Naufragio afectivo, sin elección (aparente)

El violinista del Titanic sigue tocando el vals triste con el agua al cuello, igual no es resignación, sino que quizás el capitán que se hunde con su barco impone el ejemplo, con acciones, no con palabras; aún así, abordo del insumergible viajaban fariseos felices y lombrices erectas, con toda la incongruencia de sus actos y sus verborreas. De menos el barco ya está limpio, porque las ratas lo abandonaron primero, antes que las damas y los niños, por supuesto, ratas simbólicas de la cobardía y la suciedad del alma. Sálvese quien pueda. Gritos y atropellos, todo a voz de cuello, excepto los sentidos llantos del muñeco de ventrílocuo, tan vacío, con sus ojitos de vidrio perdidos en el infinito y la mandíbula caída por la sorpresa. El vals sigue sonando. 1, 2, 3, 1, 2, 3… El iceberg es tan grande que aún rodeándolo te rompe. Burbujitas como de champán bajo la superficie del mar y la sirenita que lo atestigua está más petrificada que aquella que homenajea a un autor de joyas infantiles en un país del Norte de Europa. En medio del hundimieno, soñé que me tomaba vitaminas correspondientes a todo el abecedario y que Ponce de León me daba el secreto de su fuente, todo en vano ya, porque el barco se va a pique inexorablemente. Y el vals se sigue escuchando. 3, 2, 1, 3, 2, 1… Las dificultades en las relaciones entre hombres y mujeres no son cuestiones de género, sino de especie, somos más iguales que lo que queremos aceptar, aunque me digas lo contrario (solo por llevarme la contraria y querer imponerte). Ellas no son de Venus, nosotros no somos de Marte, todos y todas nacimos bajo el mismo Cielo y colaboramos por igual para construir el mismo Infierno. El juego parece consistir en no dejar que te rompan el corazón, para eso debes ocultar tu mano que arroja las piedras, poner cara de jugador de Póker y tener boca de poeta creíble; pero sigo necio pensando que no hay amor verdadero si no dejas de lado el juego y te dedicas a ser con toda honestidad. Contradicción contraindicada en las relaciones humanas. No hay amor de verdad si uno no se quita la coraza y se expone. Honesto al 100%. Se sigue oyendo el vals. Pero de repente, al notar que algo es seguro, parece que el interés se pierde. Se termina la cacería, se rompe el encanto y a otro lado con el circo, o al fono del océano con toda la tripulación. El iceberg rompe el casco, las ratas ya están más ahogadas que tortas de Guadalajara, esas ratas fueron las primeras y serán las últimas, no podía ser de otra manera, es su naturaleza. Y el violinista sigue tocando.

N-O

“N”, “O”, dos letras que juntas, en ese orden, son como la luz roja en un peligroso crucero de autos, son como esa señal que te aconseja que lo mejor es no intentar ganarle al tren expreso, es la palabra que te niega siquiera un beso, la versión simplificada del “ciérrate sésamo”. “No”.
Al expresarse “No”, es el muro límite cuyo traspaso debe evitarse, la autoridad que impide continuar, el botón rojo que aborta la misión, a partir del no, lo correcto es regresar con la nave a casa o quemarla y quedarte en ese lugar, tal como estás.
“No”, debe ser la contundencia de un punto final, cierre de historia, ninguna histeria.
Pero lamentablemente la teoría rara vez se transforma en práctica en el mundo real.
Sobreabundancia de necios navegando idiotamente en el océano de la necedad.
¡Cuántos problemas se evitarían si todos respetáramos tan sencilla negativa!

Las más de las veces lo mejor es callar

No condenes al que se autodestruye. No estás en sus zapatos. No tienes derecho y ni puta idea.
Decir que alguien que se mata es un infeliz, un cobarde o desagradecido porque… lo tenía todo, porque no piensa en los demás, porque perdió la fe en Dios, sólo te hace ver como un imbécil que se traga todo lo que los comerciales le venden. Mejor deja de juzgar y cuestiónate: ¿en verdad crees tanto en Dios?

