Un brevísimo instante

Fue un rayo. Un microsegundo. Mil situaciones de la historia personal condensadas en un pequeño momento, en esa maravillosa relatividad del tiempo que existe también en la mente. ¿Qué fue? ¿Duda? ¿Asco? ¿Remordimientos? ¿Escrúpulos?

Río internamente, y su rostro esbozó una discreta sonrisa que por quienes la percibieron fue tomada como orgullo o como un buen augurio.

¿Cómo además del recuento veloz de su vida, de sus acciones, de los sacrificados, los engañados, los comprados y los asociados, podía haber lugar para chispas de dudas?, se preguntó.

Ahogadas de inmediato las preguntas, se afirmó que ya era muy tarde para salir con inseguridades o sentir que había migajitas de moral en él. Nadie llega tan lejos con un número positivo en el gramaje de la moral. Quizá sólo fue temor a lo nuevo, a lo desconocido, a lo imponente. Quizá sólo fue emoción que se experimenta cuando al fin se concreta aquello que siempre se buscó. La realización del anhelo. La meta.

Él, uno en millones, ante un periodo de poder absoluto y después la seguridad y la riqueza por el resto de su vida, protegido en grandes mansiones. Inalcanzable, para cuando se le imputará todo, pero nadie podría hacerle ya nada. Pero eso será más adelante. Ahora…

No, nada de dudas.

Se acercó con arrogancia al micrófono, con voz firme y clara aceptó el cargo de Presidente, jurando hacer todo lo posible por el bien de la nación (y la risa interna siguió, siguió y siguió…)

No lo dije yo primero

Que un loco esta al frente del país más poderoso… no es nuevo, ya ha pasado demasiado en muchos ayeres.

Que el mal está desatado en el mundo y que no hay refugio dónde esconderse, lo mismo le dijeron a Noé y al tatarabuelo de Matusalén.

Nada cambia en esencia, cambian un poco las tecnologías y escenarios, pero no cambias ni tú querida, a pesar de tu extenso menú de desvaríos y agravios.

La historia la repiten quienes la conocen y también los que la ignoran, nada puede evitar el mismo bucle constante y sonante.

Que las cosas van tan mal que sólo podemos esperar que mejoren, es la esperanza más usada desde que los humanos andamos en dos patas.

Que el mañana será dorado y bello es la misma creencia que se tiene para evitar el suicidio masivo con impuesto al valor agregado, la realización de Lemmingrado.

La vida no es buena, ni mala, simplemente es. La existencia carece de sentido, y nuestro trabajo es inventar una razón o un motivo cada día hasta que se nos acabe la cuerda.

Si la cosa no fuera tan patética me orinaría de risa, si no fuera tan cómica me quedaría seco y sin lágrimas.

Nada será peor que ahora, y tampoco será mejor. Siempre el mismo desconcierto de la perfección y no hay nada perfecto, excepto el caos.

Así es la vida, en rosa y en cualquier color.

Paciencia

Paciencia

Dijo el viejo en el mar, “adornando” la palabra con las maldiciones altisonantes que aprendió de su vecino el arriero.

Paciencia

Es eso que solemos predicar sin molestarnos en dar el ejemplo; aunque sospecho que lo mismo pasa con la honradez, la amistad y la virtud.

Paciencia

Dijo el jefe de policía a sus brutos golpeadores cuando vio que se les estaba pasando la mano con el inocente que no quería confesar un delito vacante de responsable.

Paciencia

Es lo que necesitamos cuando no coincidimos, cuando discutimos sin escuchar, cuando tratamos imponer nuestros puntos de vista, cuando perdemos la cordura sin llegar a ningún acuerdo, cada vez más rotos y menos “nosotros”.

Paciencia

Exigen los ricachones, papas y faraones al pueblo sometido, y prometen que aquellos que lloran en este mundo tendrán felicidad con altos intereses en el más allá.

Paciencia

Nos pedirá el portero del Cielo para engañarnos un momento más, antes de revelarnos que no habrá nada en absoluto una vez que traspasemos las puertas que guarda.

Paciencia.

 

Este escrito debería titularse “en lo que salen los tlacoyos”. Mi manera de matar el tiempo cuando carezco de un libro, pero tengo mi cuaderno. Fui esta mañana al supermercado para comprar los tlacoyos que olvidé comprar ayer, pero el comal estaba frío como la tumba del carnavalesco, como cualquier tumba de hecho. Entonces me dijo el encargado que la venta comenzaría en 30 minutos. Sali de la tienda, tome mi cuaderno, y mientras esperaba la tlacoyogénesis, pensé en la palabra Paciencia, y de ahí que salió esto.

Ciertos demonios

Ciertos demonios no te dejan dormir

Ciertos demonios atormentan tu espera

Los peores demonios aniquilan tus esperanzas.

