Magia

Magia

Es el imán de nuestra permanencia en este mundo

La que nos permite conservar la capacidad de maravillarnos

Magia

No es el conjunto de trucos baratos, ni aquello que traiciona el mago en TV

Ni es el engaño que pretende asombrarnos por un momento

Es la sonrisa de un niño, las dulces palabras de una niña

El agradecimiento sincero de los ancianos, también sentir tu mano en la mía

Magia

Es aquello que nos hace querer ser mejores, la que nos hace buscar más en el horizonte

La que nos permite entendernos y creer que la paz existe

Magia

Es la felicidad que me llena cuando te veo de nuevo, la plenitud de tus abrazos

La música de tu voz y la luz de tu mirada

Magia

Es la disipación de dudas gracias a tus palabras, el salvavidas ante la marea alta de agobios

Magia

Esa que corremos el riesgo de ignorar cuando la furia se convierte en ruido

La que creemos perder cuando por ceguera estúpida no vemos más allá de nuestra nariz,

Pero que podemos recobrar ante un milagro de cariño o amistad

Quisiera no olvidarla, pero a veces olvido que hay magia verdadera,

tanto en nuestras vidas como en nuestros destinos.

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¿Y a ti te amaba yo tanto?

Cierro los párpados y de tu rostro recuerdo vagamente dos ojos, una nariz y una boca.

Tus rasgos ya no están en mi cabeza como antes.

¿Y a ti te amaba yo tanto?

He olvidado completamente el tono de tu voz, la suavidad de tu piel y el aroma de tu pelo.

No recuerdo tus gustos, tus ideas ni tus opiniones.

Olvidé también todo aquello que debilitaba las murallas de tu corazón.

¿Qué pasaría si volviera a verte? A ti, a quien tanto creí amar.

De seguro te reconoceré, pero…

¿Se alterarán mis latidos?

¿Se dilatarán mis pupilas?

¿Me temblarán las manos?

¿Se acelerará mi respiración?

No lo sé, pero espero no verte otra vez.

Por lo menos no verte hasta el día en que yo haya olvidado por completo que…

Tu rostro tenía dos ojos, una nariz y una boca.

El tiempo no cura, sólo va acabando con nuestra memoria.

En tu habitación

En tu habitación, como alquimista medieval, realizas conjuros extraños, guiando corazones a tu manantial. El fin es bueno, no hay rastros de malicia, te creo, y esta es parte importante de lo que me atrae más de ti. No somos perfectos, de hecho soy una completa colección de errores. Mi fuerte son las palabras y la imaginación, y bastantes veces las dos juegan en mi contra.

En tu habitación, como alquimista medieval, te comunicas a media noche con quien te adora, con quien te admira por tu belleza total, natural, y que espera no pisar en falso para caer en el precipicio de las equivocaciones. Nada está garantizado, y es probable que me vuelva a desbocar. No es pedirte disculpas por anticipado, es simple aceptación de mi humanidad.

En tu habitación, como alquimista medieval, te llega el cansancio y decides poner a dormir tu piedra filosofal. Se acaba la charla con tu despedida, tu admirador se queda pensando en ti, y escribo esto. Ojalá que lo nuestro, de existir, llegue a buen puerto.

alchemist_lab

Cuando algo es muy difícil de conseguir

Solitarias noches eternas,

desvelos que drenan la energía vital,

pensar constantemente en ella es como respirar.

Le dedicas palabras, sorpresas, halagos,

completa inversión total .

Tengo un plan maestro y te tengo en la mira,

haré lo que se necesite, y más, porque nos pertenecemos.

Creatividad diaria, sonrisas,

ocurrencias, pero nada,

sólo la ausencia y largas, y más largas.

Caminar solo entre las nubes no es lindo.

Pero la esperanza, principalmente la falsa, es más dura de matar que Bruce Willis en la jungla de cristal.

Flores, cartas, poemas,

regalos, serenatas y cenas proyectadas.

Y nada.

Pero hay que ser persistente,

con insistencia el agua atraviesa la piedra.

Adelante, el destino los presentó, o eso crees.

Esa manía mía de apostarle siempre al número que va a perder.

La buscas, pero no la encuentras,

y cuando la encuentras sus monosílabos y respuestas no suelen ser más de dos,

nunca positivos, pero tampoco definitivos, en ningún sentido.

Eres transparente, honesto y te entregas,

tus palabras sólo expresan la verdad,

pero nada, el tiempo pasa y no dejas de pensar en ella.

Cuando estás considerando la renuncia… al fin cede,

las murallas de su fortaleza caen rendidas,

tuya es ahora la medina de su corazón.

