Miré con respeto más allá de tu belleza

Miré con respeto más allá de tu belleza,

y vi un lugar donde el bien y el mal cohabitan en paz.

Luego entendí que la noche es tan tuya como lo es el día

y que eres tan mujer como aún eres niña.

No te sentí como ideal, y tampoco perfecta,

pero sí como ejemplo de humanidad libre y natural.

Quise conocer tu historia y agradecerte todo lo que obtuve de ti,

antes de que me abandonaran las palabras.

Posiblemente dije demasiado, hasta abrumarte y cansarte.

Ahora ya me cuesta trabajo incluso hablar.

Quizá desde el principio debí quedarme callado y limitarme a

mirar con respeto más allá de tu belleza.

 

 

De amores y visiones

“Creo en el amor a primera vista”, confesó el miope sentimental, más por costumbre que por experiencia. La reina de corazones usa binoculares, bifocales y microscopio para evitar los errores del miope (de todas maneras ella prefiere los oídos a los ojos, y los odios a los rojos). “El destino es misterioso”, dijo aquel que no supo leer los signos de los tiempos y que prestó oídos a las jazzísticas trompetas de los querubines que atestiguaban la apertura del séptimo sello, ese que se abre antes de la octava entrada y al final del tercer tercio. “Hay maneras menos originales de perderse”, expresó el hombre que se había fundido con su sillón frente a la televisión mientras veía un documental sobre un zorrillo que caminaba con su cabeza metida en una lata de jugo de zarzamora. Y esto fue un documental, que me muera si no es verdad (espero que me visites antes de que esté en mi tumba).