Ciertos demonios no te quieren dejar vivir

Las noticias están hechas para confundirte

Para que creas que todo está mal,

sin importar qué hagas o dejes de hacer

Es algo planeado desde muy arriba

para que los de abajo no hagan nada

para que tengan miedo y sientan impotencia

Hay demonios disidentes y ambiciosos

que se cansan de la élite y de los poderosos

estos demonios te venden ideas y te hacen promesas

te piden ayuda para derrocar tiranías

y poner su nueva tiranía en los tronos de arriba

¡Yepa yepa, ándale, ándale!

La rebelión de los esclavos, la revolución francesa

la rusa y la mexicana, la cubana y la que quieras

todas acabaron en lo mismo

Ciertos demonios te arrojan al juego

otros te prometen perlas

pero te entregan solo mierda y más desesperanza

barnizada de ilusión e igualdad

Así será hasta el final

A menos que, con algo de suerte,

te conviertas en cierto demonio

Esperando la Aurora

Ha sido una larga noche en vela.

Llena de aterradores pensamientos sin esperanza.

Soy testigo claro, iluminado por el eco de los tiempos,

de que no tiene caso apostarle al mañana… los dados están recargados.

Sin embargo aquí estoy, respirando y pensando, esperando la aurora.

La vida es corta para muchos.

Principalmente para aquellos que no la saben vivir.

Para quienes cada día es una rutina y cada noche una ruina,

esos son los dopados con series, canciones en serie, modas inmundas y dispositivos sometedores.

La vida es corta sobre todo para quienes no tienen ni idea de lo que es la libertad.

Al final nada importa y sin embargo aquí estoy, esperando la aurora.

La soledad no es una maldición, el abandono sí, y estos son tan hermanos como Abel y Caín.

De arriba nos hacen creer que no estamos solos, cuando en realidad acá abajo estamos abandonados.

La vida no tiene ninguna razón ni motivo en sí, está en nosotros crear el nuestro, y seguirlo.

Pero somos pereza viviente, preferimos todo empaquetado, a pesar de que el precio a pagar sea nuestra propia destrucción.

A veces es difícil seguir por aquí y sin embargo aquí sigo, respirando y pensando, esperando la aurora.

esperando la aurora

¿Qué vería Dante hoy en el infierno?

¿Qué vería Dante hoy en el infierno?

Pantallas jumbotrónicas con perpetuos infomerciales de media hora en un bucle que no acaba, conductores texteando en su dispositivo móvil mientras mueven su auto a 150 km/h chocando y chocando sísifamente, políticos enriquecidos a costa de la flaqueza ética de las masas, policías que abusan de su placa y militares que aplacan a golpes sangrientos las olas adversas que molestan a los que ostentan el poder.

Niños tratados como mercancía, mujeres asesinadas nomás por ser mujeres, impunidad e injusticia, mentiras que se aceptan como verdades y verduras contaminadas con desechos industriales.

Francesca da Rimini y Paolo Malatesta no son ya nada. Quizá en el nuevo infierno están los que persiguen a quienes abortan por necesidad, a los que no aceptan a los LGTBLGBGLUGLUB porque la ley cuadrada exige que nadie puede ser libre ni en la íntima aquiescencia, los que comen animales que fueron sacrificados tras un suplicio existencial, y los glotones carniceros cierran los ojos queriendo pensar que la carne se cría en anaqueles del supermercado. Y quizá yo, comiendo una vaca que vivió y murió feliz.

¿Qué pintaría Dante hoy en su infierno?

En vez de Judas se encontraría al Joker, en vez de Zeus a Superman, a las masas vistiendo camisetas del Fútbol Club Barcelona, pateándose sus mutuos traseros pintados como balones y con el Himno de la UEFA Champions League sonando de fondo, rodeados por las macabras llamas la la última morada, que en realidad es roja candente.

Hoy Dante vería a los principales entes del Fondo Monetario Internacional, bailando el reggaetón del centavo birlado, a los magnates petroleros vomitando eternamente aceite y desechos del EXXON Valdez, al tipo que diseñó el Titanic y al que planeó el ataque del 11 de septiembre, dando un discurso en pro de la riqueza en un inglés con acento de Texas.

Y en el tercer infierno se encontraría a Steve Jobs argumentando que en verdad era un genio porque el consumismo es una necesidad, mientras Henry Ford sigue atacando el jazz porque es música de los negros inferiores diseminada por los judíos que son los enemigos del mundo. Así era el viejo Henry, y no tiene por qué ser diferente si en verdad hay un infierno para siempre.

Para muchos, extrañamente, todo esto es el paraíso.

caballo infernal

 

El falso profeta

El falso profeta predijo que esto iba a pasar, pero no fue en realidad una profecía, sino un acto de sentido común.

