No lo dije yo primero

Que un loco esta al frente del país más poderoso… no es nuevo, ya ha pasado demasiado en muchos ayeres.

Que el mal está desatado en el mundo y que no hay refugio dónde esconderse, lo mismo le dijeron a Noé y al tatarabuelo de Matusalén.

Nada cambia en esencia, cambian un poco las tecnologías y escenarios, pero no cambias ni tú querida, a pesar de tu extenso menú de desvaríos y agravios.

La historia la repiten quienes la conocen y también los que la ignoran, nada puede evitar el mismo bucle constante y sonante.

Que las cosas van tan mal que sólo podemos esperar que mejoren, es la esperanza más usada desde que los humanos andamos en dos patas.

Que el mañana será dorado y bello es la misma creencia que se tiene para evitar el suicidio masivo con impuesto al valor agregado, la realización de Lemmingrado.

La vida no es buena, ni mala, simplemente es. La existencia carece de sentido, y nuestro trabajo es inventar una razón o un motivo cada día hasta que se nos acabe la cuerda.

Si la cosa no fuera tan patética me orinaría de risa, si no fuera tan cómica me quedaría seco y sin lágrimas.

Nada será peor que ahora, y tampoco será mejor. Siempre el mismo desconcierto de la perfección y no hay nada perfecto, excepto el caos.

Así es la vida, en rosa y en cualquier color.

Así fue, es y será

Decía el que sabe que conocemos primero el cielo que nuestro corazón, y más aún ahora que tenemos tantos distractores y herramientas evasivas que nos alejan de nosotros mismos, y por ende de la Verdad. Somos cada día más vacíos y desconocidos. Así fue, es y será, naturaleza humana.

Nos conmovemos profunda y efímeramente ante desastres donde mueren cientos de personas, ajenas a nuestra realidad cercana, porque en el fondo pensamos que eso podría ocurrirnos a nosotros. Pero si nuestro vecino o pariente se returce de dolor, tendemos a jactarnos o a mostrar indiferencia. Amamos a la humanidad, pero no a la gente que conocemos.

A los animales los maltratamos o los tratamos como seres humanos; rara vez respetamos sus dignidades originales. No me es extraño, yo mismo lo he hecho. Así fue, es y será; pura naturaleza humana.

Somos muchas sonrisas cuando necesitamos algo o cuando somos vendedores. En cambio somos amargura, molestia y caras de aspereza cuando alguien nos pide lo que sea, sin ofrecer nada más valioso a cambio.

Hacemos culto a la belleza y juventud, como si fueran perfectos y perpetuos, huímos de la fealdad y la vejez, aún cuando nos pueden contar buenas historias si cerramos los ojos y de que, si sobrevivimos lo suficiente, serán mañana nuestras características.

Tenemos terror a la muerte, aunque es la compañía más constante a nuestro lado, qué absurdo.

Somos ilógicos, irraconales e idiotas, a pesar de que insistimos en presumir lo contrario. Así fue, es y será; pura naturaleza humana.

Envejecer, enfermar y morir, es el futuro de cada uno; sin excepción. Por eso más nos vale rescatar y aprovechar los tesoros de cada día, aunque sean pocos. El mañana siempre podrá ser peor.

Corazón roto

El corazón se rompe. Es real, no es una metáfora. Llega a estrujarse como el papel de la carta no deseada y luego se hace pedazos como el valioso jarrón de una dinastía legendaria.

Cuando el corazón se quiebra produce indiferencia, dolor, melancolía. Uno anda como alma ajena, en pena, por el mero hecho de seguir andando. Entonces se camina automáticamente, los ojos miran sin ver, se deja de comer, se duerme mucho, pero sin paz.

Suspiros, esperanza remota rodeada de la neblina de desilusión. De verdad, el corazón duele, y duele mucho.

Takotsubo, dijeron los doctores japoneses, para ponerle nombre a ese estado que ha permanecido con el ser humano desde que éste apareció en el teatro del mundo.

