablando desesperadamente en vano. Y tú, me das cuerda como aquellos juguetes mecánicos de un pasado que ya se siente tan lejano como las 1001 noches.

A veces siento que mis palabras son un monólogo perpetuo, que soy un boxeador de sombras que se pone en forma para nunca llegar al final que quiere. Me siento como  fábula sin moraleja, como el Romeo del celibato que carece de Julieta.

A veces siento que eres una entidad únicamente real para mí, un sueño que tengo en mis días y el insomnio constante de mis noches; que eres una hipnosis perfecta que me hace vivir en una fantasía.

Sigo escribiendo y sigo pensando en ti, aunque no te quiero convencer de nada. Te quiero como eres, si es que eres, y yo, pues, yo soy así.

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La maldición de la dama de los buenos deseos

La dama de los buenos deseos te entregó el boleto (sólo de ida) para enviarte al Infierno con buenas palabras… al clásico estilo del “te quiero mucho, pero vete al carajo”. ¿Qué conclusión, Holmes, podemos sacar de tan elemental y común acción?…

Hay vampiros y vampiresas que sólo por ser parásitos viles se creen perpetuos y poderosos. Simples payasos en un circo sin arena, pero con muchos animales sin alma. Arrójales a estos últimos un balón y se divertirán estúpidamente otros 4 años.

Hay un bar famoso por sus escanciadores en España, quizá lo soñé pero casi apostaría que lo viví. Me sorprendí de toda la bebida que se desperdicia en el piso, es como ver un espectáculo en el que se pierde miles de por cientos de lo que debería consumirse. Espera a que los japoneses compren en lugar: ya no habrá más desperdicio (y la cosa será más vigilada si el patrón es japonés-estadounidense).

No sé si era Henry Ford —cuatro ruedas— quien tenía un retrato de Hitler —bigote ridículo— en su escritorio, o era Hitler quien tenía un retrato de de Ford en el suyo; el punto es que ambos eran temidos por los perros, ambos eran antisemitas y sus respectivas progenitoras son dos anónimas damas muy evocadas.

Esa costumbre de apuntar con el acusador índice, de ver pajas en ojos ajenos, de creer que todo paje es un borrego y que ser pajero es algo nuevo. La inspiración de calidad para un masturbación está ahora al alcance del lumpenpopolo bibidí babidí bú. Antes los mejores productos propiciantes para la mastuercización estaban exclusivamente al alcence de un rey, del papa o del rico burgués, sólo ellos podían tener acceso a la pornografía (a la que entonces se le llamaba gran arte); luego la imprenta, la fotografía y el cine le dieron el beneficio a las masas con manos. Ahora todo está asequible en internet.

Fiebre y cafeína, son dos elementos que no todos deberían mezclar, la mezclilla no se obtiene de la mescalina, y un mascalzone no usa su ropa interior como chicle.

“No lo sé Watson, me sobrepasa el absurdo”, dijo Sherlock dando una pipada a su chupa. Quizá la dama de los buenos deseos debió ahorrarse el boleto. No es correcto tratar de encubrir una maldición con hermosas palabras. Además, cuando abres los ojos, comprobarás que el Infierno siempre está en el mismo lugar que el Cielo.

pintura

Simetría

Ansias de simetría, tan falsas como una vida eterna,

Podrás ponerle equilibro a tu obra, podría incluso estar equilibrada

Pero arriba, a los lados, abajo y detrás, estará siempre rodeada por un universo en caos perfecto

Convirtiendo tus aspiraciones en otro desequilibrio.

Un bello rostro simétrico te devuelve el espejo

De por sí tu vanidad tiene suficiente cuerda como para atravesar

dos veces el Sáhara

Pero ahí está en el tiempo y en tu interior

Lo necesario para romper la idea de simetría que te brinda el espejo.

Cineteca

 

Esperando

Dos temporales tropicales y descorteses que jamás dan aviso previo, atorados como toros en la valla que separa el campo de la villa. Tú y yo, querida. Ignoro cómo llegué a esto, sólo sé que todo empezó cuando dudé de Dios por creer en ti.

Entonces las nubes dejaron de ser algodones flotantes para convertirse en visible humedad suspendida, fue cuando tus llegadas eran en realidad ausencias que se traducían en una despedida prolongada, jamás oficializada.

A lo mejor, peor quizá, todo se debió a que cambié el bolígrafo por un aparato electrónico o a la guerra cotidiana, cada vez más cercana, que los diarios describen, pero cierto estoy de que contigo las sombras me empezaron a parecer más oscuras y las ilusiones comenzaron a escasear. ¡Hasta un malnacido mago traidor decidió entonces revelar secretos profesionales por televisión!