El falso profeta dijo que el reino de Dios comienza aquí y ahora; pero los santos varones que respiran aire encerrado lo callaron ordenándole, como penitencia, que escribiera 500 veces el Sermón de la Montaña.

El falso profeta dijo que la espiritualidad no se relaciona con los bienes materiales, que no se es superior a los demás por la cantidad de anillos de oro que uno posea. La banca de la ortodoxia lo mandó arrestar por intentar desestabilizar la economía mundial.

El falso profeta al salir de su arresto dijo que todos tenemos los mismos derechos y que debe imperar la razón, por este motivo políticos y militares hablaron muy seriamente con los santos varones.

El falso profeta fue tildado por la religión imperante, además de falso, de blasfemo, hereje, apóstata e impostor. Algo similar a lo que según dicen le sucedió a Jesús.

El falso profeta iba a ser arrestado para encarcelarlo definitivamente mientras encabezaba una marcha pacífica, pero fue muerto de un balazo por un hombre que decía defender los valores tradicionales y salvaguardar las palabras del Todopoderoso.

La gente bien se alegró del fin del falso profeta, y el equilibrio siguió tan desequilibrado como de costumbre.

Vida

Laberinto con paredes de espejo, atiborrado como el tren subterráneo en hora pico. Ratones en insensata carrera y minotauros con furia o diarra. Así es la vida en la ciudad.

Despedidas de gente que quisieras que no se fuera, permanencias insistentes de personas cuya cercanía ya no deseas. He visto mucho, igual no demasiado aún, pero he notado que a pesar de los cambios aparentes, todo en el fondo es igual. Así es la vida en general.

Cinco mueren mientras otros diez nacen, quinientos mienten mientras uno dice media verdad. Nos quejamos de los gobernantes, pero en el fondo casi todos diríamos que sí si se nos ofreciera el poder, y con algarabía nos corromperíamos en mil pedazos. Así es la vida en nuestro interior.

Los viajeros cansados dejan empolvar sus maletas y los sedentarios se ufanan de haber viajado por todo el mundo desde su computadora o su televisión. La gente es la misma aquí y en China, sólo varían las complexiones y los colores. Nadie es superior, nadie inferior en tanto a razas, todos somos la misma moneda de cara sublime y cara jodida echada a suertes en la vida.

Las conductas y las ilusiones sólo cambian de apariencia, en tanto que el tiempo es circular. Ya olvidé quién dije que sería yo, tampoco recuerdo las personas que fui. He visto rostros lozanos ajarse con los años y también los he visto volver a nacer. Aunque nada cambie y me diga a mí mismo en momentos que todo es igual, descubro que todas las cosas son variaciones mágicas de una sola maravilla y sólo por eso vuelvo a respirar.

Cuando me veas perdido

El libro prohibido, con todos sus secretos y verdades, permanece muy bien escondido, guardado junto al cadáver del que robó frutas con San Agustín. Sin embargo, aunque el conocimiento total estuviese a alcance de todos nosotros, nadie le prestaría la más mísera atención, pues tenemos mucha prisa y estamos demasiado ocupados en aquello que conforma nuestras rutinas, la ruina del día a día.

Las estrellas fugaces continúan rayando el cielo, las nubes reflejando tonos efímeros y creando formas de una manera artística que no puede ser bien recreada por la mano del hombre, ni capturada por ninguna tecnología, no en su totalidad. Y por desgracia todos mantenemos nuestras miradas pegadas al suelo o a las pantallas, buscando lo que no se nos ha perdido, ansiando lo que se nos impone como necesario.

La mayoría de los poetas prefiere hacer versos simples para comerciales exagerados, en vez de dedicarle esfuerzos a los cantos eternos; esos poetas obtienen suficiente dinero rimando las bondades de los cereales, aunque quizás morirían de hambre intentando cantar las verdades a sus semejantes.

Los impúdicos servidores públicos están descaradamente a la venta, su servicio se decanta siempre por el mejor postor. El rico se enriquece y el pobre enferma y muere, nadie debe ser matenido, pero están sacrificando a la gallina de los huevos de oro. Y nadie dice nada, pues en el fondo cada uno de nosotros tiene la esperanza, de que algún día tendremos el poder y el control, entonces diremos “al diablo con los demás”, de la misma manera que hoy gritan quienes nos pisotean.

Dicen que pensar estas cosas no es bueno para la salud, el problema es que cuando quiero ahorrarle conflictos a mi vejez, surge de repente alguna noticia que me altera y resucita malamente mi sorpresa de su sepulcro. Nunca podré acostumbrarme a la maldad absoluta ni a la indiferencia insulsa; no creo que lleguen a ser de mi total agrado los abusos y la ignorancia resignada. Por eso, cuando veas que estoy perdido no creas que nada me importa, pues o estoy dedicando tiempo a ver qué carajos me corresponde hacer para cambiar el mundo, o viendo cómo morirme de descontento.

