Alea jacta est (la jalea es de jocoque)

Desechando por completo la apuesta por la resurrección, perdido como el niño que cazaba mariposas en el bosque denso, sin rumbo, me dedico ahora a buscar una puerta, cualquier puerta.
La religión me mintió, como un llanto sin lágrimas, marca registrada, o como colorido comercial. De mil profetas y sus discípulos indisciplinados solo se extrae media verdad.
Me gustaría decirte que hay un camino, pero la verdad ahora estoy más extraviado que tú.
Los dados en el aire y César se jacta de la suerte, busquemos mejor arañas en el techo
hasta que nos sorprenda la muerte, que ojalá llegue como una caja envuelta en papel azul.
El abandono es frío como un beso al mármol, e insisto que el rito desgastado ya no tiene nada que ofrecer. Cada vez más juntos en apariencia y por dentro más alejados en realidad.
La sonrisa no dejó huellas en tu cara. Una guitarra vuela mientras el mentiroso sonríe, y tú le crees sólo por la blancura de su dentadura. ¡Qué impostura! Yo me despido como cuando le decía adiós a mi papá.
Todos terminaremos en el olvido. Te veo partir en el tren de tu decisión y yo me quedo limpiando la estación, carente de ideas, así como de idas y venidas. El desfile de los seres grises carece de música, pero te absorbe aún contra tu voluntad.
De cabeza en el precipicio de la duda te preguntas: ¿dónde está ahora lo que ayer fue certeza? Quizás mañana la habitación se ilumine, quizás también tenga yo algo que decir.
El alcohol saca a flote muchas tonterías y pocas verdades. El dolor cuando es ya muy intenso deja de ser sentido. Quemas tus diarios y borras tus recuerdos. Francamente querida, me importa un bledo. En el fondo ¿a quién pretendemos engañar?
La hoguera de las vanidades arde sin dar calor. Ya es tarde para creer en el amor. Está lista tu ropa blanca para la fiesta de lodo. Los dados vuelan y César se jacta de la suerte, sé que podré olvidarte hasta que me sorprenda la muerte.
Agosto 2001
Anuncios

Muertos

Arrojando el bote de veneno para ratas y la lata de coca cola, pensó que ninguno de los dos era la solución, o el medio, para llevar a cabo el objetivo final de sus tendencias suicidas.

Tampoco eran lo indicado arrojarse al océano o a la autopista, ni acostarse en las vías del tren. Estaba convencido de que sólo necesitaba estar enamorado.

Cosa de dos segundos tras verla y de un año de tratarla para tener la certeza de que ella era la forma en que se suicidaría.

Flores, promesas, peleas y reconciliaciones. Luchas de poder y alegrías. Cada día apresuraba su muerte, haciendo que olvidase sus tendencias suicidas, lo curioso es que ni cuenta se dio del momento en que murió.

Siguió respirando, siguió siendo visto por todos, pero ya estaba muerto.

Dejó de haber flores, promesas y luego se extinguieron hasta las reconciliaciones. Había ganado la indiferencia.

Compromisos, sonrisas falsas tatuadas en sus rostros, hijos.

Él seguía muerto. Ella también lo estaba, y a pesar de todo ambos se convencieron de que todo era normal y que por eso todo estaba bien.

En algún momento llegó la religión. Pero no emularon a Lázaro.

Pasaron los años y ellos se negaban el arrepentimiento y los perdones, aunque a ambos les dolían sus almas muertas. Después los dos murieron por segunda vez, pero ahora les tocó esa muerte en la que uno deja de respirar y de ser visto por los demás.

Ya nunca se supo nada de ellos, y eso a nadie le importó.

Tener ojos y no ver

Algunos (cada vez menos) dicen que Dios es un Padre bueno, viejito de barbas blancas, humanoide que es únicamente amor y bien. Otros dicen que Dios es un hueco de donde emana toda la maldad y que se divierte con el sufrimiento de su creación. A veces pienso que la verdad está a la mitad de los dos extremos, aunque cada vez me persuado más de que si existe un Dios, está más allá del bien y del mal.