Lo único que aprendí a tocar  en mi vida fue tu piel y las puertas, lo único que supe afinar fue tu órgano de catedral. Me pregunto si alguna vez quise realmente probar la manzana o sólo lo hice porque se supone que es lo que todos debemos hacer.

Lo único que ha madurado en mí es la indiferencia hacia los extraños y hacia todo aquello que hoy emociona y que dicen que mañana será parte de los libros de historia.

Mi cometa jamás se elevó más allá de los tres metros, sin importar que soplase mucho viento; viento que puede llevarse todo, menos tu recuerdo, el cual me esfuerzo en borrar. Vanidad de vanidades y sólo vanidad, todo en vano. Rabino con rábano.

Mientras, me sigues acusando de ser el abogado del diablo por decir lo que pienso, por dudar lo que dudo y creer lo que creo, que es poco en realidad.

Ya ni siquiera tengo maletas porque no se permite equipaje en el lugar que me obligas visitar, en el fondo espero que ese destino sea ningún lugar.

La estación está en desorden, el tren no tiene horario, dicen que llegará como los ladrones o como el fin del mundo. Yo lo esperaré recitando el diccionario.

Agosto 2008

station

Naturaleza muerta con estrella

Estrella, que fluyes por mis venas, fortaleciendo penas, aún me inmolo ante tu altar.

Cero, el mundo que ya no siento, aunque no esté muerto, y tampoco te desprecio.

Mis ojos no te miran más, extraviado en el fondo de mi mar, que es un gran desierto.

Me revuelco en los recuerdos de tu piel, en las memorias de tu ser y de tu oscuro interior vacío.

Juntos carecimos de futuro, nada fue seguro, salvo el boleto hacia el infierno.

Pecado, mi hoy con un ayer idealizado, restos de nota roja ante un Cielo vedado.

Tu olvido, laberinto sin sentido, soy el tahúr sin suerte que apostó todo su tiempo.

Constante, mi mente te dibuja a detalle, a mil carreteras de tu actual respiración.

Antes de que llegue tu último invierno, de que la hiel termine su trabajo, cuando ya nadie te mire, cuando la gravedad de Newton destruya la delicadeza de tus líneas, cuando tu orgullo languidezca, tendrás idea de lo que siento.

Estrella, fluye por mis venas, comparte mis faenas antes de explotar, antes de inspirar piedades y de que vivas soledades, de que sólo te regocijes con ecos de las torturas brillantes de tu Condenada Inquisición, descubrirás que nadie, y menos tú, reina, brillará como brilló en el pasado.

still

Del “amor” al odio

De la febril obsesión amorosa al odio intenso que cala los huesos, sólo hay una bacteriana distancia.

El insensato “te amo” dista del honesto “te odio”, únicamente un abrir y cerrar de ojos.

Decepción, extraña enfermedad sin posibilidad de curación que padece el alma, que sólo el tiempo y la suerte permiten que las olvidemos. No se curan, únicamente se pierden. El endiosamiento, la idolatría, poner todas las esperanzas propias en otra persona, son historias que no suelen terminar bien.

Pero hay aferrados que prefieren soportar las peores humillaciones antes que sufrir la indiferencia de quien supuestamente les importa tanto, y no permiten que la suerte y el tiempo surtan su efecto.  Hay  quienes  prefieren  vivir  como lo  hacen  las  piedras planetoides, girando dependientes en una órbita ajena.

De la adoración extrema y a la repulsión excesiva sólo está la separación del cabello de un tercer personaje.

Aleja de tu persona, como a la peste, cualquier verdad a medias, dijo el profeta sin dios, concebido en un tubo de probeta sin ascepcia ni perdón.

Huye de la duda. Si tienes demasiados problemas irresolubles con tu pareja, no esperes a que se mueran los mejores sentimientos. No dejes que se extravíe el respeto.

Preguntas constantes a lo largo de la historia, cuando nos descubrimos fríos, extraños e incómodos en lo que solía ser el Edén: ¿cómo se escapó  cariño? ¿Cuando los  momentos  de  felicidad sobrehumana se convirtieron misteriosamente, como por arte de mal mago, en tormentosos recuerdos que te impedirán volver a ser la misma persona? A partir de la formulación de esas preguntas, a menos que llegues a una lucrativa negociación, es mejor que cada quien tome su propio camino y buscar una nueva historia. De lo contrario las dudas, el rencor y la baja competición terminarán ahogándote y destruyendo tu sentimiento.

May’96