Cuento tradicional inglés
Traducido por Mobtomas
Hace mucho tiempo, una mañana soleada en una granja, una gallina muy responsable, ahorradora y cuidadosa de su dinero, llamada Henny-penny, se dedicaba a raspar el suelo del patio en busca de maíz cuando ¡PUM!, una teja floja del gallinero cayó y la golpeó en la cabeza. “¡Pero qué desgracia!”, dijo sorprendida Henny-penny en un tono trágico digno del mayor drama mientras se sobaba la cabeza, “el cielo se está cayendo, debo correr a avisarle al rey”.
Y así, olvidando que dejaba sus responsabilidades de lado, y abandonado su dinero en el gallinero, Henny-penny corriendo despavorida se dirigió a notificarle al rey de la desgracia.
Corría y corría hasta que en su camino se encontró a Cocky-locky, un gallo galante y elegante, siempre preocupado por lucir bien. “¿A dónde vas Henny-penny?”, le preguntó Cocky-locky con su bien timbrada voz y posando como si fueran a retratarlo. “Corro muy de prisa para avisarle al rey que el cielo se está cayendo”, le dijo sofocada Henny-penny. “¡CLOOOO!, ¡eso es muy grave!, ¿puedo acompañarte?”, le digo Cocky-locky, perdiendo su apostura y con una ya no tan bien timbrada voz. “¡Por supuesto!”, contestó Henny-penny. Así iban corriendo, aleteando y gritando, Henny-penny y Cocky-locky, para dar aviso al rey de que el cielo se estaba cayendo.
Corrieron y corrieron hasta que en un lugar del camino se encontraron a un pato muy formal, flemático y maduro llamado Ducky-daddles. “¿A dónde van Henny-penny y Cocky-locky?” les preguntó Ducky-daddles con su típica voz muy difícil de entender, pero eso sí, con su acostumbrada seriedad y sobriedad. “Corremos muy de prisa para avisarle al rey que el cielo se está cayendo”, le dijeron sofocados Henny-penny y Cocky-locky. “¡CUAAAAAC!, eso es grave. ¿Puedo ir con ustedes?”, dijo Ducky-daddles aterrado, histérico y olvidando por completo su seriedad. “¡Por supuesto!”, contestaron Henny-penny y Cocky-locky. Así iban corriendo, gritando y aleteando, Henny-penny, Cocky-locky y Ducky-daddles a dar aviso al rey de que el cielo se estaba cayendo.
Corrieron, corrieron y corrieron hasta que en su camino se encontraron a un ganso desconfiado y muy incrédulo, llamado Goosey-poosey. “¿A dónde van Henny-penny, Cocky-locky y Ducky-daddles?” les preguntó Goosey-poosey con su habitual desconfianza. “Corremos muy de prisa para avisarle al rey que el cielo se está cayendo”, le dijeron alterados Henny-penny, Cocky-locky y Ducky-daddles. “¡JOOONK!, ¡qué horror!, ¿puedo ir con ustedes?”, dijo Goosey-poosey olvidando su desconfianza y creyendo completamente tan aterradora noticia. “¡Por supuesto!”, contestaron Henny-penny, Cocky-locky y Ducky-daddles. Así iban corriendo, gritando y aleteando, Henny-penny, Cocky-locky, Ducky-daddles y Goosey-poosey a dar aviso al rey de que el cielo se estaba cayendo.