Toda fe, toda iluminación que se quiere compartir, termina convirtiéndose en religión, teología e institución humana con una rígida administración que dejando de mirar a la verdad voltea su mirada hacia la ambición y el poder. Cadenas de dogmas, cerrazón de mentes y fanatismo, ese es el invariable destino de cualquier revelación auténtica que se quiere compartir, aunque sea con la mejor intención. La naturaleza humana incluye el absurdo y la imposición, la compulsión por opacar lo puro y sobrevivir a costa de la destrucción.

Queremos encontrarle un sentido asequible a la vida, queremos comprobar que nuestras creencias personales son La Verdad, y convencer a nuestros semejantes de ello, con discursos, patadas o a punta de armas; cuando parece que el sentido de la existencia es la simpleza [que no debe confundirse con la soberana estupidez, ni el infantilismo de los imbéciles que quieren hacer pasar su taradez por inocencia], es respirar, ver que lo bueno y lo malo están entremezclados, aceptar que todos somos partes de la razón y que nadie posee en sí la razón, es bajar del altar dorado al miedo y al deseo.

La broma final, universal, es descubrir que para conocer todo esto, a menos que seas un genio, necesitas llegar a viejo… aunque la mayoría ni aún así nos acercamos a la luz.

Río-Estigia-Mitología-11

Naufragio afectivo, sin elección (aparente)

El violinista del Titanic sigue tocando el vals triste con el agua al cuello, igual no es resignación, sino que quizás el capitán que se hunde con su barco impone el ejemplo, con acciones, no con palabras; aún así, abordo del insumergible viajaban fariseos felices y lombrices erectas, con toda la incongruencia de sus actos y sus verborreas. De menos el barco ya está limpio, porque las ratas lo abandonaron primero, antes que las damas y los niños, por supuesto, ratas simbólicas de la cobardía y la suciedad del alma. Sálvese quien pueda. Gritos y atropellos, todo a voz de cuello, excepto los sentidos llantos del muñeco de ventrílocuo, tan vacío, con sus ojitos de vidrio perdidos en el infinito y la mandíbula caída por la sorpresa. El vals sigue sonando. 1, 2, 3, 1, 2, 3… El iceberg es tan grande que aún rodeándolo te rompe. Burbujitas como de champán bajo la superficie del mar y la sirenita que lo atestigua está más petrificada que aquella que homenajea a un autor de joyas infantiles en un país del Norte de Europa. En medio del hundimieno, soñé que me tomaba vitaminas correspondientes a todo el abecedario y que Ponce de León me daba el secreto de su fuente, todo en vano ya, porque el barco se va a pique inexorablemente. Y el vals se sigue escuchando. 3, 2, 1, 3, 2, 1… Las dificultades en las relaciones entre hombres y mujeres no son cuestiones de género, sino de especie, somos más iguales que lo que queremos aceptar, aunque me digas lo contrario (solo por llevarme la contraria y querer imponerte). Ellas no son de Venus, nosotros no somos de Marte, todos y todas nacimos bajo el mismo Cielo y colaboramos por igual para construir el mismo Infierno. El juego parece consistir en no dejar que te rompan el corazón, para eso debes ocultar tu mano que arroja las piedras, poner cara de jugador de Póker y tener boca de poeta creíble; pero sigo necio pensando que no hay amor verdadero si no dejas de lado el juego y te dedicas a ser con toda honestidad. Contradicción contraindicada en las relaciones humanas. No hay amor de verdad si uno no se quita la coraza y se expone. Honesto al 100%. Se sigue oyendo el vals. Pero de repente, al notar que algo es seguro, parece que el interés se pierde. Se termina la cacería, se rompe el encanto y a otro lado con el circo, o al fono del océano con toda la tripulación. El iceberg rompe el casco, las ratas ya están más ahogadas que tortas de Guadalajara, esas ratas fueron las primeras y serán las últimas, no podía ser de otra manera, es su naturaleza. Y el violinista sigue tocando.

La existencia

La vida es rosa, para una cierta pantera, pero no la del poema de Borges, eso es seguro.

La vida pueden ser días de vinos y rosas en un fin de semana perdido, pero de ser así te espera una resaca muy cruda.

Las cosas no suelen ocurrir como quisieras, pero las piedras rodantes dicen que si tienes suerte acontecen como mejor te conviene.

Voltaire desnudo, es una estatua repudiada, la esencia del ser humano jamás, toma nota, jamás cambia, y lo más constante en una persona es su progresiva decadencia.

