Sobre losetas de olvido

Hay una canción que me hacía sentir, que detonaba en mí rosarios de emociones, ansias y deseos. Esa canción hacía que me dolieran las distancias, que celebrara cada abrazo y perdiera la cabeza en cada beso.

Hoy esa canción no tiene significado para mí, simplemente me deja insensible.

Cuando mis emociones despertaban gracias a esa canción, yo creía en muchas cosas, el futuro lucía amplio, como el cielo y el mar, y el presente perpetuo como una película sin fin. La juventud es un cierto tipo de ceguera y la vejez trae consigo, cuando no el desencanto, un cinismo llamado realismo, que es como torear para sobrellevar la vida, sin necesidad de lastimar animales.

Había un rostro que yo solía añorar imagino que el tiempo habrá hecho de él una cara irreconocible o una caricatura del que conocí. De aquel rostro no puedo empalmar las facciones, ahora es como una nebulosa en la licuadora de mi mente.

Esos “para siempre” no duran ni lo que una vida y en realidad el “nunca” ocurre todos los días.

La historia con ella prometía, sonaba bien como melodía desencadenada o sinfonía que transporta; fue ese tipo de amor tan bonito como un cuento que quisieras fuera cierto. Pero las hadas no existen y una zapatilla de cristal se rompería al primer cha cha chá.

Además, el tiempo termina borrándolo todo. Yo aún puedo escuchar la canción que te dije, pero imagino que la insensibilidad siempre antecede a la nada.

El cartero siempre llama dos veces, y yo llamé hasta siete veces siete a esa puerta.

Hoy no quedan ni ruinas de aquello, quizás un vago recuerdo.

Norma Desmond y Valentino bailan tango sobre losetas de olvido.

tango

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El artista que vive más de la cuenta

Triste

el tiempo nos va deslavando, descarando, descarapelando, y nos hace víctimas de la decadencia

el artísta se repite, se desespera por recuperar sus glorias añejas, recurre a la fórmula ante la imposibilidad de reinventarse

los seguidores comienzan a malbaratar y regalar las obras de aquel que ayer admiraban

esos tesoros que realmente no valían mucho más que un sentimiento, ahora valen menos que un grano de arroz quemado

los aplausos se apagan, los clubes de fans van cerrando poco a poco, a las presentaciones del artista sólo acuden algunos vejetes calvos que también buscan en el pasado algo que valga más que su jodido presente

así se va poniendo todo gris

así hasta el día de la muerte del artista, antes tan admirado, cuando llega su deceso verdadero (no el primero, ese que experimentó mientras seguía respirando y fue olvidado) es que empezarán los homenajes

el último adiós que le hacen muchos como para expiar las culpas de la desmemoria

un minuto de silencio, el primer instante que es una muestra de lo callado que será el resto del porvenir

Todo pasa, todo se olvida

¿Y a ti te amaba yo tanto?

Cierro los párpados y de tu rostro recuerdo vagamente dos ojos, una nariz y una boca.

Tus rasgos ya no están en mi cabeza como antes.

¿Y a ti te amaba yo tanto?

He olvidado completamente el tono de tu voz, la suavidad de tu piel y el aroma de tu pelo.

No recuerdo tus gustos, tus ideas ni tus opiniones.

Olvidé también todo aquello que debilitaba las murallas de tu corazón.

¿Qué pasaría si volviera a verte? A ti, a quien tanto creí amar.

De seguro te reconoceré, pero…

¿Se alterarán mis latidos?

¿Se dilatarán mis pupilas?

¿Me temblarán las manos?

¿Se acelerará mi respiración?

No lo sé, pero espero no verte otra vez.

Por lo menos no verte hasta el día en que yo haya olvidado por completo que…

Tu rostro tenía dos ojos, una nariz y una boca.

El tiempo no cura, sólo va acabando con nuestra memoria.

Simplemente te espero

Mientras espero no leo, pues la vista se me agota ya por cualquier cosa, para colmo de males no veo bien de lejos, entonces mejor escribo lo que viene a mi mente, que suele ser tu recuerdo.

Llevo tu aroma grabado en mi mente, de alguna manera en mis labios perduran tus besos. Tu imagen me acompaña noche y día, y viceversa, hacia adelante y en reversa. Te comienzo a extrañar desde cada momento en que nos separamos.