Ducky-daddles, Goosey-poosey y Turkey-lurkey
Corrieron, corrieron y corrieron hasta que en su camino se encontraron a Turkey-lurkey, un pavo travieso y bromista, siempre al acecho en busca de nuevas víctimas para sus bromas. “¿A dónde van Henny-penny, Cocky-locky, Ducky-daddles y Goosey-poosey?”, les preguntó Turkey-lurkey curioso, tanteando el terreno para jugarles una broma. “Corremos muy de prisa para avisarle al rey que el cielo se está cayendo”, le dijeron alterados Henny-penny, Cocky-locky, Ducky-daddles y Goosey-poosey. “¡GLOOOO!, ¡pero qué desgracia!, ¿puedo ir con ustedes Henny-penny, Cocky-locky, Ducky-daddles y Goosey-poosey?” les preguntó Turkey-lurkey lleno de miedo y olvidando por completo las bromas. “¡Claro que sí Turkey-lurkey!”, dijeron al mismo tiempo Henny-penny, Cocky-locky, Ducky-daddles y Goosey-poosey . Así iban corriendo, gritando y aleteando, Henny-penny, Cocky-locky, Ducky-daddles, Goosey-poosey y Turkey-lurkey a dar aviso al rey de que el cielo se estaba cayendo.
Corrieron, corrieron y corrieron hasta que en su camino se encontraron a un astuto zorro llamado Foxy-woxy. Foxy-woxy preguntó a Henny-penny, Cocky-locky, Ducky-daddles, Goosey-poosey y Turkey-lurkey: “¿A dónde van Henny-penny, Cocky-locky, Ducky-daddles, Goosey-poosey y Turkey-lurkey?” Henny-penny, Cocky-locky, Ducky-daddles, Goosey poosey y Turkey-lurkey le respondieron a Foxy-woxy: “Corremos muy de prisa para avisarle al rey que el cielo se está cayendo”. “¡Vaya!, pero ese no es el camino para llegar hasta el rey, Henny-penny, Cocky-locky, Ducky-daddles, Goosey-poosey y Turkey-lurkey”, les dijo Foxy-woxy, “yo conozco el camino correcto, ¿quieren que los guíe?”. “¡Por favor Foxy-woxy!”, dijeron al mismo tiempo Henny-penny, Cocky-locky, Ducky-daddles, Goosey-poosey y Turkey-lurkey, olvidándose de todo en el mundo, excepto de su misión de notificar al rey que el cielo se estaba cayendo. Allí iban corriendo Henny-penny, Cocky-locky, Ducky-daddles, Goosey-poosey, Turkey-lurkey y Foxy-woxy a dar aviso al rey de que el cielo se estaba cayendo.
Corrieron, corrieron y corrieron hasta que llegaron a un agujero muy oscuro y estrecho. Era la entrada a la madriguera de Foxy-woxy.

Foxy-woxy les dijo a Henny-penny, Cocky-locky, Ducky-daddles, Goosey-poosey y Turkey-lurkey: “Este es el mejor atajo para llegar más pronto al palacio del rey, así que síganme para darnos prisa. ¡Vamos Henny-penny, Cocky-locky, Ducky-daddles, Goosey-poosey y Turkey-turkey! No hay tiempo que perder.” “¡Claro que sí Foxy-woxy!, ¿por qué no?”, dijeron todos confiados y olvidando muchas cosas, incluyendo que las damas son primero, Turkey-lurkey, Goosey-poosey, Ducky-daddles, Cocky-locky y Henny-penny se dispuieron a seguir a Foxy-woxy adentro de la cueva.
Foxy-woxy entró primero y sin adentarse demasiado, cuando estaba en un sitio lo suficientemente oscuro, se detuvo a esperar a Turkey-lurkey, Goosey-poosey, Ducky-daddles, Cocky-locky y Henny-penny. Turkey-lurkey, al ser primero en entrar, pensó detenerse para asustar a sus amigos que venían detrás, pero era tanta su prisa por llegar a avisar al rey que olvidó su broma y siguió adelante confiando en que Foxy-woxy no estuviera muy lejos. Foxy-woxy no estaba nada lejos. De repente se oyó un ‘Hrumph’. Fue el seco sonido que produjo Foxy-woxy al arrancarle la cabeza a Turkey-lurkey y arrojar el cuerpo del pavo hacia un rincón de la madriguera. A continuación llegó confiadamente Goosey-poosey y… ‘Hrumph’, por allá fue a caer la cabeza del ganso, mientras su cuerpo era arrojado hacia donde estaba el de Turkey-lurkey. Sin formalidad llegó corriendo Ducky-daddles y… ‘Hrumph’, golpeó Foxy-woxy. Ducky-daddles perdió literalmente la cabeza y su cuerpo fue arrojado al rincón donde estaban los cuerpos de Turkey-lurkey y Goosey-poosey. Cocky-locky entro en la cueva, temblando y con un aspecto nada galante, pero no llegó muy lejos porque de repente se escuchó un ‘Hrumph’, Cocky-locky alcanzó a gritar: ‘¡KIKIRIQUÍ!’. De nuevo un ‘Hrumph’, seguido de un silencio y por fin Foxy-woxy descabezó a Cocky-locky, lanzando el cuerpo del gallo al lugar donde estaban los de Turkey-lurkey, Goosey-poosey y Ducky-daddles.
Afuera del agujero Henny-penny logró escuchar el grito aterrado y destemplado de Cocky-locky. “Es ya la madrugada”, se dijo la gallina, aunque no había dejado de ser la misma mañana soleada en la que cayó una teja en su cabeza, “debo poner mis huevos o se me hará tarde para luego contar mi dinero”. Entonces se dio media vuelta y se fue corriendo a casa, olvidando por completo su idea de que el cielo se estaba cayendo, y retomando su rutina diaria.

Henny-penny