La vida es supervivir y suspirar, y si te toca la buena fortuna es mejor que ganarte la lotería, lo cual no es buena fortuna en realidad.

A pesar de tres oportunidades, me quedo con las manos vacías, con las esperanzas desbordadas y posibles bonos para la otra vida (en la cual no creo y ni siquiera deseo).

Este barrio no es mi negocio, no soy el rey de este lugar, ni del más allá tampoco.

No soy de aquí, ni soy de allá, Buda me perdone, pero no quiero dar vueltas en la rueda de la desfortuna marca Karma, ni ser el soldado del general en jefe que por su suertuda posición kamasutrana existencial no para de joder a sus subalternos.

Sólo me queda lograr ser libre, ahora, ser yo. Espero ser todo y espero terminar en nada.

the_lost_weekend

Ventana

A través de una ventana entran los rayos del sol en la casa desolada. A través de dos ventanas veo el brillo de tu alma.

Desde una ventana se atestigua lo que pasa en las calles, y por ella pudiera entrar un ardiente coctel de odio arrojado por alguien oprimido.

Por la ventana del baño entró ella en una canción, mientras que en otra tonada la fenestra es adornada con flores.

Hay cada vez más gente que reduce su mundo a lo que mira por ventanas electrónicas. Sin importar la marca, así de absurda es adicción a la tecnología.

Quizá por una ventana nos miraba Dios antes de aburrirse o de hacer verdad lo que de Él dijo Nietzsche.

A través de una ventana se podrían ver las acciones privadas que ocultan gruesas cortinas, o lo mismo en dirección contraria al mirar por las celosías. Aunque somos parecidos tenemos distintas manías.

Por una ventana puedes ver el paisaje correr si viajas en tren; pero será un hueco, y no una ventana, al final del tunel por donde todos saldremos en nuestro tiempo.

Vida

Laberinto con paredes de espejo, atiborrado como el tren subterráneo en hora pico. Ratones en insensata carrera y minotauros con furia o diarra. Así es la vida en la ciudad.

Despedidas de gente que quisieras que no se fuera, permanencias insistentes de personas cuya cercanía ya no deseas. He visto mucho, igual no demasiado aún, pero he notado que a pesar de los cambios aparentes, todo en el fondo es igual. Así es la vida en general.

Cinco mueren mientras otros diez nacen, quinientos mienten mientras uno dice media verdad. Nos quejamos de los gobernantes, pero en el fondo casi todos diríamos que sí si se nos ofreciera el poder, y con algarabía nos corromperíamos en mil pedazos. Así es la vida en nuestro interior.

Los viajeros cansados dejan empolvar sus maletas y los sedentarios se ufanan de haber viajado por todo el mundo desde su computadora o su televisión. La gente es la misma aquí y en China, sólo varían las complexiones y los colores. Nadie es superior, nadie inferior en tanto a razas, todos somos la misma moneda de cara sublime y cara jodida echada a suertes en la vida.

Las conductas y las ilusiones sólo cambian de apariencia, en tanto que el tiempo es circular. Ya olvidé quién dije que sería yo, tampoco recuerdo las personas que fui. He visto rostros lozanos ajarse con los años y también los he visto volver a nacer. Aunque nada cambie y me diga a mí mismo en momentos que todo es igual, descubro que todas las cosas son variaciones mágicas de una sola maravilla y sólo por eso vuelvo a respirar.

Nadie sale vivo de aquí

Nadie sale vivo de aquí
Nadie sale vivo de aquí

Me estoy muriendo desde que nací. En algún lugar me creí la idea de que igual este es un lugar pasajero, la sala de espera para la eternidad o la prueba que decide para dónde va uno a parar después del supuesto final.

El punto es que siempre me he sentido fuera de lugar.

Ahora que ha pasado tanto tiempo, que llevo 17 años más allá de lo que pensé que sería mi límite, he tenido espacios ociosos suficientes para seguir pensando, lo que antes era impensable: ¿Y si después de esto tampoco me siento como pez en el agua en lo que sea el más allá? ¿Qué tal si en ese allá me sentiré también fuera de lugar? Ojalá todo terminara cuando sale de este mundo, por la puerta que sea (mutis por la derecha, salida de emergencia, trampa para la ropa sucia, o agujero de ratón), pero parece que no.

