Con tinta sangre (América Latina)

Un hombre,

lo que queda de él.

Encontrado no muy lejos de las vías del tren.

Asesinado,

no cabía la menor duda ante tan grande evidencia:

un roca había destrozado su cráneo, por la ruta de la nuca.

Los despojos de un hombre,

cuerpo sin alma,

ninguna identificación,

pero como a nadie le importan los vagabundos,

como nadie los cuenta en los censos , insensibles,

el cadáver fue donado al anfiteatro de una facultad de Medicina.

Ninguna investigación policiaca fue requerida.

 

Una mujer,

lo que queda de ella.

Apenas una mujer,

pues no estaba demasiado lejos de su niñez.

Sus restos junto al río.

Ultrajada, destrozada, en todos los sentidos.

Víctima de esos abusos que a muchos deleitan en películas y series,

abusos que excitan el morbo, la moralidad insana, medalla de la doble moral,

pues son abusos que todos dicen condenar.

Las masas se “indignan”.

A estas jóvenes víctimas solo las lloran sus familias,

para el resto de la gente son cifras, estadísticas de gráficos coloridos.

Algo de que hablar durante la comida.

A nadie parecen importarle este tipos de casos realmente,

al menos hasta que la víctima es una de sus parientes.

Se habló de la chica una tarde en las noticias,

destacada como el “feminicidio del día”.

Al final, fue otra olvidada de la justicia.

 

Un político,

lo que quedó de él,

fue despegado con palas del piso y con espátulas de las paredes de su lujosa oficina.

Había llegado muy alto,

de la misma manera que todos los que se elevan en este medio:

nadando sin asco en la inmundicia y sepultando a sus enemigos en mierda.

Por eso tuvo el éxito que todos condenan, sin dejar de desearlo para sí mismos,

por eso tuvo demasiado dinero, que tres generaciones no podrán gastar en su totalidad.

Pero se pasó de listo,

se olvidó de sus “amigos”.

La justicia culpó al “crimen organizado” de su asesinato, y no se equivocaba.

Quienes lo mataron siguen ocupando puestos en el Congreso y el Parlamento,

y dos más en la Suprema Corte.

Los asesinos “perdonaron” a los familiares del muerto,

no por magnanimidad, sino gracias a turbias negociaciones y magistrales chantajes.

El político fue enterrado con honores,

convertido en mártir y adalid de la democracia.

Muchas calles llevan ahora su nombre.

La justicia nunca ha sido realmente ciega.

Mayo 2017

Anuncios

El falso profeta

El falso profeta predijo que esto iba a pasar, pero no fue en realidad una profecía, sino un acto de sentido común.

El falso profeta dijo que el reino de Dios comienza aquí y ahora; pero los santos varones que respiran aire encerrado lo callaron ordenándole, como penitencia, que escribiera 500 veces el Sermón de la Montaña.

El falso profeta dijo que la espiritualidad no se relaciona con los bienes materiales, que no se es superior a los demás por la cantidad de anillos de oro que uno posea. La banca de la ortodoxia lo mandó arrestar por intentar desestabilizar la economía mundial.

El falso profeta al salir de su arresto dijo que todos tenemos los mismos derechos y que debe imperar la razón, por este motivo políticos y militares hablaron muy seriamente con los santos varones.

El falso profeta fue tildado por la religión imperante, además de falso, de blasfemo, hereje, apóstata e impostor. Algo similar a lo que según dicen le sucedió a Jesús.

El falso profeta iba a ser arrestado para encarcelarlo definitivamente mientras encabezaba una marcha pacífica, pero fue muerto de un balazo por un hombre que decía defender los valores tradicionales y salvaguardar las palabras del Todopoderoso.

La gente bien se alegró del fin del falso profeta, y el equilibrio siguió tan desequilibrado como de costumbre.

Ventana

A través de una ventana entran los rayos del sol en la casa desolada. A través de dos ventanas veo el brillo de tu alma.

Desde una ventana se atestigua lo que pasa en las calles, y por ella pudiera entrar un ardiente coctel de odio arrojado por alguien oprimido.

Por la ventana del baño entró ella en una canción, mientras que en otra tonada la fenestra es adornada con flores.