No digas que la vida es un maravilla si no lo sientes, y si lo sientes… bien por ti, nomás recuerda que no tienes la obligación de contagiar tu “visión” a los demás. Si lo dices sólo para repetir lo que te han dicho que debes decir, guárdatelo más.

No tengo nada en contra de ti, mientras no abras la boca y dejes salir tus idioteces a una distancia en que yo pueda oírlas.
Si te molesta lo que digo, procura hacer lo mismo que yo hago respecto a ti: poner muchos kilómetros de por medio. Si no te gusta verme, tienes otros 359° hacia dónde mirar.

No condenes al que se autodestruye, porque con ello podrías estar ganándote un juicio severo.
¿Quién te ha dicho que tu supuesta vida “bien vivida” es lo que debe ser, que eso es lo correcto? ¿Quién te crees como para tratar de convencernos de que tu ignorancia es sabiduría?
Ojalá aprendieras que las más de las veces es mejor callar.

wally

Las máquinas y el hombre (y el hambre)

Recuerdo las maquinas de fotografías instantáneas de los Picapiedra: el que quería sacarse la foto se sentaba frente a la máquina y adentro de ésta un pajarillo con cincel y martillo grababa el retrato de la persona en una tablilla de piedra. Quizá eso me hizo pensar durante años que en cada máquinita expendedora de refrescos había un enano dentro que nos arrojaban la lata de soda elegida, y que podíamos conocer el humor del enano basándonos en la fuerza en que nos era enviada la lata. Claro que el enano nunca se dejaba ver. También pensaba que esos grandes relojes, como el Big Ben, tenían un secreto: había detrás de la carátula hombres que por turnos movían las manecillas.
Era yo muy fantasioso y supongo que desde entonces le tenía algo de miedo a la Revolución Industrial.
Según se nos dice en la escuela (esas grandes instituciones creadas para matar nuestra curiosidad y convertirnos en engranes baratos, bueno al menos a eso se dedican las academias en años recientes), las máquinas se desarrollaron en teoría para trabajar por nosotros, liberarnos de los trabajos esclavos y tener más tiempo libre.

Pero como la teoría rara vez se espejea en la realidad, en vez de gente con vidas sociales más ricas, con cultura más amplia y con lazos familiares más fuertes, yo veo trabajos más esclavos y menos oportunidades trabajo para todos. Veo horarios victorianos, dignos de cualquier míseropatética descripción laboral de Dickens, y abuso infantil convertido en mano de obra no sólo barata, sino de risible precio (y de risa nerviosa, no de risa graciosa), veo gente de países sin desarrollo haciendo el trabajo que las máquinas aún no pueden hacer, o que es más barato conseguir explotando a seres humanos. Veo también despidos masivos (sobre todo en esos países más avanados donde existen derechos laborales y bueno sueldos).
Las máquinas quizá sí han dado más tiempo libre a la gente, pero a través del desempleo (que a su vez genera hambre y delincuencia desesperada); el tiempo libre menos deseado. No culpo a las máquinas de ello, sino a los avorazados ricachones que se inflan más de dinero a causa de la explotación de sus semejantes. Lo que no logro explicarme es cómo las masas siguen consumiendo los productos de esos ricachones y no revierten la corriente.
El hombre es el lobo del hombre. Quien lo dijo tenía razón.

bigben

Del amor y del olvido

En un principio todo era como vivir en el paraíso por adelantado.

Las endorfinas deforman nuestra percepción. Ojalá todo siguiera así por el resto de la historia, pero eso es imposible.

Las más de las veces se llega a la encrucijada de la resignación o del autoengaño unilateral. Seres tan necios y empecinados como tú y yo, sólo tenemos la segunda opción.

Si el paraíso se convierte en infierno, y no se sale a tiempo, sabe a manicomio.

Esas altas murallas que uno mismo construyó por seguridad, pueden terminar siendo una prisión, pues son muy difíciles de saltar.