Corazón roto, le llamó el primer enamorado cuando no se concretó su amor temprano, o quizá cuando su último afecto fue arruinado o robado por el tiempo.

Los poetas pueden dar un poco de consuelo a quien sufre de este mal. A veces el dolor compartido, comprendido, es menos dañino. A veces.

Sin embargo, un corazón roto deja un hueco que se lleva muy adentro, y que tiene el contorno de la persona amada. Ese hueco jamás se vuelve a llenar del todo.

No hay solución, se aprende a vivir con ello aunque de algún modo seguirá lastimando o nos consume hasta llevarnos a nuestra tumba, tarde o temprano, pero eso es la vida, siempre se muere de algo. No hay más.

 

Ser humano

Mucha gente alaba la libertad, pero sólo para poder quejarse a gusto de sus cadenas, que las más de las veces son autoimpuestas.

Tanta gente que dice que lo más bonito es viajar, aunque lo hacen no por el viaje mismo ni por conocer otra gente y otros lugares, sino para tener fotos que presumir,

Muchos dicen que lo más grande es el amor, sólo para justificar la posesión y tiranía que ejercen sobre otra persona. “Esto me duele más a mí que a ti”, es una patraña de medalla de oro.

La justicia es para todos, dicen los poderosos, pero siempre omiten es que el castigo es principalmente para la mayoría, quienes por rara coincidencia carecen de poder (¡y si estos pobres supieran la verdad!).

Hay definiciones que van más allá de los diccionarios, y que se tuercen siempre todos los días, para beneficiar a quien las expresa.

Muchos quedan locos ante la belleza, aunque sospecho que los subyugados lo son precisamente por la fealdad de sus propias almas.

Muchos dicen que hay que ser humanos, ayudar y compadecernos de nuestros hermanos, y a quien se porta cruelmente se le dice animal. Yo jamás he visto animales comportarse como humanos despiadados, de hecho sólo el ser humano puede alcanzar los más bajos niveles de bestialidad y sadismo retorcido.

Muchos exigen derechos, incluso hacen marchas dominicales para que se los respeten; sin embargo casi nadie habla de las obligaciones que implica el tener derechos.

Muchos buscan a Dios, y dicen encontrarlo, mientras ese Dios no está en ningún lado y a la vez está en cualquier lugar. Buscar a Dios en ocasiones parece un pretexto para evadir la soledad.

A veces pienso que somos una especie fallida, aunque en otras ocasiones creo que así debe ser todo, para que el universo sea perfecto.

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Volver a soñar

La noche susurra secretos que a nadie interesan y que todos comparten, así pasa, nos enteramos siempre de lo que no queremos y hay muchas cosas que nos interesan que ignoraremos al morir.

Es insensato arrojar piedras en la lluvia pétrea que cae sobre el desfile de culpables en el que todos participamos.Las vigas se venden ahora en su presentación de pestañas postizas. A pesar de ello, seguimos apedreando y seguimos criticando. Malos jueces que terminan en casa, el punto es juzgar.

Ahora nadie carga cruces porque las cruces se desgastaron en la historia, cada quien reza a su dios personal. A su dios padre privado, que justifica la mediocridad y la mala onda mal llamada ambición.

Esquivar impuestos, adquirir lo más que se pueda, necesitar lo que por naturaleza no es necesario y llorar sólo en las películas.Así somos, tan tecnológicos y absurdos. Las mismas bestias que con trabajo se atrevieron a caminar en dos patas, que vivían en cuevas y que cazaban. Sólo ha cambiado el escenario, todo lo demás se conserva igual.

Nos autoproclamamos dueños de la razón y por la razón sentirnos superiores a los animales; cometimos actos bestiales que ninguna otra especie haría, actos que a su vez carecen de razón. Persiguiendo sombras, atesorando polvo, creando recuerdos que en el fondo sabemos que tarde o temprano vamos a olvidar. Se oyen lamentos de ilusiones perdidas y aún así todos optamos por volver a soñar.