La catástrofe

La súbita catástrofe nos hace sentir unidos, que somos hermanos, solidarios, que todos nuestros corazones palpitan al mismo ritmo. Despertamos al llamado de los necesitados.

La catástrofe nos saca de nuestras rutinas, nos impele a ayudar a todos los afectados. La cohesión y la buena voluntad llegan de inmediato a su clímax.

Pero un catástrofe deja muy pronto de ser novedad y, en poco tiempo, es sustituida por otro encabezado a ocho columnas o titular destacado en la página principal. Las conciencias se sienten satisfechas con lo que hicieron en dos días. La catástrofe se convierte en anécdota y en comentario para el resumen noticioso de fin de año.

Los afectados de repente son abandonados a su mala suerte o lenta muerte. Regresan las indiferencias y los rencores anteriores, vuelven también los días comunes, y respecto a los semejantes se impone de nuevo la indiferencia. El brillo de las almas se apaga ante los escombros internos de lo cotidiano. Los borregos vuelven al redil danzando la canción impuesta.

La unidad se viene abajo, y de nuevo todo al carajo. Mientras no seas un damnificado, todo lo ajeno te vuelve a importar un bledo. Solos de nuevo… naturalmente.

Naturaleza humana, aquí y en China.

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Encuentro cercano del tercer tipo

Sergio del Muro López -un supuesto cirujano plástico mexicano que se había ido a los EEUU a buscar fortuna- y Barney Hill -en ese entonces alcalde del condado de San Miguelito, California- se encontraban cerca del río Crucitas, de esa localidad, la noche del 10 de octubre de 2008, cuando interrumpieron abruptamente la conversación que mantenían al ver cómo cerca de ellos aterrizaba un objeto brillante en forma de salchicha vienesa de 7.55 metros de largo.
Mientras Sergio y Barney comentaban las diversas connotaciones que el objeto despertó en sus imaginaciones, del interior de éste salieron, avanzando hacia donde estaban ellos, cuatro criaturas de 75 centímetros de altura cada una.
“No caminaban, flotaban, y pensé en mi disfraz de Blancanieves cuando los vi, pero faltaban tres y no llevaban gorritos”, dijo Sergio en su primera declaración después del suceso.
Ambos hombres coincidieron en que los extraños seres carecían de cuello, que eran de color azul verdoso, que de sus brazos se desprendían espinas, que sus extremidades inferiores parecían ‘monociclos cuadrados’, agregando que probablemente por todas estas causas, o por algunas de ellas, ellos (Barney y Sergio) no se sintieron apenados de sus propias desnudeces.
Barney dijo que se desmayó de inmediato y Sergio se abstrajo en sus propias ideas, pensando en lo lucrativo que resultaría si convencía a las criaturas de llevar con él un tratamiento de rejuvenecimiento.
Uno de los extraños entes tomó de la mano a Sergio y lo condujo flotando al interior del OVNI. Una vez dentro, Sergio notó con sorpresa que su compañero, aún desvanecido, yacía desnudo en el centro de un salón oval.
Los dos empezaron a ser examinados por una esfera que flotaba y que se asemejaba a un “ojo de cíclope con conjuntivitis”. Sergio dijo que el ojo parpadeaba cada vez que miraba los rubios cabellos de Barney. Ninguno supo cuánto tiempo transcurrió durante tal examen, pero de repente ambos hombres salieron flotando de la nave y fueron depositados en un arbusto. Fue entonces que Sergio también perdió el conocimiento. Cerca de la madrugada del 12 de octubre los dos hombres fueron encontrados desnudos y dormidos a orillas del río Crucitas por el alguacil de la localidad. No había rastros de sus ropas, de sus pertenencias… ni del OVNI. Tras algunas dudas, y mientras consumían una considerable cantidad de la dotación de Whisky que el alguacil guardaba en su oficina para casos de emergencia, Sergio y Barney realizaron su declaración. Ninguno de los dos quiso someterse a hipnosis para que se obtuvieran más detalles de su extraordinaria experiencia.
“En un principio creí que era un flagrante caso de faltas a la moral, pues los encontre abrazados, desnudos, tendidos en la intemperie”, dijo el representante de la ley, “pero hubo detalles en su historia que me hicieron descartar eso y concentrarme en lo que verdaderamente pasó”.
Astutamente, el alguacil –un reconocido experto en el fenómeno OVNI- logró armar el originalmente inconexo relato para al menos hacerlo cronológicamente coherente.
Durante las declaraciones, el policía se enteró que Sergio era un ilegal en los EEUU. El trámite de deportación de Sergio dio comienzo tan pronto abrieron sus puertas las oficinas correspondientes el lunes 13 de octubre, y fue deportado a México en menos de una semana.
Tras la deportación de Sergio, Barney renunció a su cargo y se fue a vivir a México, al parecer ninguno de ellos volvió a vivir un encuentro cercano del tercer tipo.

(Publicado en la “Enciclopedia universal de los OVNIS”, Volumen 4, páginas 240-265, de Jorge Von Buren. Usted puede adquirir cada uno de los 25 volúmenes de esa valiosa enciclopedia por sólo $149.99 USD, más $399.99 USD por gastos de envío, si llama ahora al 1-800-VEO-OVNISUFOS. Recuerde que el costo por llamada es de $42.99 USD el minuto. ¡No espere más! ¡Llame ahora!).