Uno no quiere dejar ir, eso significaría perder, y tan clavado queda ese sentimiento de derrota que se ignora cualquier ganancia posible en otro lado. Todo parece pérdida cuando duele el corazón.

Si te dije que te quiero fue en serio, es una frase con la que no me gusta jugar.

Todo lo que hago por amor, tiene factura que intento cobrar más tarde. Se convierte el asunto en una lucha de poder, hasta que alguien se hunde en la impotencia.

Quizás fui demasiado sincero y me diste por hecho; quizás en mi ilusión seguí sin poder ver la realidad. Quizá me mentí desde un principio y creí vivir lo que mi imaginación dictaba.

Ilusión no compartida es como la mitad de una mentira.

Lo bueno es magnificado, y por lindo se intenta prolongar, en una estructura de decorado cinematográfico.

Lo malo, se va al no-me-acuerdo voluntario.

Lo feo es el pan de cada día.

Quizás nada nunca fue completo, en ningún momento. Muy tarde me enteré de que lo mejor es cortar las amarras a tiempo.

Dicen que las reglas del amor se parecen al olvido, quizás sea cierto, pero siento que no es lo mismo.

Guardando imagen

Guardar imagen. Por eso se dicen mentiras y se llevan a cabo en acciones. Exclamar: “ya no me importas” cuando aún se quiere, y con intereses más altos que los bancarios, es una vil mentira. La tasa de penalizaciones crece, incluidos sus posos de café, lo que no tiene nada que ver con los pozos petroleros.

Es mentira decir “ya te olvidé” con tal de hacerse el fuerte, sentirse así un Fort Knox inexpugnable para los ataques apaches al corazón; decirlo fingiendo sinceridad, y sin embargo recordando a esa persona hasta en los sueños de los sueños. Palabras sin dueño porque aunque las digo yo, seguro son sacos que cada quien se pondrá a su conveniencia. Quizás tengan para mí un fin, pero sospecho que todo está acabado.

Cada quien usará los elementos verbales a su favor, y el destino que se obtenga no suele ser el buscado por nadie. Guardar imagen es hacerse el valiente cuando se está carcomido por el terror, el miedo y la cobardía.

Decir “estoy superando tu recuerdo” cuando hasta en el juego de memoria se encuentra el retrato sonriente de quien se quiere olvidar, cuando cada esquina trae un momento del pasado, cuando cada poema la evoca, cuando hay pensamientos de esa persona aún en los lugares jamás visitados. El aroma de su piel en el aire, el tono de su voz y su risa, su tersura en la punta de los dedos. Y nada diré de los besos.

Suena a obsesión, pero es una obsesión obesa que pesa en la humanidad. Semilla de libros y obras que ya no se pueden contar, como las estrellas, como los granos de arena.  Parece que su persona se va, pero en realidad se queda. Memoria que no alivia sino que hace más dolorosa la ausencia.

Mentí muchas veces aún en contra mía, queriendo guardar imagen, pero borrándome en su vida.

Imagen

Ser insoportable

Hay veces en que uno resulta insoportable a sí mismo. Tanto que quisiera separar el cuerpo del alma, o alejar los hemisferios de la cabeza para que formen continentes inconexos.
Pero no es posible, ni en sueños se escapa uno de sí mismo.
Solía agradarme mi propia compañía, disfrutar de mi persona, pero circunstancias ajenas y propias me han hecho ir perdiendo la paciencia para conmigo.
Igual es desgaste por el tiempo, nos pasa con los demás ¿no es cierto? ¿Por qué no habría de suceder con la propia persona? Quizá sea la manera natural para irse despidiendo, preparándonos para el final cercano, para que la muerte sea preferible a la vejez muy prolongada.
Es feo, descubir que uno hace lo que siempre ha criticado, ver que las soluciones a problemas ya no salen fácilmente de las mangas, o descubrirse que a ciertas alturas del partido uno ya viste chaleco.
No sería suficiente el opio ni la heroína para alejarse de su misma persona, tarde o temprano uno regresa y esas falsas salidas suelen desembocar en culpas o en purgas.
Ni modo, tal parece que no queda de otra más que poner cada cosa en su lugar y aguantar, ya sea en el estóico portal, en la redundancia de la esfera o en la desesperación del que espera.
Aguantar, apechugar y bancarse al lado de la cancha, o en
la estación, esperando el último tren. Así es la vida.
angel