Hay cada vez más gente que reduce su mundo a lo que mira por ventanas electrónicas. Sin importar la marca, así de absurda es adicción a la tecnología.

Quizá por una ventana nos miraba Dios antes de aburrirse o de hacer verdad lo que de Él dijo Nietzsche.

A través de una ventana se podrían ver las acciones privadas que ocultan gruesas cortinas, o lo mismo en dirección contraria al mirar por las celosías. Aunque somos parecidos tenemos distintas manías.

Por una ventana puedes ver el paisaje correr si viajas en tren; pero será un hueco, y no una ventana, al final del tunel por donde todos saldremos en nuestro tiempo.

Los demás

El clasemediero con sobrepeso, aletargado burgués hamburguesero, es una mera máquina que se autoconsidera el motor de la economía, y por eso dice tener más derechos que los demás. El religioso fervoroso, que se llena el vientre con lo que le da la gente, en rituales mecánicos y huecos finge creer que tiene el poder de salvar a los demás. El personaje de la tele, que lee noticias de lunes a viernes, se dice líder de opinión, pero la opinión que expresa no es la suya, sin embargo los demás son cómplices de su farsa.

El izquierdista falso, ignorante que jura ser heredero de Mao y Stalin, se dice hermanado con el Ché Guevara y declara la guerra a los que tienen más que él, pero eso no es izquierda y su único fin es el poder, para así joder impunemente a los demás. El congresista popular, cabildeando en manada con los de su partido, representa intereses de altas esferas, a las que aspira pertenecer, pero nunca es la voz de los que votaron por él. El hombre de a pie, que se queja por la falta de empleos, por la elevación de impuestos, por lo mal que va su país, cree que con votar una vez cada ciertos años ya cumplió con su deber y que ejerce la democracia, iluso idiota que por tan poco vende su libertad, como los demás.

El adinerado con suerte (ya sea por mérito propio o por herencia) busca principalmente más, a costa de los demás. El político, supuesto servidor público, quiere obtener ventajas y poder, a costa de los demás. El pordiosero indigente, quiere causar penas diciendo que nunca tuvo oportunidad, en el fondo sólo quiere vivir a  costa de los demás.

Intercambia cualquier personaje, entre estos papeles, y obtendrás el mismo resultado: egoísmo a distintos niveles, siempre a costa de los demás.

wally

 

Menos que una piedra

Miedo a la libertad y a la soledad que la suele acompañar.

Miedo al final de los tiempos y a descubrir que no hice lo que se suponía.

Miedo a que algo como esto dure para siempre.

Miedo a tenerte para después perderte.

Miedo a buscar tu mano y encontrar sólo el vacío.

Miedo a comprobar que siempre soy distinto.

Miedo a expresar lo que nunca debí haber dicho.

Miedo a descubrir lo que no esperaba de ti.

Miedo a volar y también a pisar el suelo.

Miedo al horizonte y a no tener más sueños.

Miedo a exigir y a expresar la verdad, miedo a conocer lo que de esto pudiera resultar.

Miedo tanto al compromiso como a carecer de rumbo.

Miedo a que ya no me importe querer cambiar el mundo.

Miedo al conocimiento y terror a la ignorancia.

Miedo a la contracorriente, al dolor y al martirio.

Miedo a guardar silencio y miedo a expresar lo que siento.

Miedo a perderme por completo si todo lo entrego.

Miedo al fanatismo y miedo a la ceguera.

Miedo a ser el fulano que siempre espera.

Miedo al frío y miedo al fuego.

Miedo a tomarme en serio y a que todo sea un juego.

…y por temor únicamente fui menos que una piedra.