Mayo 2001/Septiembre 2016

angel

Evaristo Castro (limpiando su nombre)

Evaristo Castro no terminó la educación primaria, pero sabía sumar (principalmente si se trataba de dinero) y restar (sobre todo vidas humanas). Se dicen muchas cosas acerca de por qué Evaristo se dedicó al negocio del narcotráfico, demasiadas de ellas mentiras nacidas de mitos creados por él mismo; que por honrar a su vieja madre vejada laboral y sexualmente por corruptos gobernantes y canallas económicamente poderosos; que por haberse cansado de tanta injusticia que suelen ingligir los ricos los nacidos pobres y humildes (tal como había él venido al mundo); que por ayudar a su pueblo natal a salir del atraso… El caso es que simplemente Evaristo era un personaje violento y resentido que buscó el dinero fácil y el poder por el camino sangriento, un desalmando que sabía sumar y restar bien, a su provecho y a costa de las vidas de los demás.

Evaristo Castro tuvo mucha suerte, muy joven llegó a derrocar poderosos cárteles de la droga en la zona tropical, hasta inscribir sus propio nombre con letras estelares en el cartel principal de toda la América Latina. El lado nagativo, y a la sombra, del sueño bolivariano. Astuto, mas no inteligente, fue su ambición y una leve estupidez las que lo perdieron. Igual que a Capone y a Escobar, y a muchos otros reyezuelos de distintos círculos en la historia.

Evaristo Castro, quizá cansado de tanto ocultarse y ser perseguido, de ser culpado de todo por la Gerencia para el Control de Drogas (Drug Enforcement Mangement, DEG por sus siglas en inglés, también el mayor cartel con operaciones a nivel mundial), decidió limpiar su nombre. Evaristo, a través del área de Entretenimiento entre sus contactos, logró pedirle a un exitoso productor de Hollywood (lugar donde se fabrican los sueños de la mayoría de los borregos) que hiciera una película apologética (con demasiado cloro para blanquear y grandes efectos especiales) de su bienhechora vida incomprendida y tergiversada por la élite del poder. Para conseguir por dos frentes la limpieza de su nombre, Evaristo también pidió al área de Política de sus contactos que le compraran, con discreción, todos los requisitos para convertirse en Presidente institucional de la bananera república que lo vio nacer.

En menos de dos años (más de lo que canta un gallo), la vida de Evaristo fue un éxito taquillero en los cines y pantallas de América (de Alaska a la Patagonia): un Robin Hood de tez morena, buenos sentimientos y justo como balanza bien calibrada. Este rutilante logro, sueño hecho realidad, ayudó no poco a que Evaristo se convirtiera en el más popular candidato a la presidencia, y por más que la DEG lo acusaba, jamás le pudieron comprobar sus crímenes. “Coincidentemente”, como si de un maligno virus rabioso se tratara, los testigos clave en los casos contra Evaristo Castro “desaparecían” sin dejar rastro; a la vez que la DEG estrenaba lujosas oficinas y jubilaba a sus principales directores con fortunas dignas de Ali Baba. La corrupción y la ambición suelen ser los padres de las más sucias coincidencias.

Evaristo ganó limpiamente las elecciones, quizás el único acto legal en la vida del traficante, y la nación creyó que a partir de entonces saldría del tercermundismo que parecía tatuado en sus genes, que ahora sí sería un país igual o hasta mejor que los gringos, pero eso quedó en el terreno del hubiera.

Una bala bastó para terminar con el elusivo Evaristo Castro. Una vez que se hizo figura pública y sacó la cabeza de sus escondrijos, no importó el ejército de guardaespaldas que lo cuidaban, ni las medidas de alta tecnología que tenía a sus pies para preservar su seguridad. No fue nadie de la DEG, ni de la Agencia Central de Inteligencia, (Central Intelligence Agency  o CIA), ni el envidioso líder de un cartel enemigo quien disparó la bala que llevaba el nombre de Evaristo. Fue simplemente el hijo del primer policía que murió, muchos años atrás, a manos del encumbrado narcotraficante elegido presidente. Un joven que con paciencia y determinación, con el más depurado combustible de la venganza, se infiltró al más cercano círculo de seguridad de Evaristo y acabó con la vida de este, antes de también volarse los sesos.

El vengador se convirtió en villano y el hampón depurado fue elevado cual mártir santo.

Así acabó Evaristo, el destino le llegó por donde menos lo imaginaba. Pero lamentablemente dejó marcada una ruta que muchos, demasiados, seres como él, han intentado seguir para limpiar sus nombres.

Los genes no engañan.

latam