En la verde pradera

Una tarde de extrema timidez solar, en la verde pradera, las nubes se divertían imitando caprichosamente diversas formas: caballos, ogros, damas y descarriados caballeros grises, dragones y sueños de quienes jamás quisieron ser gerentes.

Abajo, en la tierra, un gusano jugaba a ser gallina, mientras el zorro dormía en su madriguera y soñaba que esa noche por fin saciaría su hambre, pues en vez de gallinas se proponía comer gusanos.

A la distancia se distinguían los ladridos de varios perros, que se incomodaban con las campanadas de la lejana iglesia de pueblo, eran como hijos olvidados de Pavlov.

Ningún niño retozaba por la pradera, pues todos los niños eran para entonces adultos completamente desarrollados que se habían mudado a la gran ciudad.

Como sabes, ninguna persona que se precie de madura gusta de retozar por las praderas. Por eso en este campo sólo juegan las nubes y los gusanos.

¿Por que la gente deja de jugar? ¿Por qué decide permanecer en la ciudad? Mejor dejemos de preguntarnos cosas absurdas y busquemos una tarde de timidez solar en la verde pradera.

Foto de Rocío Pardos, el uso de la imagen fue gentilmente autorizado por su autora. Visita el estupendo blog de Rocío en http://fotografiarocioph.com/
Foto de Rocío Pardos, el uso de la imagen fue gentilmente autorizado por su autora. Visita el estupendo blog de Rocío en http://fotografiarocioph.com/
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El lugar de las cosas perdidas

Debe existir un lugar donde se encuentran todas las llamadas que no fueron contestadas, las bellas flores que no se entregaron y las promesas incumplidas.

Un sitio donde habitan las cartas de amor y las aclaratorias que no contaron con el apoyo del valor para ser enviadas, así como las palabras que fueron contenidas a pesar de que debieron ser expresadas.

Allí están los ruegos y los perdones que el orgullo se tragó enteritos, mezclados con toda la comida despreciada en los banquetes; los sueños de grandeza que fueron sustituidos por la pesada mediocridad en mucha gente y están también todos los calcetines divorciados.

Seguro llegaron hasta ese sitio todas lágrimas de madre que ningún hijo contempló, así como los libros y las buenas ideas que no fueron plasmados y que la memoria pulverizó hasta convertirlos en granos de arena para relojes.

En ese lugar están las almas de quienes sólo aspiraron a una vida ejemplar, las de la gente “de bien” que “buscaba” al Señor sin intención de encontrarlo, todas ellas encadenadas a las buenas intenciones que pudieron haber sido realizadas.

En ese sitio misterioso están la paz de los judíos, las buenas intenciones de los políticos y la justicia del Mundo. Allí encontraremos la valentía que correspondía a la mayoría de los hombres y mujeres de nuestros días, de cualquier día, también la inocencia de los niños y la virginidad de los pobres y de los ricos, todo revuelto con los fines para los que debieran servir realmente el dinero y el poder.

Allí deben estar seguramente mis ilusiones, porque hoy sólo siento que vivo por un mero acto de costumbre.

cielo

Foto cortesía de Rocío Pardos, el uso de la imagen fue gentilmente autorizado por su autora. Visita el estupendo blog de Rocío en http://fotografiarocioph.com/

Uno de esos días

Sucedió uno de esos días, tal como acontece con todo lo que pasa. Casi de repente, el mago dejó de sorprender y todos supimos que realmente no partía a las damas en dos; también averiguamos de donde salían sus artificiosas flores y el anestesiado conejo sin suerte.

Ese mismo día, todos los psicoanalistas cayeron simultáneamente, como lemmings en documental de Disney, al fondo de los insondables abismos de sus propias personalidades, sin tener ni maldita idea del trayecto hacia abajo, incapaces de encontrar la ruta de regreso a casa y de ver el camino de ladrillo amarillo bajo sus pies.

Algo sucedió entonces con las musas, quienes decidieron limitarse a dar paseos por las internacionales pasarelas de alta costura y por las alcobas de los gobernantes y millonarios, ocasionando que los escritores sólo crearan obras que deleitaban inofensivamente a las masas, pues habían perdido la capacidad de expresar lo que sus corazones trataban de decir.

De vez en cuando, a pesar de que el sol sale y se pone en los mismos puntos carnales, ocurre un día en el que todo deja de salir como se espera. La gente, igual que en una epidemia, deja de soñar y ni las aspiradoras aspiran.

He oído, aunque no me consta, que el mago fracasado se matriculó en la Universidad de Chicago y luego se hizo gurú de economía, desde entonces nadie se percata de que sus trucos salen siempre mal. Los psicólogos se convirtieron en aplaudidos poetas de medios masivos, las musas disfrutan de riqueza hasta que llega su cumpleaños 27, momento a partir del cual todo mundo las considera viejas pasadas de moda y los escritores se posicionan como laureados publicistas u oscareados guionistas de cine.

Quienes dejaron de soñar, curaron su carencia de fantasías con trabajos esclavos y los pies bien plantados en el piso. No sé si son más felices así o sólo se dedican a aparentarlo.