Mientras unos dicen que si te portas bien puedes llegar a la eternidad para contemplar la Gracia del Señor (me cuesta pensar que un chiste pueda durar tanto tiempo) otros se empeñan en decir que es un constante volver a empezar (en niveles diversos, poco divertidos, según tus acciones, o sea que en mi próxima vida puedo ser un perro de millonaria excéntrica o un gusano en un cultivo de mezcal). Ninguna de esas opciones me atrae, ni siquiera un poco.

Quisiera el Nirvana, la nada, la fuga completa y la desaparición total. No más YO en ningún plano. Pero por definición, si ese estado es un premio, por lo logrado en esta vida, seguro que no me lo he ganado. Quisiera poder enfocarme en el aquí y ahora, sacando lo más provechoso del asunto, pero me resulta tan difícil.

Si vivir es fácil, a mis 50 no le he encontrado el modo. Ni modo. Vivir es el relleno con el que tenemos que embutir ese hueco que hay entre el nacimiento y el estreno de nuestra tumba. Seguiré buscando si hay algo más.

En verdad no lo entiendo

En la tierra donde no hay trono, ni reina,
todos parecen deambular, como bichos sin camino.
No hay allí nadie que merezca ser objeto de envidia,
y sin embargo todos pelean entre sí por que ansían lo que los demás tienen.
Esa incorregible raza cree valer más que el oro, y sin embargo se comporta como si no valiera nada.
Son incapaces de hablar con sinceridad, ocultan la verdad bajo corbatas o pantallas.
Sonríen falsamente para hacerte creer que les agradas,
y luego al toparse contigo en la calle ni siquiera te saludan.
Esos seres siempre están en busca de lo imposible,
como no queda de otra toman lo asequible, pero esto nunca es suficiente. Jamás les basta.
Los devalidos no les importan, tampoco les importan los niños, incluso los que son sus hijos, a quienes suelen hacer pasar por hombres de corta estatura y los contagia de sus “valores” y “objetivos”.
No entiendo cómo es que alguien en un lugar así desea vivir más de 100 años, pues entre más edad se tiene más difícil es convivr en esta tierra.
Por más que digo que ya tuve suficiente, mañana seguro seguiré conviviendo con esta ralea.
Si acaso crees no ser como ellos, vale la pena que estudies bien lo que te muestra el espejo.
Si alguien me hubiera advertido de todo esto, no creo haber pedido venir aquí;
pero aquí me encuentro y esperaré hasta que llegue el fin.

1997

Los demás

El clasemediero con sobrepeso, aletargado burgués hamburguesero, es una mera máquina que se autoconsidera el motor de la economía, y por eso dice tener más derechos que los demás. El religioso fervoroso, que se llena el vientre con lo que le da la gente, en rituales mecánicos y huecos finge creer que tiene el poder de salvar a los demás. El personaje de la tele, que lee noticias de lunes a viernes, se dice líder de opinión, pero la opinión que expresa no es la suya, sin embargo los demás son cómplices de su farsa.

El izquierdista falso, ignorante que jura ser heredero de Mao y Stalin, se dice hermanado con el Ché Guevara y declara la guerra a los que tienen más que él, pero eso no es izquierda y su único fin es el poder, para así joder impunemente a los demás. El congresista popular, cabildeando en manada con los de su partido, representa intereses de altas esferas, a las que aspira pertenecer, pero nunca es la voz de los que votaron por él. El hombre de a pie, que se queja por la falta de empleos, por la elevación de impuestos, por lo mal que va su país, cree que con votar una vez cada ciertos años ya cumplió con su deber y que ejerce la democracia, iluso idiota que por tan poco vende su libertad, como los demás.

El adinerado con suerte (ya sea por mérito propio o por herencia) busca principalmente más, a costa de los demás. El político, supuesto servidor público, quiere obtener ventajas y poder, a costa de los demás. El pordiosero indigente, quiere causar penas diciendo que nunca tuvo oportunidad, en el fondo sólo quiere vivir a  costa de los demás.

Intercambia cualquier personaje, entre estos papeles, y obtendrás el mismo resultado: egoísmo a distintos niveles, siempre a costa de los demás.

wally