Tener ojos y no ver

Algunos (cada vez menos) dicen que Dios es un Padre bueno, viejito de barbas blancas, humanoide que es únicamente amor y bien. Otros dicen que Dios es un hueco de donde emana toda la maldad y que se divierte con el sufrimiento de su creación. A veces pienso que la verdad está a la mitad de los dos extremos, aunque cada vez me persuado más de que si existe un Dios, está más allá del bien y del mal.

Toda fe, toda iluminación que se quiere compartir, termina convirtiéndose en religión, teología e institución humana con una rígida administración que dejando de mirar a la verdad voltea su mirada hacia la ambición y el poder. Cadenas de dogmas, cerrazón de mentes y fanatismo, ese es el invariable destino de cualquier revelación auténtica que se quiere compartir, aunque sea con la mejor intención. La naturaleza humana incluye el absurdo y la imposición, la compulsión por opacar lo puro y sobrevivir a costa de la destrucción.

Queremos encontrarle un sentido asequible a la vida, queremos comprobar que nuestras creencias personales son La Verdad, y convencer a nuestros semejantes de ello, con discursos, patadas o a punta de armas; cuando parece que el sentido de la existencia es la simpleza [que no debe confundirse con la soberana estupidez, ni el infantilismo de los imbéciles que quieren hacer pasar su taradez por inocencia], es respirar, ver que lo bueno y lo malo están entremezclados, aceptar que todos somos partes de la razón y que nadie posee en sí la razón, es bajar del altar dorado al miedo y al deseo.

La broma final, universal, es descubrir que para conocer todo esto, a menos que seas un genio, necesitas llegar a viejo… aunque la mayoría ni aún así nos acercamos a la luz.

Río-Estigia-Mitología-11

Palabras

Paciencia. Es lo que vamos perdiendo en silencio.

El Mundo. Todo lo que ilusamente creemos que escapa de nuestro control.

Verdad. Lo que aprendimos a despreciar diciendo que es un gran valor.

Orgullo. Lo más difícil de tragar.

Miedo. Lo que sentimos unos de otros al encontrarnos tan similares.

Deseo. Origen de muchos de nuestros males.

Respeto. Palabra que hoy carece de sentido y significado.

Dios. Sinónimo de olvido.

Extraído de “Cuentos InFamiles y canciones sin música”, 1997

angel

Una chica linda

Una chica linda, siempre bien peinada, bien maquillada, quizá se tarde 3 horas en arreglarse, el mismo tiempo que para eso mismo empleaba la emperatriz Sissi.

Un chica linda con ropa a la moda, ni un día antes, mucho menos uno después, siempre al día, como la alegría de su programa de televisión.

Una chica linda que parece conocer todo lo que pasa en el mundo, aunque lo único que hace es leer bien las noticias o las frases ingeniosas que un equipo de escritores frustrados crea para su lucimiento.

Una chica linda, que no es rubia natural, la luminosidad de su cabeza contrasta con sus demás folículos capilares. ¡En verdad!

Una chica linda en apariencia, pero si no quieres romper el encanto no le preguntes  a la señora de la limpieza, quien te dirá que cuando la bella conductora menstrúa, deja sus toallas sanitarias sucias en el piso del baño y jamás le jala la cadena tras parir un amorfo bodoque marrón de tres kilogramos.

Una chica linda, de quien dicen que cuando se le ocurrió salir a la calle sin maquillaje, hizo llorar a los niños pequeños que encontraba a su paso y que una parvada de cuervos al verla se estampó intencionalmente contra los vidrios de un rascacielos.

Una chica linda, desde tu lado de la televisión, pero pregúntale a los que trabajan con ella cómo le huele la boca eternamente a ajo del carajo, y si les caes mejor a sus compañeros te confesarán que durante las transmisiones en vivo la chica linda gusta de experler ventosidades silenciosas por su ano, para ver las caras que ponen sus compañeros al percibir los malditos olores de la descomposición.

Una chica linda, que entrevista y es entrevistada, un celebridad, que es seguida en sus redes sociales por muchos solitarios, y recibe con demasiada frecuencia declaraciones de amor, tanto platónico como guarro.

Una chica linda, desde tu lado de la televisión.