La única ventaja de las épocas como esta, es que uno de esos días llegan a su final y entonces las escobas restablecen su imperio. Imagino que cada quien debe vivir como pueda, mientras pueda.

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Soñar

Sueños.
Fuga nocturna.
Rompecabezas de impresiones que en el imperio de la vigilia no encajan bien.
Proezas imposibles, pasiones consumadas y que consumen, negadas durante el día.
Sabores de las mil muertes y vuelos sin tecnología alguna.
Seres queridos resucitados, seres alejados de vuelta contigo.
A veces malas experiencias, el encuentro cara a cara con algo más feo que la maldad.
Los sueños no me gustan cuando son producto de la fiebre.
Convivencias descabelladas, terrores de los que puedes escapar en el último segundo, o esos abrazos ansiados, frustrados cuando estamos despiertos, abrazosde los que no quisiéramos desatarnos.
En mi caso, cadenas largas de incoherencias barnizadas con su propia lógica.
Sólo despierto es que logro descubrir sus absurdos.
Para mí los sueños son necesarios, no le creo a quien me diga que son un desperdicio de tiempo. Quien dice eso no ha aprendido a valorarlos.
No podría yo vivir sin ellos, por eso ¡que vivan los sueños!

Foto de Rocío Pardos, el uso de la imagen fue gentilmente autorizado por su autora. Visita el estupendo blog de Rocío en http://fotografiarocioph.com/
Foto de Rocío Pardos, el uso de la imagen fue gentilmente autorizado por su autora. Visita el estupendo blog de Rocío en http://fotografiarocioph.com/

 

Ilusiones y posibles reencuentros

El auto de luz que trazabas en tus sueños lo dibujaste junto a una presidencia nacional o un palacio real sin ventanas, mezclados en tu mente con viejas escenas de Casablanca. Eso era tu vida aún cuando no dormías: películas e ilusiones de neón. Príncipes sin rostro y rostros de padres potenciales, esos eran tus ideales que ninguna escalera al cielo podría alcanzar. Confundida entres las adúlteras sin amor con abrigos de curiosidad, tuviste suerte de nacer aquí, esto te salvó de ser blanco de piedras arrojadas por manos morenas. No puedo decir si esto está bien o está mal, eso puede que lo descubramos ambos si es que existe el más allá. Transmites en la calle, en grandes pantallas, los interiores del templo de la esperanza para que cualquier vagabundo sueñe con él. No hay de dónde agarrarse, ni de dónde sostenerse; si hasta Greta Garbo se desgarbó por la vejez ¿qué podemos esperar nosotros? El ruedo está vacío y ya no quedan toros, sólo bailarines de flamenco que te emulan. La vela se apaga y la pluma se queda sin palabras. Es tiempo de que nuestro camino se bifurque sin que sepamos si nos volveremos a encontrar, eso lo sabemos los dos.

Junio 2002

neon

Enamoramientos y transformaciones

He visto la magia transformarse en rencor, en un acto de desgracia que borra toda sonrisa.

He visto el gusto de ver a alguien tranformado en terror, en antipatía y fobia por la persona una vez querida.

He visto clavos torturados con el fin de que paguen las faltas de clavos pasados, y cuentos de hadas en los que “vivieron infelices para siempre”.

¿Qué pasa con las promesas incumplidas, tanto firmes como ligeras? Viven seguramente penando como fantasmas sin rumbo en un limbo especial.

¿Qué pasó con el encanto, con las risas y con el “no me dejes solo”? Se devanecen como famosos en la desmemoria del tiempo.

Igual que con Larry Talbot al llegar la luna llena, siempre se impone el falso lobo.

La princesa que rompía compromisos porque buscaba el enamoramiento perpetuo, vive ahora exiliada de su propio paraíso, persiguiendo sombras que ni Peter Pan puede atar.

He visto heridas cicatrizadas que como milagro negativo vuelven a supurar.

He visto madonas perversas, con o sin niño, cuyo único fin es hacerte suspirar.

Al final nadie tiene la culpa, nadie comete ningún pecado.

Es simplemente la vida, ser parte de un juego en el que todos jugamos.

Nada más y nada menos.

Werewolf

El carrusel del absurdo

Los ojos fijos en el lado equivocado, deseando lo que NO se puede tener, y teniendo sólo para llenar el vacío. Cometiendo injusticias, alimentando ilusiones mal acuñadas; sólo para mantener el ego ocupado. Pagando las culpas al mismo tiempo que las cometemos, comiendo corazones que no nos importan para tratar de alcanzar los que nos son negados. Escalones palpitantes que de manera innoble pisamos. Ignoro si con el tiempo todo esto disminuirá o si tendrá fin; mientras tanto nos comunicamos con nuestros propios ecos, añorando lo que no nos pertenecerá. Esperamos mientras hacemos que alguien más pierda la esperanza. La edad en sí misma no da sabiduría y por lo general nos hace más idiotas. La universidad de la vida se paga lamentablemente con experiencias dolorosas y, peor aún, ahí no se tienen vacaciones. Ensueños de castillos con torres de marfil, finales rosas y protagonistas ideales; sueños que al despertar con el frío balde de la realidad se convierten en amarguras. El viento viene y va, los años se quedan, la arena se acaba y pronto seremos Tierra. Tiempo hay para recapacitar, pero a nadie parece servirle la razón cuando el corazón se ata a un capricho. Quizá el desperdicio es el verdadero motor de nuestras vidas y de nuevo en el mismo punto del círculo.