El mapa de las relaciones sentimentales en tres frases

Existe cerca de de donde vivo una colonia clasemediera alta, en donde destinan cierta calle para que los vecinos salgan a hacer ejercicio; es decir, no se cierra la calle, sino que se destina el borde de un camellón en forma de pista de hipódromo, para que la gente salga a correr, caminar o andar en bicicleta. Algo parecido al patio de ejercicios de una escuela, prisión o de un manicomio, pero sin rejas ni altas bardas (siempre me recuerda una pintura de VanGogh).
Prisoners Exercising Vincent van Gogh
Ayer, caminando yo por ahí, pude notar un grupo de tres ciclistas, uno de los cuales iba entreteniendo a sus compañeros con su charla. La primera vez que pasaron junto a mí alcancé a oír al entretenedor decir: “… con que le provoques una sonrisa ya es tuya…”. Poco después volvieron a pasar y alcancé a oír al mismo tipo decir: “…basta con una patada en los huevos y listo…”, y tuve la oportunidad de una tercera frase poco después: “… ni que fuera la única, hay muchas en el mundo…”
Es curioso cómo en tres frases rápidas, el tipo pareció resumir la historia de muchas relaciones románticas. La ilusión y la magia agradable (aunque definitivamente difiero de la simpleza de la idea, es decir, yo he hecho reír a muchas mujeres, y no hice mías ni al 1% de ellas), pero bueno, tomemos la frase como el inicio del enamoramiento, él quiere hacerla reír y ella ríe. La fase de la ilusión siempre es alegría y encantamiento, sonrisas y sonrojos. Felicidad y embriaguez sin alcohol (algunas veces sí hay acompañamiento etílico). Cada persona quiere hacer sentir bien a la otra, quedar bien. Oh l’amour! Primavera, pajarillos y cielos hermosos (hasta los lluviosos). El mundo es un horizonte por recorrer, uno ya no está solo, dos hacen uno, y todo es jijí jajá.
Sigue el puntapié en los testículos. Una mujer tiene ovarios, pero como dijera Colón, todo es como un huevo. Quizá el ciclista experto en relaciones humanas se referiría a ponerle un “estate quieto” a un rival, que significaría la defensa de esa territorialidad que siguen aplicando las bestias pseudo racionales que se denominan humanas una vez que tienen pareja. Me refiero a esos que ven a su pareja como propiedad y que experimentan los Iagosos celos Oteleros (sin motivos reales), las inseguridades y las rivalidades. Defender lo propio de los zánganos y ladrones que merodean por el paraíso infernal. No todas las relaciones tienen ansias propietarias, pero no son pocas las que sí.
Claro que esa frase del puntapié puede tener otro significado: el rompimiento violento en las relaciones disfuncionales o cuando los chistes dejan de tener gracia. Cuando el que hacía reír ya no es “el ser más divertido del mundo” sino un “imbécil que no toma nada en serio” o un “tarado que de todo se carcajea”. Cuando vuelan platillos en la cocina (sin tener que llamar a expertos en ufología), cuando la agresión verbal cruza la frontera y llega al pueblo de los puños, las patadas y las heridas. También he visto esa película, y recuerdo que incluso fui amenazado por tijeras que agujeraron mi camisa favorita. Cada quien habla de cómo le fue en la feria.
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Para terminar con lo que dijo el ciclista, su tercera frase no es la vencida, sino la que intenta sobreponerse al vencimiento. Una vez separado, tras la relación buena o mala, viene el luto del alejamiento. Siempre habrá dolor, quizá mucho, quizá poco, pero siempre lo habrá. Uno suele añorar a la persona que alguna vez se amó, no importa si al final todo fue un trago más amargo que el pan de la Última Cena. Y en el cabizbajamiento subsecuente, no faltará el amigo que tratará de dar esperanzas basándose en la sobrepoblación mundial: en este mundo hay muchas mujeres más, ella no es la única. Mlas noticias: ella es única e irrepetible, como de alguna manera lo somos cada uno de nosotros.