Extraído de “Cuentos InFamiles y canciones sin música”, 1997

Perfecta utopía perpetua

Sería mejor el mundo si todo fuera como en un viejo Western, pues allí se diferencian bien los buenos de los malos. En la realidad pocos son buenos, y aún estos siempre tienen su lado malo.
Sería mejor todo si un Dios de amor y justicia en verdad existiera, en lugar del supuesto prototipo de esta especie de dos patas que carece de toda lógica, teniendo el supuesto don de la razón. ¿Quién sabe?, igual todo lo que vivimos es una venganza de Zeus por haber dejado creer en él.
Las cosas serían menos feas si dejáramos de lado las etiquetas, por más obvias que estas parezcan. No más capitalistas, izquierdistas, heteros u homos, judíos o palestinos, sino sólo personas.
Al final que cada quien crea y haga lo que quiera, pero sin tratar de imponerse, convencer ni joder a los demás. Siempre habrá un Robespierre o Marat, tratando de convencer a los demás, a guillotinazos, de las bondades de los derechos humanos, de la libertad, la igualdad y la fraternidad.
Las cosas serían mejores, si todos siguiéramos una justicia general, inclusiva y equilibrada, basada en el bien común y en el beneficio absoluto del mundo.
No más paternalismos, no más explotaciones. Imagina…
Pero en esta vida todo es relativo, incluyendo el absoluto de la relatividad.
Por esto lo que digo no son más que palabras, palabras, palabras, la perfecta utopía perpetua que nunca se podrá realizar.

Responsabilidad

“No le culpes, así nació”, decían las buenas y malas lenguas de la suciedad establecida.
Realmente, el ambiente está conformado por ensordecedores sonidos sin sentido,
donde incluso la mejor música termina siendo herramienta de aturdimiento.
La TV prendida las 24 horas del día, para combatir la soledad, incluso aquella que se da en compañía; la redes sociales son la principal ventana al mundo y el lugar perfecto para ventilar las ideas que las mentes esclavas creen tener (puros ecos impuestos, como huevos de gallinas invisibles, grandes hermanos).
Hasta cuando cagan las masas tienen que estar en línea.
“Igual no nació así, sino que le transformaron”, quiso explicar quien medio entendía.
Quizá alguna vez tuvieron sueños que no parecían comerciales de autos nuevos.
Quizá pensaron en algún instante que las cosas no están bien, pero lo olvidaron y volvieron a enajenarse, y a votar en la farsa de democracia en la que nada nuevo se piede elegir.
¿Sabes que en Roma antigua había pan y circo? Hoy solamente hay circo para estómagos vacíos.
Drogas tranquilizadoras e insatisfacción por no tener lo que se anuncia.
“No le culpes, pues es probable que no tuviera elección”, dijo el dinosaurio de ficticia izquierda que todavía babea al oir el nombre de Mao.
En realidad mataron sus conciencias con sus propias manos, enterraron sus criterios, porque es más sencillo ser viles siervos.
Es fácil estar al día con las frases de moda, para viajar en la ola, de borregos descerebrados.
Tragándose frases estúpidas de políticos, como: “usaremos fuerza moderada con los manifestantes” o “nadie debe defender a un presunto culpable“.
Tan atrofiado están sus cerebros que no perciben los tumores cerebrales de mierda que hernian sus cuellos.
No les perdones, fue su elección.

enajen

Ojalá estuvieras aquí

Ojalá estuvieras aquí.

Tal como dice la postal impostora que venden en lugares infestados de turistas y parásitos, la postal que compran y envían tanto los enamorados irredentos como los falsarios del corazón.

Ojalá estuvieras aquí, digo yo en medio de la fiesta funesta, en la reunión desangelada donde todos hablan sin decir realmente nada. Donde el escapismo mental se vuelve necesario como un buen puñado de denarios en Marruecos.

Ojalá estuvieras aquí.

Bebiendo jamaica y ron están la nudista de pastel y el Jack de caja, hablan de lo mucho que detestan las sorpresas. Un poco más lejos, Rita, la perpetua señorita se niega a perder lo poco que tiene para obtener lo que mucho desea.

Mientras tanto el ambiente se enrarece. Yo iré a la morgue por un poco de carnes frías.

Compara la historia de la humanidad con la historia del universo. Compara la historia de una vida con la historia de la humanidad.Compara la vida de las masas con una vida célebre… Y lo que te resultará de tanta comparación es igual a la nada, pues todo, tarde o temprano, será olvidado.

Ojalá estuvieras aqui.

