¿Y a ti te amaba yo tanto?

Cierro los párpados y de tu rostro recuerdo vagamente dos ojos, una nariz y una boca.

Tus rasgos ya no están en mi cabeza como antes.

¿Y a ti te amaba yo tanto?

He olvidado completamente el tono de tu voz, la suavidad de tu piel y el aroma de tu pelo.

No recuerdo tus gustos, tus ideas ni tus opiniones.

Olvidé también todo aquello que debilitaba las murallas de tu corazón.

¿Qué pasaría si volviera a verte? A ti, a quien tanto creí amar.

De seguro te reconoceré, pero…

¿Se alterarán mis latidos?

¿Se dilatarán mis pupilas?

¿Me temblarán las manos?

¿Se acelerará mi respiración?

No lo sé, pero espero no verte otra vez.

Por lo menos no verte hasta el día en que yo haya olvidado por completo que…

Tu rostro tenía dos ojos, una nariz y una boca.

El tiempo no cura, sólo va acabando con nuestra memoria.

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Simplemente te espero

Mientras espero no leo, pues la vista se me agota ya por cualquier cosa, para colmo de males no veo bien de lejos, entonces mejor escribo lo que viene a mi mente, que suele ser tu recuerdo.

Llevo tu aroma grabado en mi mente, de alguna manera en mis labios perduran tus besos. Tu imagen me acompaña noche y día, y viceversa, hacia adelante y en reversa. Te comienzo a extrañar desde cada momento en que nos separamos.

No sé si el amor sirva para describir correctamente mis sentimientos, lo curioso del caso es que contigo no tengo miedo de entrar en ese territorio. No temo a nada relacionado a ti, ni me censuro al expresarme con letras o con acciones, abro mi alma y digo cosas ciertas, en libertad.

Supongo que debo ejercitar mi paciencia y esperar por el momento indicado. ¿Será lo que necesito para pasar el futuro a tu lado?

A pesar de todo, siento una frustración al no poder expresarte con claridad todo lo que me inspiras, es por ello que renuncio a escribir y mejor simplemente te espero.

Mayo 2001

 

Nadie sabe lo que tiene…

Qué orgullosa lucías cuando caminabas a mi lado, en los tiempos que yo te miraba por encima de mis hombros.

Qué brillantes sonrisas iluminaban tu rostro siempre que estábamos juntos, antes de que descubrieras que yo estoy tan incompleto.

Qué voracidad se veía en tus ojos cuando preguntabas por mi vida, cuando querías descubrir todo de mí, apreciando incluso las fallas que no se pueden ocultar.

Pero sólo fui capaz de ver todo eso en ti hasta después de separarnos, cuando seguimos diferentes rutas y ya no había manera de volver.

Qué poco valoré tus ideas cuando estuvimos cerca, entonces nunca presté atención a tus palabras, salvo a aquellas que eran elogios o preguntas sobre mí.

Qué insoportables me resultaban tus amistades, de quienes te aislé durante nuestra relación. En un principio simulé que eran agradables, pero estaba tan seguro de ti que las desterré, haciendo que sólo giraras en torno a mí.

Ya no estás, y es ahora cuando más te aprecio e incluso te necesito. Mi pozo seguirá abierto aunque ya no se ahogará nadie en él. Ya no estás, y no hay forma de rellenar este hueco en mi alma, pues tiene tu figura y nadie más puede encajar. De ti sólo me queda el eco de tu voz en mi mente y la memoria de tu hermosura. Un gélido frío usurpó el puesto de la grata calidez.

No sé qué hubiera sido de nosotros de haberte yo valorado desde el inicio, pero igual todo se hubiese desgastado y termináramos igual de distanciados como ahora.

De nada sirve formular hipótesis con tela de fantasía. Quizá lo mejor sea olvidar.

tree

Me recordabas a alguien

Me recordabas a alguien, algo en ti activó los ecos en mi memoria, haciendo de nuevo muy palpables las huellas dejadas allí por otra persona.
De repente creí regresar al lugar en el que alguna vez fui feliz, y del que me exiliaron sin posibilidad de retorno.
No sé si fue tu rostro, tu estatura o tu perfume, pero el recuerdo reavivado me hizo querer conocerte.
Lamentablemente descubrí que no eres como ella. No te gusta el cine, escuchas otro tipo de música, te vistes distinto, te desvistes diferente, no tienes autores favoritos porque ni siquiera lees, tus opiniones son huevos ajenos envenenados dejados en el nido de tu cabeza, tus besos no producen temblores, hueles de otra manera y tu ausencia ni siquiera duele. No eres como ella.
Fue un desastre. Ni a quien reclamarle.
Ahora sólo me queda decirte el trillado, no eres tú, simplemente no eres ella.

shadow

Fue un sueño

Fue como un sueño en una larguísima noche inquieta. Un ilusión desesperada, como la del cuplable que busca con ansia el perdón. La impresión que da un ángel llorando esculpido en piedra. Lo más alto en mi momento más bajo.

Fue querer tener lo que creí que más me convenía, sin saber siquiera qué es lo que más necesitaba.

Salir de mis paraísos artificiales en un intento de encajar en una realidad. Un viaje a ninguna parte que sólo pudo ser valorado mucho tiempo después.

Es la típica ironía de la vida: saber lo mucho que te importaba algo o alguien, hasta que ya no lo tienes más o cuando ya no está.

Hay otra ironía típica de la existencia: entender por fin el sentido de todo, justo cuando estás a medio paso del final.

Fue un sueño, de los mejores, pero en una noche inquieta. Extravío absoluto en la fábrica de mapas obsoletos.

Ahora sólo un eco y un grupo de palabras. Añoranza que hace dudar.

Sólo un eco que va enmudeciendo, un recuerdo que a cada instante se borra un poco más.

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No me olvides

No me olvides, que mientras me recuerdes vivo, que en tu olvido yo sigo siendo nada.

No necesitas cantar la Martiniana, ni encender una vela cada noche para alumbrar mi camino, simplemente recuérdame, como al ganso de la publicidad chatarra, como al canto de la payola desgastada, como a la portada de tus libros de texto para la des-educación.

No me olvides, porque sólo si me exilias al vacío de la desmemoria, no seré siquiera un nombre grabado en la piedra.

El aire pasado, el peso pesado que se aligeró, el campeón sin corona, sin pena ni gloria, sin infamia ni ignominia, si tu memoria me olvida.

Si tu mente no me evoca, seré la espada de latón en la roca de cartón, flato de hormiga en el huracán, palabras en el comentario de un blog, exiliado de Nunca Jamás.

No me olvides por favor.

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soñé contigo

soñé contigo, pero desperté.

soñé contigo, y luego no tuve nada que celebrar.

soñé contigo, y te llamé para contártelo,

pero sólo obtuve el vacío merecido.

sigo soñando contigo

con amor y con respeto,

con cariño compartido

sin afectar al interfecto, que sigue vivo en tu olvido o en mi recuerdo.

soñé contigo esta noche

sueño contigo a la luz del día

esperando revivir con tu persona

el pasado vivido e imaginado.

sueño contigo, te deseo

pero no puedo hacer más que soñar.