SAD_CAT_LONMED_3699_09

Cuando me veas perdido

El libro prohibido, con todos sus secretos y verdades, permanece muy bien escondido, guardado junto al cadáver del que robó frutas con San Agustín. Sin embargo, aunque el conocimiento total estuviese a alcance de todos nosotros, nadie le prestaría la más mísera atención, pues tenemos mucha prisa y estamos demasiado ocupados en aquello que conforma nuestras rutinas, la ruina del día a día.

Las estrellas fugaces continúan rayando el cielo, las nubes reflejando tonos efímeros y creando formas de una manera artística que no puede ser bien recreada por la mano del hombre, ni capturada por ninguna tecnología, no en su totalidad. Y por desgracia todos mantenemos nuestras miradas pegadas al suelo o a las pantallas, buscando lo que no se nos ha perdido, ansiando lo que se nos impone como necesario.

La mayoría de los poetas prefiere hacer versos simples para comerciales exagerados, en vez de dedicarle esfuerzos a los cantos eternos; esos poetas obtienen suficiente dinero rimando las bondades de los cereales, aunque quizás morirían de hambre intentando cantar las verdades a sus semejantes.

Los impúdicos servidores públicos están descaradamente a la venta, su servicio se decanta siempre por el mejor postor. El rico se enriquece y el pobre enferma y muere, nadie debe ser matenido, pero están sacrificando a la gallina de los huevos de oro. Y nadie dice nada, pues en el fondo cada uno de nosotros tiene la esperanza, de que algún día tendremos el poder y el control, entonces diremos “al diablo con los demás”, de la misma manera que hoy gritan quienes nos pisotean.

Dicen que pensar estas cosas no es bueno para la salud, el problema es que cuando quiero ahorrarle conflictos a mi vejez, surge de repente alguna noticia que me altera y resucita malamente mi sorpresa de su sepulcro. Nunca podré acostumbrarme a la maldad absoluta ni a la indiferencia insulsa; no creo que lleguen a ser de mi total agrado los abusos y la ignorancia resignada. Por eso, cuando veas que estoy perdido no creas que nada me importa, pues o estoy dedicando tiempo a ver qué carajos me corresponde hacer para cambiar el mundo, o viendo cómo morirme de descontento.

Mayo 2001/Septiembre 2016

angel

Reinicio

No es lo que tienes, sino lo que eres. No es lo que piensas, sino lo que sientes.
Los verdaderos colores no se ven con los ojos, sino con el alma que los usa de ventanas.
No soy una buena persona, lo que pasa es que contigo trato de ser mejor. Pero mejor no intento nada más y trataré de ser quien soy.
El tiempo es relativo, y para muchos no existe. A veces fui yo mismo, pero se que mañana y los subsecuentes amaneceres quizá seré el mismo de ayer.
Tanto quiero preguntarte, mientras que no encuentro las palabras para responderte.
Ojalá no esperes tanto de mí, para no correr el riesgo de defraudarte. Por favor recuerda que no soy más que un hombre.
Igual el día en que salde mis cuentas pueda al fin conocer la verdad. Dejaré de cuestionarte y te trataré con todo respeto, pues es la única manera real para llegar a alguien.
Si me alejo y regreso ojalá me disculpes, es que necesito desesperadamente encontrar la verdad, y dicen que ésta se encuentra allá afuera. Nadie nace sabiendo y echando a perder se aprende. Y no quiero sabiduría a costa de perjudicarte.
A veces siento que la vida es redonda, y uno la comienza de nuevo al llegar al final; sin embargo, el principio nunca suele ser el  mismo.

Foto de Rocío Pardos, el uso de la imagen fue gentilmente autorizado por su autora. Visita el estupendo blog de Rocío en http://fotografiarocioph.com/
Foto de Rocío Pardos, el uso de la imagen fue gentilmente autorizado por su autora. Visita el estupendo blog de Rocío en http://fotografiarocioph.com/

 

Vida en sociedad

Alrededor de un año, con aparentes gestos inteligentes de razón profunda, cuando no hay en esa cabeza ni lógica elemental, sin embargo es la época en que la mente absorbe todo con avidez de monje medieval en hambruna canterburesca.

Alrededor de los 5 años, es el imperio del sentido común, la razón pura, lógica que poco a poco se irá quebrando con la convivencia, las costumbres y la educación. La malicia ya está allí, hay pureza e inocencia, ¡Bendito sea Dios!, pero la mala leche del Diablo ya se nota en una crueldad extraña, a veces no tan incipiente, con los seres que se perciben más débiles y eso incluye a veces a los mismos padres.