El conductor sin rumbo aplaude al espectáculo de las masas perdidas, y el mejor mago exiliado que llegó de Siberia se atreve a realizar sus mejores actos (por ello le darán un boleto de regreso al gélido sitio, sin esperanzas de volver a visitar ningún otro lugar), y como teme ser tildado de gris e inútil, seguirá con su magia para distraer el tiempo, hasta que éste se lo lleve.

Solo, en medio de tanta gente, yo seguiré lamentando necesitarte tanto, sintiéndome tan incompleto por no tenerte a mi lado.

Ojalá estuvieras aquí.

alcatraz

 

Ocaso (el regreso)

Mis botas de viajero ya están muy desgastadas. Recorrí el mundo sin encontrar lo que buscaba. Sólo descubrí que pese a los colores, las costumbres y los idiomas, todos somos iguales… en el fondo. Los paisajes pueden cambiar, otros escenarios fuera de los de teatros artificiales. En algunos lugares hace más calor que en otros. Pero las personas somos en el fondo iguales, sin importar en dónde estemos.

Me alejé de la casa de mi padre con soberbia. Hasta hice perdidas las llaves. Pasaron muchos años y me encuentro de nuevo tocando a su puerta. Ahora está cerrada, ¡qué extraño!, él dijo que siempre estaría abierta.

La reina María me cortó de su corte, argumentando que los años comienzan a oler en mí. Sé muy bien que hubiese olido mejor si mis bolsillos tuvieran algo que ofrecerle.

En las calles aquellos que se abstenían de clavar sus dagas en mi espalda ahora me han perdido todo el respeto. Alfiletero humano. Imagino que es el pago que tengo que hacer por haber satisfecho mi curiosidad.

Mis amigos son hoy sólo nombres grabados en piedras sembradas en un campo sin santidad, que no suelo visitar.

Tengo frío, aun bajo el mediodía del desierto, siento que hasta mi alma se me quedó en otro lugar.

Ojalá pudiera decir que estoy arrepentido, pero todo fue bueno mientras duró. Todo tiene su tiempo y yo bebí con demasiada prisa. Lo que me asusta es lo que queda por vivir. Por eso estoy aquí, afuera de la casa de mi padre, para ver si es cierto lo que de él entendí.

beggar

Uno de esos días

Sucedió uno de esos días, tal como acontece con todo lo que pasa. Casi de repente, el mago dejó de sorprender y todos supimos que realmente no partía a las damas en dos; también averiguamos de donde salían sus artificiosas flores y el anestesiado conejo sin suerte.

Ese mismo día, todos los psicoanalistas cayeron simultáneamente, como lemmings en documental de Disney, al fondo de los insondables abismos de sus propias personalidades, sin tener ni maldita idea del trayecto hacia abajo, incapaces de encontrar la ruta de regreso a casa y de ver el camino de ladrillo amarillo bajo sus pies.

Algo sucedió entonces con las musas, quienes decidieron limitarse a dar paseos por las internacionales pasarelas de alta costura y por las alcobas de los gobernantes y millonarios, ocasionando que los escritores sólo crearan obras que deleitaban inofensivamente a las masas, pues habían perdido la capacidad de expresar lo que sus corazones trataban de decir.

De vez en cuando, a pesar de que el sol sale y se pone en los mismos puntos carnales, ocurre un día en el que todo deja de salir como se espera. La gente, igual que en una epidemia, deja de soñar y ni las aspiradoras aspiran.

He oído, aunque no me consta, que el mago fracasado se matriculó en la Universidad de Chicago y luego se hizo gurú de economía, desde entonces nadie se percata de que sus trucos salen siempre mal. Los psicólogos se convirtieron en aplaudidos poetas de medios masivos, las musas disfrutan de riqueza hasta que llega su cumpleaños 27, momento a partir del cual todo mundo las considera viejas pasadas de moda y los escritores se posicionan como laureados publicistas u oscareados guionistas de cine.

Quienes dejaron de soñar, curaron su carencia de fantasías con trabajos esclavos y los pies bien plantados en el piso. No sé si son más felices así o sólo se dedican a aparentarlo.

La única ventaja de las épocas como esta, es que uno de esos días llegan a su final y entonces las escobas restablecen su imperio. Imagino que cada quien debe vivir como pueda, mientras pueda.

lemming.gif