Paranoia natural

Ten cuidado de la gente con egos muy inflados, pues su inseguridad es proporcional al aparente volumen de su personalidad.

Ten cuidado de vaqueros y estrellas de rock que usan siempre gafas oscuras, no son de fiar.

No hagas caso de los vendedores callejeros que juran por su madre, ni a los taxista con autos sin licencia.

Ten cuidado del sacerdote o monje con sobrepeso que gusta estar siempre rodeado de niños diciendo que así mantiene su inocencia.

Desconfía de los políticos todo el tiempo, aunque la publicidad diga que son buenas personas.

Cuando yo te diga: te quiero, fíjate bien en mis acciones, aunque de todos modos nunca expreso esas palabras a la ligera.

No creas en los alimentos bajos en calorías, ni en las familias que presumen de estar siempre en armonía.

Duda de los líderes, cuestiona siempre la autoridad.

Si te digo que la ropa sucia se lava en casa, significa que no me gusta discutir en público, a veces soy muy pudoroso, pero tengo tan poco poder y no quiero perder lo poco que tengo, aunque para muchos sea nada.

No confíes en el profesor ni en el policía que te dicen: “confía en mí”.

El mundo está lleno de fariseos y de falsas monedas, ¿cómo carajos no iba a ser uno tan paranoico? “Hechos Mr. Pip, hechos, y si se fija en ellos reducirá el margen de error drásticamente”. Ahhh cuánta razón tiene Mr. Jaggers.

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La maldición de la dama de los buenos deseos

La dama de los buenos deseos te entregó el boleto (sólo de ida) para enviarte al Infierno con buenas palabras… al clásico estilo del “te quiero mucho, pero vete al carajo”. ¿Qué conclusión, Holmes, podemos sacar de tan elemental y común acción?…

Hay vampiros y vampiresas que sólo por ser parásitos viles se creen perpetuos y poderosos. Simples payasos en un circo sin arena, pero con muchos animales sin alma. Arrójales a estos últimos un balón y se divertirán estúpidamente otros 4 años.

Hay un bar famoso por sus escanciadores en España, quizá lo soñé pero casi apostaría que lo viví. Me sorprendí de toda la bebida que se desperdicia en el piso, es como ver un espectáculo en el que se pierde miles de por cientos de lo que debería consumirse. Espera a que los japoneses compren en lugar: ya no habrá más desperdicio (y la cosa será más vigilada si el patrón es japonés-estadounidense).

No sé si era Henry Ford —cuatro ruedas— quien tenía un retrato de Hitler —bigote ridículo— en su escritorio, o era Hitler quien tenía un retrato de de Ford en el suyo; el punto es que ambos eran temidos por los perros, ambos eran antisemitas y sus respectivas progenitoras son dos anónimas damas muy evocadas.

Esa costumbre de apuntar con el acusador índice, de ver pajas en ojos ajenos, de creer que todo paje es un borrego y que ser pajero es algo nuevo. La inspiración de calidad para un masturbación está ahora al alcance del lumpenpopolo bibidí babidí bú. Antes los mejores productos propiciantes para la mastuercización estaban exclusivamente al alcence de un rey, del papa o del rico burgués, sólo ellos podían tener acceso a la pornografía (a la que entonces se le llamaba gran arte); luego la imprenta, la fotografía y el cine le dieron el beneficio a las masas con manos. Ahora todo está asequible en internet.

Fiebre y cafeína, son dos elementos que no todos deberían mezclar, la mezclilla no se obtiene de la mescalina, y un mascalzone no usa su ropa interior como chicle.

“No lo sé Watson, me sobrepasa el absurdo”, dijo Sherlock dando una pipada a su chupa. Quizá la dama de los buenos deseos debió ahorrarse el boleto. No es correcto tratar de encubrir una maldición con hermosas palabras. Además, cuando abres los ojos, comprobarás que el Infierno siempre está en el mismo lugar que el Cielo.

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Lo que hay en medio

Entre el embriagador enamoramiento y la pesadez del tedio no hay mucho, aunque parezca haber toda una era entre ambos.

Entre la ilusión patriótica y el desencanto por el Estado hay menos cantos que los de 39 gallos.

Entre las verdades que te digo y las mentiras que me recriminarás sólo existe el desgaste de un buen acto de magia.

Entre el esplendor de la juventud y la opacidad de la vejez únicamente hay mentiras aplaudidas.

Pocas cosas se conservan, sólidas o inmutables desde su nacimiento hasta su fin, y entre ellas seguro que no se cuenta nada relacionado con la humanidad.

Entre el pasado y el futuro está ese vacío de fantasía perpetua que llamamos presente.

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Observaciones

La gran mayoría de las personas crueles y depravadas son muy religiosas. Amén.

Casi todas las personas graciosas son iracundas. ¡Y con un cuerno vaya que sí! Carajo.

No todas las personas que odian a la humanidad profesan gran amor a los animales; pero la gente que más quiere a los animales suele odiar a la humanidad (me pregunto qué sienten con respecto a sí mismas).

Algunos misóginos son machistas y todos los machistas son misóginos.

No todos los ancianos son como bebés, pues tienen demasiados recuerdos (a menos que sufran de Alzheimer); pero todos los bebés son como ancianos con amnesia total.

Algunos intelectuales piensan un poco y pocos de los que piensan son intelectuales.

No todas las viudas están desesperadas y no todos los náufragos desean ser rescatados.

“Pasarse de listo” termina muchas veces siendo lo mismo que “hacerse pendejo”.

Por extraño que todo esto parezca, es pura verdad.

Vivir

Conozco a personas que se les fue la vida echando humo, quienes murieron tras apagar su último cigarro; y a otros que viven sólo cuando se sienten productivos y se mueren fuera del horario de trabajo. He visto a quienes creen vivir sólo cuando lo hacen en función de otras personas y llaman amor a la obsesión con la que tratan de llenar sus vacíos. Hay quienes viven sometiendo, otros viven rogando, unos se la pasan derramando lágrimas y otros más dando vueltas en enviciados círculos. Unos viven cantando y bailando, pero se mueren cuando no escuchan aplausos. Conozco a gente cuya vida se les va en sueños y otras que se pasan la existencia mirando al suelo. No faltan quienes pasan los años buscando respuestas a preguntas insensatas que no llevan a ningún lugar; mientras otros se la viven únicamente pensando en qué hay después de la muerte. He visto a los que pretenden vivir a través de la televisión y otros que se mueren por exceso de salud. He visto gente cuya vida gira sólo en torno al sexo y que al llegar a cierta edad se declaran formalmente muertos. A mí se me va la vida escribiendo acerca de cómo van las existencias de los demás, total que al final parece que casi nadie sabe vivir.