cloned
También, sin duda, hay muchos amigos más sensatos que no dirían semejante tontería. Sí hay mucha gente, y es probable que hayamos demasiados que nos parecemos entre nosotros, pero sin embargo cada persona tiene una combinación única. Nadie sustituye a nadie, quizá el nuevo alguien sea más compatible con uno, quizá nos brinde más magia; quizá no, pero el caso es que no es el clavo que sacará otro clavo (¿en serio alguien ha tratado de desclavar en la realidad clavos con clavos, en vez de usar un martillo o pinzas?). Sí, hay mucha gente, y nunca conoceremos ni remotamente a la mayoría de las personas que existen. Si alguien se fue, simplemente es capítulo cerrado y a lo que viene. Mirar a atrás y cerrar la puerta y no esperar encontrar a que alguien la cierre por nosotros.
En fin, las frases de ese ciclista me hicieron pensar en esas cosas.

Zhongfang baila el vals

Zhongfang baila un vals, sin su mamá.

Zhongfang baila un vals por XV años perdidos.

Zhongfang se conmueve por los niños del mundo Y sus sobrinos.

Zhongfang baila el vals y no puede parar.

Michael Jackson ya es ceniza de jueves y Confucio es cosa pasada.

Zhongfang baila un vals y quiere presentarse en Viena desalchichada.

Hay travestis que dicen la verdad aunque sean a veces mentiras aparentes.

He decidido callar mientras hablo y decir las cosas en silencio.

Dim Mak y miradas extrañas.

No me encontré, pero igual ya me acostumbré al extravío.

Zhongfang baila un vals y quiere presentarse en la Monumental.

La espada de Damocles pendiendo sobre mi cabeza, aunque al final pende arriba de la testa de todos, por blanda o dura que la tengan (que se tome todo como se quiera aunque no se quiera).

Zhongfang no tiene pandilla, demasiado rarito, pero no es por su nombre, ¿hombre? Nadie sabe, nadie supo, nadie en su casa lavó, pero todos escuchamos el Jingle del día, que nadie entiende, pero todos lo repiten.

“¿Qué dijo?”

Estribillos, catchy phrases, la originalidad es una condenada cruz, que luego otros toman para crear instituciones.

Zhongfang mejor baila el vals y que el mundo gire al ritmo que le venga en gana.

waltzing-solitaire

 

Antes de que te vayas

No hay sentido en buscar lo que en el fondo sabes que no es para ti.
No hay razón en soñar con las cosas imposibles; o bien, suéñalas, pero no quieras hacerlas realidad.
Procura soñas en todo lo imposible que puedes lograr, sueña más allá de ti, pero no como si fueras otro.

No hay ningún caso en ofrecer tu corazón a la trituradora metálica, por más dulce que sea su apariencia.
Hay también desperdicio al enamorarte de quien no te da señal de vida alguna.
Igual no te toca, igual te tocó y ni cuenta te diste, igual dices haber estado allí, y ni siquiera fuiste.

No hay caso en apostar todo al futuro, pues el futuro no es más que tu pasado repasado en un presente que pasa.
Olvida lo que hiciste, no planeés mucho para el día de mañana, sólo respira y entretente en algo, mientras arriba el último tren que te llevará allá abajo.
Piérdete lo más que puedas antes de que desaparezcas, porque entonces te perderás hasta de ti mismo.

No mires más allá pensando siempre que la vida está en otra parte; pues ella se encuentra en donde estás ahora.
No creas que la hierba es mas verde con el vecino, porque si tú fueras él lo verías todo amarillo.
Lo dije ya dos veces, y no lo diré más de tres, haz lo que puedas hacer antes de que arribe el último tren.