Todo para decubrir que cuando algo es muy difícil de conseguir,

al obtenerlo veas que no valía ni la mitad de la pena que te tomaste.

Dios o el fatalismo, tienen el mejor humor negro que ha existido.

 

Hasta que la muerte nos separe

Firmemos el pacto de nuestra unión para siempre, y no nos alejemos nunca jamás.

Demos un paso adelante, más allá del enamoramiento efímero, que suele comenzar en verano, pero que no sobrevive al invierno.

Anestesiémonos en serio con series, películas y deportes, y cuando nuestros ojos se pongan rojos como semáforos en alto, tomémonos mecánicamente de las manos y deambulemos sin sentido ante los aparadores del centro comercial.

Ingiramos todos los días nuestros alimentos rápidos, juntos y en silencio. El verdadero cariño no necesita de palabras. Lo juro.

Vayamos al templo cada semana, para mostrarles a todos lo unidos que estamos y la solidez de nuestra fe verdadera. Así sea.

Aburrámonos juntos, pues el tedio es parte de una relación, sin sacrificio nunca hay amor.

Durmamos todas las noches en la misma cama y acompañémonos a todas las fiestas, hasta que estas sean únicamente funerales.

Construyamos con nuestras 4 manos un sólido futuro, a prueba de toda contingencia, fortalezcamos este engaño hasta tener la certeza de que es posible un mañana así.

Convenzámonos de que la inminente soledad que trae el tiempo es solo un cuento, el Lobo de Pedro, el cielo de Henny Penny, y de que estaremos acompañándonos hasta el final.

Hasta que la muerte nos separe.

Hice lo correcto, pero estaba equivocado

Pensé poco,

hablé demasiado.

Sentí mucho,

pensé poco.

Abrí la jaula de mis ilusiones,

tan escasas hoy en día,

y volaron,

ahora nomás tengo una jaula vacía.

Soñé futuros,

castillos sin cimientos,

creí llegar por fin al hogar,

pero nada…

cuánto lo siento,

aunque me digas que lo sientes más.

Hice lo correcto,

pero estaba equivocado.

jaula vacía

El hombre sin corazón

Ella no había sido la primera. No se separaron por nada extraordinario. La historia de ambos, como todas las historias, incluyendo las histéricas, tuvo un final. Así, nada más, ella se fue y él cerró la puerta por dentro.

No transcurrieron muchos días cuando él empezó a añorarla, recordando sólo lo bueno, lo positivo; hasta que olvidó por completo los porqués verdaderos de sus separación. En su mente él hizo del rompimiento el mayor misterio del mundo. La perdió por completo.

Lo siguiente en desaparecer fue el auto. Nada insólito si se toma en cuenta la inseguridad de la ciudad. Lo reportó robado y jamás fue encontrado. Cosa de todos los días, a cualquiera le pasa. Decidió no reponerlo y volver a caminar, pensó que le haría bien.

Después fueron los amigos, poco a poco se fueron perdiendo. Los números telefónicos que tenía en su agenda ya pertenecían únicamente a desconocidos, y nadie pasaba ya por la casa de él. Siguió mecánicamente con su vida, o con lo que le fue quedando de ella.

Una mañana, su casa amaneció sin espejos. La siguiente desaparición fueron los muebles y una tarde, a su regreso del trabajo, donde solía estar ubicada su casa encontró un enorme terreno baldío, lleno de mala hierba que al parecer llevaba mucho tiempo enraizada. No se estaba volviendo loco, la dirección era la misma, los vecinos también, pero nadie parecía reconocerlo. Él se fue a vivir debajo de un puente.

Su trabajo también se había esfumado, ya no tenía caso pagarle a un compositor para quien las notas desaparecen. Comenzó a mendigar para mantenerse entretenido. Se le fugó el interés. Sus recuerdos se fueron desvaneciendo hasta que en su memoria ya no se dibujaba el rostro de ella y sus labios no evocaban su nombre ni en sueños.

Una mañana de abril sintió un agudo dolor en su pecho y fue llevado de emergencia a un hospital de beneficencia. Los médicos que lo atendieron no creían lo que atestiguaban: al vagabundo adolorido le faltaba el corazón.

El caso se hizo famoso, un hombre ‘vivo’, aparentemente sano, que en vez del músculo vital tenía un hueco. La nada, sólo un vacío.

No lo pudieron certificar como muerto, pues el tipo respiraba, se movía y pensaba; sólo que le faltaba el corazón.

A partir de entonces ya nada más desapareció. Un inteligente empresario circense lo contrató. Ahora cualquiera que tiene suerte (y que pague el boleto), podrá asistir al circo, cuando éste se encuentre cerca, y admirar al hombre que no tiene corazón.

el hombre sin corazón