Si yo fuera alquimista, astrólogo o histérico esotérico

Si yo fuera alquimista, astrólogo o histérico esotérico, profundizaría en algunos temas, como:

La hora perfecta, las 15:15, que a la vez tiene la coincidencia exacta de las manecillas en el 3 de un viejo reloj.

Las manzanas, pues las de Adán y Newton sirvieron para despertar de un letargo, mientras que la de Blancanieves hundió a la joven en un abismal sueño. Quizá también mencione algo sobre la conexión William Tell-William Burroughs y la relatividad de la puntería.

El misterio de por qué los fantasmas aparecen vestidos, y demostrar que la ropa también tiene alma.

Los enanos que enfadados nos arrojan latas desde el interior de las máquinas expendedoras de sodas enlatadas, y de paso también mostraría que la nanotecnología es en realidad un sistema de explotación que somete a los nanoenanos.

La piedra hemorroidal que convierte el excremento en oro, y usarla para joder a los diez primeros de la lista de Forbes, como ellos nos jodieron primero a nosotros.

La quimera de que las redes sociales pueden cambiar el rumbo de una nación o incluso al mundo.

El enterum que nos permitiera no sólo contactar a los seres del más allá, sino ver su entorno y realidad.

La profética visión de los tiempos flexibles, que permitía a los Picapiedra celebrar la Navidad miles de años Antes de Cristo.

El hipnótico encanto que hace que la gente atiborre los cines y consuma películas que versan sobre el mismo tema una y otra vez.

La prueba definitiva de que la estupidez humana se debe a que todos somos unos tarados genéticamente alterados por ser descendientes de una misma familia, ¡la de Noé!

Averiguar por qué tiendo a perderme en los laberintos de las chicas nacidas en Tauro.

En eso y más profundizaría si yo fuera alquimista, astrólogo o histérico esotérico.

Navidad_picapiedra

La vida tiene sus propios planes

Puedes encontrar la pareja ideal y tener juntos un hogar, gozando de un techo y de la generosidad del sol. Puedes saber cómo ganarte la vida en este mundo donde reinan a sus anchas los pesares, pero no olvides que la vida tiene sus propios planes.

Puedes caminar sobre el lodo sin manchar tu traje blanco, puedes convencerte de que tus mentiras hagan creer a todos estar de tu lado. Puedes aprender a convertir todos tus sueños en realidades, pero a pesar de todo la vida tiene sus propios planes.

Puedes encontrar el equilibrio entre el sentimiento y la razón, y dominar todos los tonos de tu canción. Igual llegas muy lejos, pero al destino seguirá sin importarle, porque la vida tiene sus propios planes.

Creías que solo necesitabas la palanca apropiada, el dinero suficiente y un aceptable intelecto, tener un buen dispositivo digital salido ayer y seguir la moda, sin importar a dónde te lleve. Puedes pensar que triunfaste sobre todos los horrores y atrocidades, pero la vida siempre tendrá sus propios planes.

Monedas de plata

Algunas monedas de plata rodando hacia la alcantarilla que parece alcancía. Nadie puede darles alcance y se van con el drenaje. Algunas quedan en la acera para que un curtido borracho, con rostro sin expresión, con canales de sufrimiento de los ojos a la barbilla, las recoja y vaya a comprar comida, pero que al último momento considere que necesita más alcohol que alimento. El sacrificio de lo vital por lo necesario. El tendero tiende la mano y no entiende al borracho, ¿cómo desperdiciar el dinero en eso?, si el dinero se hizo para hacer el bien, propio; para gastarlo en algo bueno como una casa, la seguridad de una familia y un auto para darse gustos semanales. El borracho se da gustos y sustos diarios, el tendero se da sustos y sobresaltos todos los días, pero los gustos puntuales cada semana, hasta que la salud mengüe. Todo es relativo. Cada semana, puntual como Big Ben, el tendero va al banco, a depositar su dinero; hasta que un día, en apariciencia acostumbrado, en un callejón el tendero es asaltado por alguien cuyos intereses y aspiraciones existenciales son ganar rápido y gastar como pirata. Una lucha que termina con una navaja en las entrañas del tendero, que cae extrañado sin creer que eso ha sido todo (amigos). El ladrón escapa sin llevarse lo que quería, despavorido como pavo ante hacha de acción de gracias. De nada sirvió que ahora el ladrón cargue en su conciencia un peso excesivo, pues todo el dinero que llevaba el tendero, rueda como el mundo, por el suelo inmundo. Parte del dinero cae para nadie a través de las rendijas de una alcantarilla. Otra parte, la que puede ser recogida, se la apropia un borracho hambriento que decidirá comprar más alcohol en vez de abastecerse de alimento.