No sé si el amor sirva para describir correctamente mis sentimientos, lo curioso del caso es que contigo no tengo miedo de entrar en ese territorio. No temo a nada relacionado a ti, ni me censuro al expresarme con letras o con acciones, abro mi alma y digo cosas ciertas, en libertad.

Supongo que debo ejercitar mi paciencia y esperar por el momento indicado. ¿Será lo que necesito para pasar el futuro a tu lado?

A pesar de todo, siento una frustración al no poder expresarte con claridad todo lo que me inspiras, es por ello que renuncio a escribir y mejor simplemente te espero.

Mayo 2001

 

Nadie sabe lo que tiene…

Qué orgullosa lucías cuando caminabas a mi lado, en los tiempos que yo te miraba por encima de mis hombros.

Qué brillantes sonrisas iluminaban tu rostro siempre que estábamos juntos, antes de que descubrieras que yo estoy tan incompleto.

Qué voracidad se veía en tus ojos cuando preguntabas por mi vida, cuando querías descubrir todo de mí, apreciando incluso las fallas que no se pueden ocultar.

Pero sólo fui capaz de ver todo eso en ti hasta después de separarnos, cuando seguimos diferentes rutas y ya no había manera de volver.

Qué poco valoré tus ideas cuando estuvimos cerca, entonces nunca presté atención a tus palabras, salvo a aquellas que eran elogios o preguntas sobre mí.

Qué insoportables me resultaban tus amistades, de quienes te aislé durante nuestra relación. En un principio simulé que eran agradables, pero estaba tan seguro de ti que las desterré, haciendo que sólo giraras en torno a mí.

Ya no estás, y es ahora cuando más te aprecio e incluso te necesito. Mi pozo seguirá abierto aunque ya no se ahogará nadie en él. Ya no estás, y no hay forma de rellenar este hueco en mi alma, pues tiene tu figura y nadie más puede encajar. De ti sólo me queda el eco de tu voz en mi mente y la memoria de tu hermosura. Un gélido frío usurpó el puesto de la grata calidez.

No sé qué hubiera sido de nosotros de haberte yo valorado desde el inicio, pero igual todo se hubiese desgastado y termináramos igual de distanciados como ahora.

De nada sirve formular hipótesis con tela de fantasía. Quizá lo mejor sea olvidar.

tree

Me recordabas a alguien

Me recordabas a alguien, algo en ti activó los ecos en mi memoria, haciendo de nuevo muy palpables las huellas dejadas allí por otra persona.
De repente creí regresar al lugar en el que alguna vez fui feliz, y del que me exiliaron sin posibilidad de retorno.
No sé si fue tu rostro, tu estatura o tu perfume, pero el recuerdo reavivado me hizo querer conocerte.
Lamentablemente descubrí que no eres como ella. No te gusta el cine, escuchas otro tipo de música, te vistes distinto, te desvistes diferente, no tienes autores favoritos porque ni siquiera lees, tus opiniones son huevos ajenos envenenados dejados en el nido de tu cabeza, tus besos no producen temblores, hueles de otra manera y tu ausencia ni siquiera duele. No eres como ella.
Fue un desastre. Ni a quien reclamarle.
Ahora sólo me queda decirte el trillado, no eres tú, simplemente no eres ella.

shadow

Fue un sueño

Fue como un sueño en una larguísima noche inquieta. Un ilusión desesperada, como la del cuplable que busca con ansia el perdón. La impresión que da un ángel llorando esculpido en piedra. Lo más alto en mi momento más bajo.

Fue querer tener lo que creí que más me convenía, sin saber siquiera qué es lo que más necesitaba.

Salir de mis paraísos artificiales en un intento de encajar en una realidad. Un viaje a ninguna parte que sólo pudo ser valorado mucho tiempo después.

Es la típica ironía de la vida: saber lo mucho que te importaba algo o alguien, hasta que ya no lo tienes más o cuando ya no está.

Hay otra ironía típica de la existencia: entender por fin el sentido de todo, justo cuando estás a medio paso del final.

Fue un sueño, de los mejores, pero en una noche inquieta. Extravío absoluto en la fábrica de mapas obsoletos.

Ahora sólo un eco y un grupo de palabras. Añoranza que hace dudar.

Sólo un eco que va enmudeciendo, un recuerdo que a cada instante se borra un poco más.

angel