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Otras cosas anteriores (de otros sabores)

La cadena del sofista https://mobtomas.wordpress.com/2008/05/31/la-cadena-del-sofista/

Esa voz interna…

Niños no jueguen con fuego si les da miedo el ardor. No se vale escribir cosas lindas, poemas y pensamientos, si no acompañan las palabras con acciones. No olviden a los fariseos. Tampoco crean que algo es para siempre, porque siempre y nunca son conceptos que nos sobrepasan. No apuesten contra el tiempo, porque el tiempo siempre gana. No crean que porque se les rompe el corazón ya no pueden vivir, ni crean que una sola persona puede ser el centro del universo. No prolonguen las tristezas más allá del momento de reconstrucción. La tristeza perpetua es un desperdicio de vida. Todo momento es buen momento para recomenzar. No es correcto rogar. Esfuércense hasta los límites que impone la dignidad, ir más allá no es lindo. Nadie que consideren especial les debe resultar nocivo. Y si les bofetean una mejilla, lo mejor es ignorar, tomar las maletas e irse, total… el mundo está lleno de gente.

Soñando la vida

En la calle solitaria, sin nombre alguno, estaba la barbuda mujer de tres piernas que siempre quiso pilotear el Concorde. “No te hubiera reconocido sin la barba”, dijo al verla el piloto acrofóbico mientras le entregaba las llaves de su biplano bipolar, para empezar a charlar cálidamente.

Por allí pasó agitada la pequeña gitana morena, a quien le encantaba decir y hacer creer a cada persona su frase favorita: “nada es lo que aparenta”. He de confesarte que eso es cierto, hasta cierto punto. Por ejemplo, la mujer barbuda en realidad no tenía barba y tampoco tenía tres piernas, sino seis.

“Debí dejar el tesoro por aquí, puedo sentirlo”, expresó el recaudador de impuestos que optó por esa profesión tras haber sido un pirata y un ladrón (no se quiso alejar mucho de la línea del negocio original). El idiota existencialista, que había leído toda la enciclopedia de filosofía, estaba perdido en el laberinto de Creta, escuchando por centésima vez el Decamerón recitado por un decantado papa vaticanoso retirado, y las Mil y una noches cantadas a ritmo de tango por Rushdie.

Si descubres que la vida no es un juego, es como si chocaras contra un muro. La ruina te devora y no hay nada nuevo, sientes al fin la verdadera forma del mundo. Todos necesitamos apoyo, amor verdadero y cariño de hermanos, sólo que a veces nos desviamos hacia el lugar que jamás quisimos visitar y de allí a veces no hay manera de salir ni de irnos, o cuesta mucho trabajo escapar.

Lluvia salada y compañía de guitarras, vidas en vano, año tras año, todo por no ceder un poco, todo por no escuchar, ahora ya no podemos dar marcha atrás. La vida podría ser sólo un sueño, pero siempre habrá quien ansíe la vigilia, pude tratarte mal pero no quise ser tu dueño, aunque tampoco te vi sólo como amiga.

Las cartas mienten a quien no se conoce, las personas ignoran al ser extraviado. El secreto de lo que deseas con el corazón, por nadie te será revelado, tienes que descubrirlo por ti. Los gurús, maestros y líderes religiosos sólo ven por sí mismos.

Canciones tristes en troncos de palabras huecas, autocompasiones que no llevan a ningún lugar, besos y abrazos que se dan por no dejar, compromiso comprimido que exige la sociedad

La vida puede no ser un juego, pero ya no importa, importa menos que sea un sueño. Lo hecho, hecho está, y no hay marcha atrás. La verdad será revelada sólo con el tiempo.

Solía

Solía ser una buena persona, sólo que tuvo que ir a la escuela. Solía estar lleno de inocencia, sólo que se puso a ver televisión. Terminó creyendo que el éxito tocaría a su puerta y le traería carretadas de billetes, sólo era cuestión de saber el tono con el que toca la suerte. Solía ser considerado con los demás, sólo que entró a trabajar en una gran empresa, donde las ganancias y el buen puesto son lo único que se debe conservar. Pero no hay día en que no se desgasten sus engranes, a las máquinas siempre habrá que cambiarles piezas, cuando te dicen que mejor te quedes en la calle, se te acaban los motivos para organizar fiestas. Solía soñar, pero la realidad le provocó insomnio perpetuo, ya no puede sonreír desde que descubrió la falacia de ese mundo perfecto. Solía tener ideas, sólo que el consumo le dejó la mente en blanco. Le prometieron un otoño dorado y un final feliz, pero no se lo garantizaron. La negra sigue bailando y presumiendo su sonrisa de marfil.