La adolescencia es creer en ideales, convencerse que sólo falta voluntad para cambiarlo todo, para desfacer entuertos, o bien cuando empieza la indolencia que carcome como cáncer. Todo esto para decirle al mundo “hey, yo soy yo, no soy una extensión de nadie ni de nada”. La educación se afina más y la sociedad impone sus reglas, al fin es sólo una fase.

Luego empezar a cumplir con el guión correspondiente, seguir al pie de la letra el juego de castas occidentales, empezar a creer que la sociedad es más importante que uno (quizá no conscientemente), terminar la carrera, casarse, trabajar, y buscar el lugar seguro para el futuro. El engrane entra en su sitio, no siempre el adecuado, pero de algo hay que comer. Época de las vanas esperanzas que se irán rompiendo poco a poco al paso del tiempo.

Tanto golpe contra los muros de la realidad hacen que se impongan el temor o el cinismo, de tantos golpes o se forma un caparazón o se tiene miedo a todo. Sin embargo, en medio de tanta estupidez adquirida y vivido, digerida y asumida, se pretende que el mundo crea que los años nos hacen más sabios. ¡Patrañas viles!

Enfermedades y pérdidas, frío hasta en el más cálido verano, y si se tiene suerte, de repente la revelación, todo debió ser como al año y cuando mucho a los 5. Sencillo, decir no a la mierda impuesta, al control que jode, a la explotación que devora, pero ya es tarde, muy tarde. Todo es claro, entonces el corazón deja de latir.

Tan libre

Ella era del tipo de mujeres libres, así se autoetiquetaba, libre como el aire, como las aves y, a veces, como las olas del mar.

Reía de manera contagiosa, pero hueca y estudiada, decía no tener un objetivo preciso, pero en realidad su finalidad era tener el bolso repleto, es estómago satisfecho, un techo siempre y el futuro asegurado. ¿Quién la puede culpar por eso?

Llamaba la atención, aprendió a hacerlo desde muy temprano, ya con el tiempo era algo que se le daba en automático.

Imán de reflectores, encanto en el ambiente, todos se peleaban por cederle el asiento, con tal de obtener siquiera una tenue sonrisa de parte de ella, como de gratitud obligada. ¿Quén la puede culpar de que se haya acostubrado a todo eso?

El problema fue que insistiese tanto conmigo con eso de la libertad y de no tener un camino. Esa era mi línea, no la suya. Yo lo vivo, ella sólo lo presumía.

El problema fue alentar a mi gemelo, el enemigo interno, que siempre gustó de autoboicotearme. Lo alimentó, lo engrandeció, hasta que fue imposible controlar la situación. Alguien se tuvo que ahogar en el mar.

Y ella va, como la nave de Fellini, acumulando éxitos en los umbrales de su otoño. Yo de nuevo feliz en mi extravío, de extraviado pingüino estepario, contento de que en la lejanía de su cercania le esté yendo a ella bien.

La moraleja es que no se recomienda pretender ser otra persona con tal de agradar a un cangrejo, ni tratar de ir hacia el frente cuando el futuro relativo corre hacia atrás.

Esa “parte de Dios”

Soy la parte de Dios que contrapesa el universo, la que hizo lo que quizo con los 10 mandamientos, soy la parte del ojo por ojo que busca golpear tus dos mejillas, exigiéndote humildad y paciencia. La que utiliza el amor como un bella escupidera.

Soy la mayoría de los “ismos” que pueden concebirse, soy la mentira autoproclamada como verdad, soy tu aturdimiento y tu pereza por pensar. Soy el líder que promete conducirte a una tierra prometida, tierra que al final resulta ser sólo una manzana podrida. Soy la ambición que justifica cualquier acción baja, la inventora de la puñalada por la espalda, soy una supuesta igualdad que incrementa las diferencias, soy la que convierte la palabra de los Maestros en Iglesias.

Soy la parte de Dios que te sorprende con trucos de barata hechura, soy la que te reconforta artificialmente y maquilla tus defectos, sin dejar de condenarlos, la que te entretiene y la que alimenta tus amarguras. Soy publicidad y propaganda, soy la promesa barata. Soy McDonalds y Nestlé, soy lo que crees que te hace bien. Soy quien conviertió el sexo en producto de estantería. Soy quien te educa inculcándote ignorancia para convertirte en un “ser de bien”, soy la que te dice que no pienses en estupideces.