Los hermanos Bloco

Cuenta la leyenda, y lamentablemente las leyendas casi nunca pasan las pruebas que la estricta ciencia con su cara larga les hace, que los hermanos Bloco viven juntos en una casona simplemente para presumir que tienen un techo sobre sus calvas cabezas y para no dejarle al otro hermano el derecho de adjudicarse la propiedad. Dicen que esa era la razón por la que ninguno de los dos quiere abandonar la gran casa que su madre les heredó cuando murió. Como buitres testarudos, ansiando que el otro muera, los hermanos Bloco llegaron a convertirse en un par de ancianos amargados, moribundos y pensionados, por el circo estático, al que se fugaron cuando niños, abandonando a su madre, para trabajar en la carpa perpetua que estaba justo enfrente de la casa materna. Ahora se pasan la vida sentados, uno frente al otro, en sendas mecedoras, esperando la llegada de la muerte. Ambos en continuo silencio para no compartir ni siquiera lo que en la existencia habían aprendido. Ambos temblando, porque es invierno, y de sus sillas no se levantan más que para comer e ir al baño. Esta tarde un vecino de ellos pasó por la gran mansión y les dijo: “son una blasfemia existencial, miren que desperdiciar sus vidas de esta manera es algo pecaminoso”, dicho lo cual apresuró el paso para llegara su casa y ponerse a ver televisión durante horas. Cuentan que una noche, de mendigante luna menguante, un empedernido romántico pensó en los Bloco y en la total falta de amor fraternal que había entre ellos. “¿Cómo han podido vivir todo este tiempo sin amar a alguien?”, había exclamado el romántico en lo oscuro de su propia habitación y luego se calló para aguzar el oído en espera de las pisadas de aquella mujer que tanto amó y que lo había abandonado hacía, en ese momento, catorce años, siete meses, cuarenta y cinco horas y tres minutos. Para ser honestos, nadie puede afirmar que los Bloco son infelices, aunque tampoco nadie puede afirmar lo contrario. “Si tan sólo hubieran sido más ambiciosos, hubiesen gozado y hubieran obtenido más de la vida”, dijo el empresario moribundo que esta misma mañana había tenido que abandonar su mansión para ser internado de emergencia en un hospital debido a otro ataque del corazón ocasionado por el estrés. Ese ataque fue el último de su vida. Posiblemente los Bloco serán olvidados, pues no dejarán nada que permita a las generaciones futuras conocerlos. Y eso lo digo yo, quien escribe estas palabras que ni yo mismo creo volver a leer mañana.  Bueno, después de todo sólo fue una leyenda.

Breve divagación existencial

Con los ojos confundidos por la luz de engañosas religiones, los hermanos siameses se apuñalaban las espaldas. “¿Qué sentido tiene todo esto?”, se decía el cangrejo que avanzaba hacia atrás. Sentido carente en situaciones que de tener rostro serían caras duras, y por esa carencia presumían su dureza. Perdona si ya no puedo regresar a tu rebaño, pero así fue desde que vi que seguían a un viejo lobo disfrazado. El amor pudiera ser deshojar una Margarita, no lo creo, pues la virginidad también es relativa y ¿qué pasa cuando se le acaban los pétalos a la señorita? El hombre exitoso demuestra su triunfo hablando de su exclusivo club de golf, mientras la estrella emergente escribe canciones sinceras. Tras algunos años de aplausos y de discos de oro, terminará anestesiando su tedio en partidas de golf, y sus primeras canciones sonarán lejanas y añejas. Aunque nadie sabe realmente a dónde va, o te mienten diciendo que ignoran que terminarán a algunos metros bajo suelo. La condesa dio su vida por la lucha, que terminó perdiendo cuando murió, ahora de ella sólo queda una estatua de mármol negro y casi nadie recuerda su nombre. Algún día Sócrates será olvidado, si es que alguien más lo recuerda ahora, lo mismo sucederá a Shakespeare y a Cervantes, aunque a ellos les pase después de que todos hayan olvidado a la estrella que hoy juega golf. Al final de qué servirá creer que no seremos olvidados, para qué tantas espaldas apuñaladas y sonrisas fingidas. Lo mejor parece ser salir a mano con esta vida, haciendo algo que realmente llene tu tiempo.

Desacuerdos

Hay quien confunde el cariño con la terquedad, y hay quien cree que la terquedad es perseverancia

Hay quienes confunden la perseverancia con la adicción y otros creen que la adicción es cariño.

Hay quienes confunden la riqueza con el dinero, otros creen que el dinero es éxito.

Hay quien confunde el éxito con el fracaso y quienes creen que el fracaso es una riqueza.

Hay quienes creen que el amor es sólo sexo, otros creen que el sexo es poder.

Hay quien confunde el poder con la sumisión y hay quien dice que la sumisión es amor.

Hay quien cree que la felicidad es un aburrimiento, otros dicen que el aburrimiento es la rutina, unos piensan que la rutina es el orden y no falta quien dice que el orden es la felicidad.

¿Así cuándo nos vamos a poner de acuerdo?

madhouse