Soy la parte de Dios necesaria para el equilibrio, la que baila charlestón en uno de los platos de la gran balanza, soy la inspiración susurrada a Hitler y a la derecha de Israel, a los Bush y a la ONU también. Soy la instauradora del infierno en la Tierra, la inspiración de Friedman y Marx, de JP Morgan, Rothschild y de la madre de Pierre Rivière. Soy el gran hermano que todo lo ve.

Soy 120 canales, soy música las 24 horas del día, soy quien dice que debes servirte de los pobres y de los animales, soy el veneno en tu mente y en tus alimentos. Soy la que te dice que eres importante y te trato como si fueras nada, la confusión que te exalta y te enferma, que te “cura” con grandes intoxicaciones que alivian tus síntomas, pero que evitan que realmente sanes. Soy todas tus necesidades creadas, esas que no necesitas en absoluto. Soy la guerra constante, el shock difundido, el bombardeo de civiles inocentes y el yugo seguro de las masas no rebeladas.

Soy la parte de Dios en la que centras tu fe, soy la herida necesaria para Tomás. Soy el dinero y el poder, soy tu Gólem divinizado. Soy la “parte de Dios” más adorada, más repudiada, más odiada y a la vez más recurrida.

Así es la vida.

dollar

Volver a empezar

Vivir es experimentar, llenar el espacio en blanco, que hay entre la cuna y la tumba, con acciones mientras uno aún respira. Sin religión popular parece que no hay moral y cuando todo es una desolación, aparece de la nada un nuevo profeta con una brillante verdad.

Con el tiempo toda verdad parece contaminarse, enmohecerse e intoxicarse. Con el tiempo renacen los abusos y la religión se desacredita. Hasta que nadie cree en nada y por necesidad, se vuelve a creer, y a empezar otra vez.

Parecemos diferentes, vestimos distinto, antes hablábamos más y nos mirábamos frente a frente. Hoy somos ya demasiado modernos para eso, hoy tenemos Internet y mañana vaya a saber usted qué. Eso también volverá a empezar.

Vivir cansa, aunque los aferrados digan que no. Aunque algunos que han vivido ya demasiado quieran seguir viviendo. Es su idea, pero creo que más que anhelo verdadero es pura costumbre o miedo a lo que sigue. Vivir siempre mata, no lo olvides.

Yo quisiera que la muerte fuera el paso a la nada, o aunque sea la disolución del individuo en el todo, con la divinidad. No quisiera infierno ni cielo, ni seguir siendo yo conviviendo con los demás. Pero lo que menos quisiera es volver a empezar.

Guardando imagen

Guardar imagen. Por eso se dicen mentiras y se llevan a cabo en acciones. Exclamar: “ya no me importas” cuando aún se quiere, y con intereses más altos que los bancarios, es una vil mentira. La tasa de penalizaciones crece, incluidos sus posos de café, lo que no tiene nada que ver con los pozos petroleros.

Es mentira decir “ya te olvidé” con tal de hacerse el fuerte, sentirse así un Fort Knox inexpugnable para los ataques apaches al corazón; decirlo fingiendo sinceridad, y sin embargo recordando a esa persona hasta en los sueños de los sueños. Palabras sin dueño porque aunque las digo yo, seguro son sacos que cada quien se pondrá a su conveniencia. Quizás tengan para mí un fin, pero sospecho que todo está acabado.

Cada quien usará los elementos verbales a su favor, y el destino que se obtenga no suele ser el buscado por nadie. Guardar imagen es hacerse el valiente cuando se está carcomido por el terror, el miedo y la cobardía.

Decir “estoy superando tu recuerdo” cuando hasta en el juego de memoria se encuentra el retrato sonriente de quien se quiere olvidar, cuando cada esquina trae un momento del pasado, cuando cada poema la evoca, cuando hay pensamientos de esa persona aún en los lugares jamás visitados. El aroma de su piel en el aire, el tono de su voz y su risa, su tersura en la punta de los dedos. Y nada diré de los besos.

Suena a obsesión, pero es una obsesión obesa que pesa en la humanidad. Semilla de libros y obras que ya no se pueden contar, como las estrellas, como los granos de arena.  Parece que su persona se va, pero en realidad se queda. Memoria que no alivia sino que hace más dolorosa la ausencia.

Mentí muchas veces aún en contra mía, queriendo guardar imagen, pero borrándome en su vida.

Imagen